Ser autónomo ¿compensa?

Opinión

Muchos autónomos están realizando su actividad diaria sin plantearse su situación, pero hay una serie de preguntas que todo autónomo debe tener en cuenta para ver si situación de autónomo les compensa en todos los aspectos.

La principal pregunta que se debe hacer un autónomo es si le gusta lo que hace ¿a ti te gusta lo que haces? Si la respuesta es sí, estamos ante un claro aspecto de gran importancia para valorar esto, pero no el único. Hay personas que son autónomas por obligación, ya que no han podido encontrar otro trabajo, y esto es una clara motivación que hace pensar que ser autónomo les ha merecido la pena, sin embargo hay quienes lo son por devoción, y a estos también les compensa ya que les gusta y disfrutan con lo que hacen.

Una vez tenido en cuenta este aspecto, hay dos más que se deben tener en cuenta y son: ¿cobras lo suficiente? Y ¿tienes tiempo para tus cosas? Existe una cierta valoración que permite conocer si un autónomo cobra lo suficiente, y una de las principales es si descontando todos los gastos profesionales da a la persona para vivir decentemente. La cantidad que debe salir fuera de gastos se debe calcular según el nivel de vida actual, los gastos que se necesitan e imprevistos. Hay quien calcula que por menos de 1500 euros al mes no merece la pena hacerse autónomo, y hay quienes piensan que 1000 euros ya está bien para hacerlo. Es cuestión de hacer cálculos. A la respuesta del tiempo, es muy importante, ya que si ganas una cantidad importante del dinero cada mes y trabajas 14 euros al día ¡no tendrás tiempo de disfrutarlo!

Hay que hacer una balanza entre economía, tiempo y motivación. A todo esto hay que añadirle otros factores según las necesidades e intereses de la persona. Existen ventajas o desventajas a mayores que se deben tener en cuenta y planificar: ¿jubilación, cuál será? ¿paro, es posible? ¿imprevistos, se pueden afrontar? ¿crecimiento del negocio? ¿se puede acceder a un trabajo mejor pagado? ¿se puede acceder a un trabajo por cuenta ajena? ¿ser tu jefe o no? ¿tienes constancia o no? ¿capacidad para afrontar los pagos?

Aunque tener un jefe en muchas ocasiones es bastante incómodo, lo cierto es que en muchas ocasiones ser tu propio jefe es algo esclavo, y no sólo eso sino que hay gente que simplemente, por una razón u otra, no puede ser autónoma.En gran parte, también es una vocación, aunque las personas se pueden adaptar “si les compensa”. ¿Tienes madera de autónomo? ¿Has hecho una balanza y ves que te compensa? Siempre hay que luchar por los propios sueños, y aunque al principio cueste merece la pena.

Las nuevas competencias de los ejecutivos

Opinión

Hal Varian, “Chief Economist” de Google, dio una entrevista en enero del año 2009 sobre los desafíos que presenta Internet a los nuevos ejecutivos. Durante el apasionante diálogo, Hal Varian insistió sobre la necesidad de que los ejecutivos adquirieran nuevas competencias, especialmente en temas de análisis de datos y elaboración de gráficos eficaces. Es que hoy en día, es posible acceder a un cúmulo de información en forma gratuita y masiva como nunca antes. Pero ¿están realmente los datos al alcance de todos?

La información en Internet
En realidad, lo que hay en Internet es información cruda: números, cifras, volúmenes, cantidades, porcentajes. Si hasta hace algún tiempo acceder a información demandaba un esfuerzo enorme, actualmente la mayoría de los datos imaginables son públicos. Por ejemplo, las principales ciudades del mundo ponen a disposición de los ciudadanos sus sistemas de información geográfica con todos los datos de población.  Muchas ciudades adhieren al compromiso “Open data”, o RISP en español, que consiste en poner en formato abierto y accesible, información pública relevante que pueda ser reutilizada y transparente la gestión del gobierno.

La búsqueda de la información
Supongamos que estás trabajando en la búsqueda de inversores para un proyecto de instalación de un nuevo servicio de Internet en una determinada localidad. Los inversores querrán saberlo todo acerca del proyecto y la forma ideal de mostrarlo es mediante una presentación con diapositivas. Por supuesto, hacen falta datos y los datos están en Internet. Una línea de búsqueda podría ser el sitio oficial de la ciudad. Eres afortunado: la ciudad adhiere al compromiso Open Data y te brinda un cuadro comparativo acerca de la evolución del equipamiento informático en los hogares entre 2005 y 2010 en la ciudad y en el país. ¿Es la información que buscabas? ¿Es relevante? ¿Sirve para tu presentación? Este tipo de preguntas son las que desvelan actualmente a los ejecutivos; si puedes responderlas estarás marcando la diferencia, demostrando que tienes capacidad para comprender los datos y extraer de ellos la información necesaria.

