Cómo ser más competitivo siendo freelance

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Hay muchas cosas que puedes hacer para ser más competitivo como profesional, que puedes realizar antes de iniciar tu actividad o posteriormente para mejorar en tu profesión como freelance.

  1. Ofrece los servicios básicos, complementarios y algún servicio a mayores que pueda llamar la atención de tus potenciales clientes.  Cuanto más ofrezcas mejor ya que llegarás a más personas, pero que no sea más de lo que puedes abarcar o algo que no sepas realizar bien. Diversifica con cabeza.
  2. También puedes especializarte y buscar llegar a los clientes que buscan exactamente lo que ofreces (redactor de cocina, diseñador de logos, etc).
  3. Asóciate con otros freelance. Si te asocias con personas que ofrecen productos o servicios complementarios todos ganaréis, ya que la otra persona puede mandarte clientes que no obtendrías de otra forma y tú podrás mandarle clientes a los que no puedes ofrecerles lo que buscan. Haz buenas alianzas y ganarás mucho.
  4. Mantén contacto con personas que tengan tu misma profesión, con “tu competencia”, y con personas de tu sector.  No son tus enemigos, e incluso puedes crear alianzas beneficiosas para ambas partes.
  5. Aprovecha los beneficios que como profesional puedes ofrecer, aquellos que grandes negocios no proporcionan, como el trato personal, la flexibilidad y otros.
  6. Fórmate constantemente, adquiere más conocimientos sobre tu trabajo y conocimientos complementarios que te pueden ayudar a mejorar en tu trabajo. Infórmate también de la evolución de tu sector y profesión.
  7. Dedica tiempo a la promoción de tu negocio por todas las vías posibles, aprovechando también los beneficios de internet. Busca nuevas formas de llegar a tus clientes, como plataformas de trabajo freelance.
  8. Descubre en qué destacas por encima de los demás y poténcialo.

Cómo fijar el precio a negociar en cada uno de los servicios ofertados a clientes

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Llega el momento en que hay que negociar la tarifa con un cliente, un momento complicado en que se deben indicar los precios de partida que se han determinado, ya que en base a ello se puede ganar o no un cliente. Por eso, es importante fijar concretamente la tarifa que se ha de cobrar por cada uno de los servicios a realizar.

Cómo determinar el precio de los servicios ofertados

El precio de los servicios se debe determinar en base a una serie de factores fundamentales, pero sobre todo el tiempo que lleva hacer cada uno de los trabajos. ¿Qué hacer entonces para fijar las tarifas de cada servicio que se ofrece?

  • Hacer una lista de los principales servicios que se van a ofertar.
  • Calcular el número de horas estimadas de cada uno de los servicios.
  • Indicar el precio que cobrar por hora.
  • Hacer el cálculo del precio de cada servicio ( precio x nº horas de cada servicio).
  • Añadir una cantidad de dinero determinada (por ejemplo 10%) por imprevistos.
  • Hacer lo mismo con servicios adicionales que se suelen solicitar.
  • Hacer una plantilla con servicios principales y precios de cada servicio teniendo en cuenta todo lo anterior.
  • Indicar el precio de cada servicio cuando los clientes lo soliciten, tal cual se ha calculado. Si hay solicitudes a mayores, o se considera que va a tardar más por alguna razón, hacer el cálculo de nuevo para hacer el presupuesto.

Cómo fijar el precio por hora a cobrar

Para poder calcular el precio por hora que se va a cobrar en los servicios ofertados, que puede ser diferente según los distintos servicios, se debe tener  en cuenta una serie de elementos fundamentales.

  • Los clientes que se puede llegar a tener mensualmente (un estimado).
  • Las horas estimadas que se van a trabajar diariamente.
  • Las horas que se dedican a ciertas funciones no relacionadas con el trabajo.
  • El salario que se quiere cobrar mensualmente (para conocer cuánto cobrar por cada hora efectivamente trabajada teniendo en cuenta que se van a destinar más horas a otras funciones).
  • Los impuestos a abonar (iva, irpf).
  • Los gastos relacionados con el puesto de trabajo (oficina, suministros, internet, teléfono, utensilios de trabajo, desplazamientos, asesoría, material de oficina, etc).
  • Conocer las tarifas de la competencia.