Las tres competencias del ejecutivo actual
Como decíamos al principio de esta nota, precisamente los ejecutivos que lleguen a destacarse de aquí en adelante, serán los que tengan la capacidad de visualizar datos, comunicar la información y utilizarla en forma eficaz. Según Bernard Lebelle en su libro “Art des présentations Powerpoint”, los ejecutivos deben tener básicamente tres competencias:

  • Analizar y seleccionar datos significativos para entender
  • Crear gráficos eficaces para hacer entender
  • Desarrollar presentaciones cautivantes para convencer (incluye la presentación electrónica, la técnica oratoria y la presencia escénica)

Para conseguir el objetivo final (modificar el orden de las cosas) el ejecutivo debe desarrollar al mismo tiempo una gran capacidad de trabajo en equipo, pues la presentación con diapositivas, para ser convincente:

  • Es personalizada
  • Tiene una estructura simple, eficaz y honesta
  • Responde a las expectativas individuales del público
  • Utiliza un lenguaje simple y comprensible
  • Se basa en una estructura de diálogo con el público.

Preconceptos más comunes acerca del teletrabajo

Opinión

Las noticias de esos últimos días dieron cuenta de una iniciativa de la empresa Microsoft Ibérica, con la colaboración del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio de España: el “Día de la oficina en casa”, a celebrarse el 22 de junio de cada año. En esta oportunidad participaron unas 500 empresas y más de 167.000 trabajadores. De hecho, las principales empresas grandes ya están implementado proyectos de teletrabajo, y por ejemplo en Argentina se calcula que hay 200.000 teletrabajadores independientes, pero los preconceptos y dificultades tienen mucho peso en las decisiones.

Teletrabajar no es trabajar. El hecho de trabajar en casa sentados frente al ordenador se identifica fácilmente con el entretenimiento o la “pérdida de tiempo” y es una barrera para la comprensión por parte de la familia y el entorno, acerca de que el teletrabajo es tan trabajo como el que se realiza en forma presencial en el ámbito laboral propiedad del empleador. El teletrabajo es sólo una forma distinta de trabajar.

El teletrabajo es para las personas que no pueden trabajar fuera de casa.   Se identifica al teletrabajo con una alternativa para los que no consiguen “insertarse en el mercado de trabajo”. Más allá de que, efectivamente, el teletrabajo es una posibilidad para madres de familia, personas con discapacidad, personas mayores de 40 años, jóvenes y todos aquellos colectivos más o menos desfavorecidos por el propio mercado de trabajo, es erróneo asimilar el trabajo formal al que se realiza en ámbitos laborales propiedad del empleador.

En el teletrabajo no hay control y sin control no se puede trabajar.   Esta es una idea muy común que dificulta muchas veces la implementación de proyectos de teletrabajo en relación de dependencia, pero al mismo tiempo una de las principales características que deben tener los teletrabajadorers/as: la capacidad de autocontrolarse y cumplir sus propios objetivos. En realidad, hay casos en los que el proyecto de teletrabajo no funciona no sólo por rechazo de los sectores jerárquicos sino por parte de los propios empleados, pues consideran que la presión para demostrar que “están trabajando” es mayor si se trabaja desde casa. En este caso la confianza adquiere un valor fundamental, tanto desde el punto de vista de los contratistas o empleadores como de la autoconfianza del teletrabajador/a.

El teletrabajo aísla e invisibiliza. Es uno de los mitos más difundidos acerca del teletrabajo. Es cierto que cada teletrabajador/a está solo en su puesto de trabajo, pero hoy en día, con las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, no sólo no permanece aislado sino que puede estar conectado todo el tiempo necesario. Cada vez son más frecuentes las reuniones de trabajo vía teleconferencia, en las que los participantes pueden verse y escucharse como si estuviesen todos juntos en una sala. Según algunas teorías, Internet es el equivalente a antigua fábrica u oficinas, ya que es el lugar en el que los trabajadores/as se encuentran y desarrollan su tarea. Además hay otras soluciones, como las oficinas de “co-working” y lugares públicos con libre acceso a Internet que permiten estar con otras personas mientras se trabaja.

El teletrabajo fomenta la precariedad laboral.   Es cierto que la falta de legislación es una barrera para el desarrollo del teletrabajo, y en muchos países la única forma de teletrabajar es registrándose como trabajador autónomo. De todas formas la precariedad laboral no sería un patrimonio exclusivo del teletrabajo, ya que la flexibilización ha influido en forma negativa en general, dando lugar a una nueva expresión que también se ha puesto de moda: el “trabajo decente” como paradigma de una relación laboral en la que todas las partes cumplen con sus obligaciones y el trabajo se realiza en un ambiente sustentable.

Los autónomos estarán más controlados en cuestiones de economía sumergida

Opinión

Desde hace ya un tiempo, Hacienda se ha puesto manos a la obra para detectar el fraude y la economía sumergida, con el aplauso de la Federación Nacional de Autónomos (ATA) que apoya este nuevo plan contra la economía sumergida que controlarán la Tesorería General de la Seguridad Social e Inspección de Trabajo.