El precio por hora que se va a cobrar ha de tener en cuenta todos estos aspectos, aunque solo alguno de ellos sea el principal. Se puede cobrar similar que otros competidores, se puede cobrar en función del sueldo que se quiere ganar al mes, etc. O quizá lo mejor es que las tarifas solicitadas mantengan un equilibrio entre todos ellos.

¿Y si un cliente ofrece menos?

La decisión de cobrar más o menos si el cliente regatea el precio depende de la decisión de cada uno, pero si se quiere ganar la vida con ello lo recomendable es mantener las tarifas prefijadas en cada uno de los servicios, y actualizando las tarifas en función de lo que realmente se destina a cada uno de ellos.

Actualizar tarifas con la experiencia

Pasado el tiempo, se debe actualizar tarifas no solo porque se tiene más experiencia y reputación sino porque será más fácil calcularlas desde una perspectiva más realista. Las tarifas han de ser en cierto modo competitivas, de acuerdo a la propia valía, pero las suficientes para obtener un sueldo decente cada mes.

Cómo defender legalmente la reputación en Internet de un profesional freelance

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La posibilidad de anunciarse y dar a conocer los servicios profesionales que se ofrecen a través de Internet ha supuesto una auténtica revolución y, sin duda, ha supuesto la apertura de un gran abanico de posibilidades que, hace tan sólo unos pocos años, antes ni tan siquiera podían imaginarse ni intuirse pero a la vez, como todo en la vida, toda cara tiene su cruz y existen riesgos que se deben conocer.

Una de las grandes ventajas que ha traído consigo Internet en el ámbito que en este artículo se está tratando es la posibilidad de posicionarse en un mercado mundial desde una única computadora, de competir entre los más grandes siendo pequeño, y ello pasa en gran manera por construirse una marca personal muy potente, por construirse la reputación online.

Construirse la reputación online (de un profesional freelance, de una empresa, etc.) resulta indispensable para darse a conocer, y tan importante es crearla como mantener la misma y saberla cuidar.

Uno de los aspectos más importantes para cuidar la reputación online es defender la misma de posibles ataques que puedan sufrirse. Debe tenerse en cuenta que crear la reputación es algo muy laborioso, es una tarea muy ardua, mientras que destruir la reputación puede destruirse en un único momento, de ahí la importancia -y a la vez fragilidad- de la reputación es que resulta tan importante cuidarla.

Cuidar la reputación online debe tenerse muy presente que debe basarse en una actitud proactiva basada en una acción de aquellos atributos positivos que se posean. Así, la construcción de la reputación online debe pasar sobre todo básicamente por generar día a día inputs positivos, por generar contenido, material, conversación positiva sobre nosotros en la red, etc.

Pero, una vez más, no debe olvidarse que toda parte positiva tiene su cara negativa, así una vez más deberá asumirse que toda reputación online que se pretenda construir positivamente de buen seguro que tendrá su cara negativa, la cara de aquellas críticas y de aquellas cosas no tan favorecedoras que de nosotros puedan publicarse en la red.

Muchas personas se piensan que para mantener una reputación online positiva se debe luchar encarecidamente, a toda costa y a todo precio contra cualquier contenido negativo que de nosotros pueda aparecer, y ello no es para nada así.

Obvia y evidentemente que cuanto más y mejor se hable de nosotros en Internet y más cosas positivas se vean mejor. Obvia y evidentemente que nuestro desempeño profesional deberá ser cuidado y adecuado para no dar motivos de queja a clientes, proveedores, etc., y obvia y evidentemente que nuestra marca personal debe construirse sobre aspectos personales pero debe tenerse en cuenta que evitar todo lo negativo no siempre será posible, ni lo más adecuado, pero debe cuidarse.

En realidad, lo malo no es que existan críticas contra nosotros que pongan en peligro nuestra reputación, en realidad lo malo es la dimensión de esas críticas y la respuesta que les demos.

Sea decía que obvia y evidentemente no se pueden evitar las críticas y bien cierto que ello es, pero una cosa es que no se puedan evitar y otra cosa es que tengamos muchas críticas negativas. El problema no es que haya alguien descontento, el problema es que se demuestre que gran parte de nuestro trabajo genera descontento. Del mismo modo, el problema no está en que alguien nos critique, el problema es cómo respondemos. Así, responder agresivamente, de malas formas o de una forma displicente puede ser tan o más nocivo que la propia crítica.

Ahora bien, una cosa es la crítica, la crítica que incluso puede llegar a ser constructiva o la legítima queja de nuestros servicios (que no debe combatirse, debe aprender a sobrellevarse) y otra cosa es cuando sobre nosotros se vierte información que manifiestamente es mentira, ya que ello va a dañarnos directamente publicando material delicado, etc.

Para este segundo de los casos la reserva, es decir, el intentar no responder en línea generando un campo de batalla es una gran recomendación, pero en este caso emprender además las acciones legales que correspondan no es una mala idea.

En primer lugar, las acciones deben de ir encaminadas a intentar que quien está conculcando nuestros derechos perjudicando ilegítimamente nuestra imagen cese en su acción y se elimine en la medida de lo posible de Internet y, en segundo lugar, corresponderá luchar por lograr algún tipo de resarcimiento por los daños sufridos.

La línea a seguir dependerá de la gravedad de la situación, puede ir desde contactar directamente con el “atacante” a través de Burofax directamente o a través de los abogados que tengamos hasta acudir directamente a la comisaría de policía más cercana o al juzgado correspondiente.  Defender la reputación no es una tarea fácil, pero resulta una acción imprescindible si quiere garantizarse la calidad de la reputación online de alguien.

El trabajo freelance como medida de abatir el desempleo en México

Laborales, Noticias

El desempleo en el Distrito Federal de México se ha convertido en uno de los mayores problemas a los que se enfrenta el gobierno local encabezado por Marcelo Ebrard. Los datos oficiales indican que la tasa de desempleo a enero de 2010 habría llegado al 8.7%, cifra récord para la capital mexicana.

Esto significa una cifra de algo más de 370.000 personas económicamente activas desocupadas. La preocupación de las autoridades del DF de México está centrada en la problemática social que general un índice tan alto de desocupación y en la cantidad de dinero que cuesta el mantenimiento de los subsidios.

Una de las ideas con las que se piensa enfrentar el desempleo, es el incentivo para la conversión de parte de la masa asalariada sin ocupación en trabajadores autónomos. La crisis económica ha provocado un aumento a nivel mundial del porcentaje de trabajadores que se desempeñan en forma autónoma, y en la mayoría de los casos, ha sido una útil solución, no solo como paliativo para la crisis, sino que además se ha transformado en una nueva fuente de empleo legítimo.

En los Estados Unidos, esta cifra alcanza al 26%, mientras que en Europa los números indican que los trabajadores autónomos representan un 17% de los ocupados. Sin embargo, la vulnerabilidad de este sector de trabajadores requiere de políticas estatales específicas, que permitan que el trabajador autónomo cuente con las coberturas de salud y retiro adecuadas, de forma tal que este tipo de empleos sea de igual calidad que los dependientes.

Un cambio radical en la formación

Hasta no hace mucho tiempo, las políticas de formación de la UNAM tenía un enfoque claramente marcado hacia el empleo en firmas establecidas. Las dificultades de inserción en el mercado laboral de los últimos tiempos, ha provocado un giro en estas políticas, haciendo que el enfoque principal sea en la actualidad al trabajo autónomo.

Un porcentaje importante de empleados del tipo tradicional, encuentran insuficiente el desempeño de estas tareas como forma de desarrollo personal y como expectativa de crecimiento en materia económica. Muchos son los trabajadores que piensan que el desempeño autónomo resultará beneficioso para sus aspiraciones, dado que entienden que su trabajo requiere solo una parte de sus capacidades.

¿Trabajo autónomo solo para emprendedores jóvenes?

Una encuesta de Kelly Services indica que quienes tienen mayor aspiración a convertirse en trabajadores autónomos son las personas mayores de 45 años, aunque también señala que la diferencia con otros grupos etarios no es sustantiva.

Esta misma encuesta señala que un 20% de los trabajadores con empleos fijos preferiría desempeñarse como independientes, señalando como factores de esta preferencia la flexibilidad y la independencia. Los factores que impiden el pasaje de estos trabajadores al área independiente son las dudas con respecto a los ingresos y el temor al fracaso. Este último factor cobra mayor fuerza entre los jóvenes.

La encuesta también añade que casi la mitad de los trabajadores dependientes creen que sus habilidades y conocimientos serían suficientes para lograr establecer su propio negocio. Esto se ha visto reflejado en el gran crecimiento que el sector de trabajadores independientes ha tenido en los últimos años, crecimiento forzado por la crisis de empleo.

Capacitación: la diferencia entre el éxito y el fracaso

La evolución constante de la sociedad, la ciencia y la tecnología, requiere que los trabajadores independientes se actualicen y capaciten en forma constante. La UNAM señala que un 80% de los emprendimientos terminados en fracaso deben su final a la carencia formativa. Es por ello que muchos centros educativos de nivel terciario tienen proyectos específicos que apuntan a la formación de los emprendedores independientes, entre ellos, la propia UNAM.

Otro aspecto importante a tener en cuenta a la hora de realizar el esfuerzo de independizarse, es hacer un diagnóstico correcto del nicho de mercado en el cual desempeñarse. Como ejemplo, se señala que uno de los sectores económicos preferidos es el de la gastronomía. Si bien es cierto que es seguro que la población se va a seguir alimentando, el sector se encuentra saturado en México, por lo que las posibilidades de éxito son notablemente menores.

En este sentido, se señala que los sectores de la información y las tecnologías son los mercados más prometedores, a pesar de que requieran una mayor capacitación y actualizaciones constantes.

Valoración contractual de las relaciones profesionales de carácter freelance

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En los últimos años está en auge el modo de trabajo freelance y este modelo va a ir a más en los próximos años pues el auge, avance y consolidación de las tecnologías de información y la comunicación y la necesidad de un nuevo marco de relaciones laborables más flexible, más autónomo son el perfecto abono, el perfecto caldo de cultivo para que la forma de trabajar freelance ya no sea un reducto de unas pocas profesiones o personas, sino que se extienda en el seno de la sociedad cada vez más ya no solo como una alternativa profesional, sino que se consolide como una realidad profesional más.

Pero todo este auge y consolidación del modelo freelance nos trae muchas preguntas y dudas al respecto, una de ellas, puede que en la lista de las más importantes, es la de cómo garantizar la seguridad jurídica, la seguridad contractual en este modo de relación profesional. Pero para entenderlo primero hemos de entender muy bien en sí mismo el concepto freelance.

Concepto freelance

Y es que como se decía en las líneas anteriores la vinculación contractual y la seguridad jurídica vendrán asociadas al tipo de relación que se establezca, por ello es muy importante diferenciar entre los distintos tipos de trabajo freelance.

En los últimos años puede que por estandarización del término en algunos casos, por desconocimiento en otros y por perversión del concepto en el resto, parece ser que a todo trabajo realizado fuera de la oficina se le llame freelance, técnicamente aún cada uno le da una acepción determinada al término freelance pero en lo que se refiere a la concepción que nos configurará una relación contractual u otra que es lo que aquí nos concierne existen los siguientes tipos de trabajos y trabajadores freelance, cada uno de ellos con unas particularidades distintas.

Para empezar en el término clásico de la palabra bien podríamos decir que el trabajo freelance o trabajador freelance es equiparable al término autónomo o trabajador por cuenta propia, es decir a aquel que presta sus servicios profesionales directamente al cliente final o bien a través de una empresa sin estar asalariado en ella, sino a la que le presta sus servicios bien sea en exclusiva o parcialmente. En este caso la vinculación contractual existente estará regulada por la legislación laboral vigente en cada país en lo que se refiere al trabajador autónomo, como norma general siendo un régimen especial de la seguridad social u órgano competente, esto por lo que se refiere a vinculación laboral, otra cosa es los derechos contractuales que emanen a nivel de comercio de nuestra prestación de servicios.

Actualmente además el trabajo freelance se ha extendido en la aceptación de este término, (aunque para muchos eso no es un auténtico trabajador freelance) a todo aquel trabajador autónomo o asalariado, a tiempo completo o parcial, que desarrolle sus funciones profesionales fuera del seno de la compañía, es decir fuera de sus oficinas y bien que lo realice en su propia casa, en otras dependencias o bien que sea por ejemplo un vendedor que va con un equipamiento informático y telefónico por la calle, ello aún y con las reservas de que se pueda considerar realmente trabajo freelance y aceptando con esas mismas reservas si así comúnmente le denominan que así se le denomine, en cualquier caso nos encontraremos simplemente en una regulación laboral al uso sin más particularidades que establecidas en la legislación laboral general y/o particular vigente en cada momento.

Pero todo ello trasladado al nuevo concepto de trabajador freelance entendido como aquella persona que no depende de nadie y que especialmente a través de clientes que consigue a través de páginas de internet o cualquier otro medio presencial o virtual vende sus servicios a un determinado cliente (ya sea este particular o empresa, y ya sea para hacer trabajos puntuales o de largo recorrido de cualquier ámbito o sector, como por ejemplo pero sin que sea excluyente de cualquier otro: La realización de contenidos escritos, diseño de páginas web, diseño gráfico, traducción o corrección de textos, desarrollo de programas informáticos, etcétera), ¿cómo se regula?, ¿qué valor y garantías contractuales existen al respecto?, adelantando que este concepto se asemeja al de profesional por cuenta propia de toda la vida pasemos a verlo.

El valor de la prueba

Llegados a este punto no solo hay que decir las cosas técnicamente como son sino que también hay que decirlas como son en realidad: Si analizásemos puramente este tipo de relaciones que se establecen, ya sea a través de internet o de cualquier otro medio, las deberíamos enmarcar pura y duramente dentro del marco laboral y fiscal, ello quiere decir que legislación en mano deberíamos para prestar servicios como trabajadores freelance estar dados de alta como trabajadores por cuenta propia, cotizar los impuestos correspondientes, emitir facturas, tributar los impuestos correspondientes, etcétera. Pero ello aunque debería y debe de ser así (y de ninguna de estas palabras se debe de desprender una invitación a no hacerlo, todo lo contrario, pues la regulación laboral y con el fisco de nuestro país nos dará unas ventajas innegables, además de ser de ley y de ser símbolo de la prosperidad de nosotros mismos como profesionales) en la mayoría de estos casos no lo es.

Y es que no siempre vivimos en el marco perfecto que deberíamos vivir, si miramos la realidad veremos que en muchos casos es así, en otros igual aun y siendo así el trabajador acepta trabajos sin reunir estos requisitos fiscales y demás (esto ya existe desde la antigüedad) y en otros muchos casos, especialmente en contrataciones que se realizan a distancia, entre distintos países, etcétera, nos encontraremos que ni muchos contratados reúnen estos requisitos y que la mayoría de los contratantes tampoco los requieren, entonces ¿cómo garantizar o preservar el valor contractual entre ambos?

Aquí entramos en un punto interesante y que no todo el mundo conoce, que nosotros no reunamos los requisitos fiscales o laborales correspondientes no quita que si prestamos un servicio no nazca y emanen de esa relación unos derechos y unas obligaciones concretas, no hablamos de los derechos de prestaciones o subsidios del estado, hablamos simplemente en este caso del marco de una persona que presta un servicio y de un cliente que recibe ese servicio, en este caso no dependerá ni tendrá relevancia la situación laboral o fiscal del prestador de servicios, este es un tema particular suyo con el organismo público correspondiente, no con el cliente, con este le une una relación comercial, regulada por el código de comercio y demás (u normas análogas según el país) y de esa vinculación nacerán los derechos de cumplir con lo pactado, de cumplir los términos, pagos, etcétera.

Evidentemente el problema que nos podemos encontrar en muchas ocasiones en estas situaciones es que aún y cuando legalmente la ley nos reconozca la posibilidad de defender nuestros derechos nos encontraremos con la gran dificultad o bien por una parte de demostrar que existe la relación comercial o bien aun y cuando la podamos demostrar nos será difícil hacerlo por encontrarnos en distintos países. Ante la primera diatriba lógicamente como más medios de prueba (hoja de contratación, contrato, emails, etcétera), más fácil nos será protegernos y reclamar nuestros derechos y que estos nos sean resarcidos en caso de conflicto, no es que el pacto verbal o no fehaciente no sea válido o nulo, pero en esos casos la dificultad recaerá en poderlo probar. Y en el caso de distintos países (o reclamaciones de pequeño importe), deberemos estudiar si realmente iniciar una reclamación judicial nos será rentable, seguro que en la mayoría de los casos no será así, por eso protegernos de entrada con pagos parciales por adelantado, etcétera, será una buena solución para en caso de conflicto no resultar tan perjudicados, repartir riesgos y preservar nuestros derechos de antemano.

Bienvenidos al blog de TrabajoFreelance!

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