Una de las razones por las que la ATA apoya esta nueva medida es que pretende detectar negocios que no se declaran, negocios que consideran injustos sobre todo para los autónomos que pagan puntualmente todos sus impuestos, cotizaciones y todo lo referente a sus ingresos.

Desde siempre se ha producido la economía sumergida, tanto en trabajos por cuenta ajena como en trabajos por cuenta propia, siendo ahora cuando se dan con más fuerza, probablemente impulsados por la crisis económica que obliga a llegar a esta situación a muchas personas, situación que bien es cierto que perjudica a las personas que están declarando todo.

Por eso, la Agencia Tributaria (AEAT) se ha puesto manos a la obra para identificar a trabajadores que no son autónomos y para descubrir a las personas que no declaran las rentas que recibe por su trabajo, sobre todo esta medida se pretende impulsar en el caso de las personas que están recibiendo prestaciones por desempleo o prestaciones de la Seguridad Social. Un ejemplo de esto es una persona que está cobrando el paro y trabajando para otras personas. Imaginemos una persona que cobra 600 euros del paro y por otra parte ha recibido ese mes 500 euros de un ingreso desconocido que se sospecha que pudo ser por algún trabajo.

El Plan General de Control Tributario de 2011 se refiere a este punto y ha sido publicado en el BOE, tomando no sólo las medidas necesarias para controlar la economía sumergida sino también detectar los gastos ficticios que algunas personas incluyen en sus declaraciones, además de la correcta inclusión del IVA en las facturas. Todo esto se pretende realizar con la ayuda de las nuevas tecnologías y también mediante el control de ingresos no declarados.

De esta manera se pretende conseguir luchar contra la economía sumergida que se produce en el país, persiguiendo a las personas que no declaren ingresos, no declaren bien el IVA, que cometan fraude con los tributos o en la declaración, entre otras cosas, de manera que haya más dificultad a la hora de realizar algún fraude en estas materias.

Las personas que realicen trabajos por cuenta propia serán los que estén más controlados en este aspecto, debiendo declarar cada uno de los ingresos que perciben. En unos momentos en que los ingresos son tan importantes y que hay personas que no pueden permitirse declarar ni pagar una cuota de autónomos pero necesitan el dinero es ¿una medida buena o mala? ¿ayudará a la economía del país o supone un gasto insignificativo teniendo en cuenta la cantidad de dinero que se va de otras formas?

Sea cual sea la respuesta a alguna de las reflexiones que podemos plantearnos, lo cierto es que no sólo las personas nos tenemos que apretar el cinturón, cada vez más, sino que el país también nos lo está apretando y se lo está apretando. Mucho cuidado con los ingresos no declarados, ya que pueden llevar a problemas a algunas personas.

Cómo afecta la reforma de las pensiones a los autónomos

Opinión

El anteproyecto de reforma de las pensiones ha sido aprobado en consejo de ministros hace unas semanas, una medida que el gobierno considera necesaria pero que es perjudicial para todo tipo de trabajadores que deben cotizar más cantidad y durante más tiempo para “quizá” acceder al 100% de las pensiones a la que se accedía a los 65 años, como máximo, incluso antes. Ahora hay que trabajar hasta los 67 años, o a los 65, aunque es muy difícil acceder a esta última opción, y sobre todo ahora que estamos en épocas de escasez de trabajo.

La reforma del sistema de las pensiones no sólo perjudica a los trabajadores por cuenta ajena sino que también desfavorece a los trabajadores por cuenta propia, o autónomos, ya que habrá que pagar más dinero durante más tiempo o tendrán que cotizar durante más tiempo para cobrar lo mismo que se esperaba cobrar antes de la reforma.

Los autónomos pueden jubilarse después de 15 años cotizados, como hasta el momento, aunque si se decantan por esta opción cobrarán menos ya que el cálculo de la pensión se hace en base a una cotización de 25 años, no de 15. Es necesario decir que el mínimo de años cotizados desde ahora son 25 años, no 15. Si los autónomos deciden elevar la base de cotización en los últimos años con el objetivo de cobrar más, como se venía haciendo hasta ahora a los 50 años, hay que saber que con la reforma de las pensiones se debe pagar durante más tiempo para acceder a esto.

Una de las ventajas de los autónomos es que pueden cotizar según sus intereses y lo que quieran cobrar en el futuro, haciendo un cálculo de lo que se cotizaría en función de eso, sin embargo la desventaja es que cobran menos que un trabajador de cuenta ajena y que la reforma de las pensiones afecta en igual medida a los autónomos, en un sistema en que hasta ahora los autónomos no pueden cobrar la jubilación anticipada. Con respecto a eso, una de las mejoras, quizá la única, para los autónomos es que pueden acceder a la jubilación anticipada a partir de los 63 años si tienen un mínimo de 33 años cotizados.

Toda esta reforma se implantará totalmente en el 2027, lo que supone un respiro para personas que están próximas a jubilarse en los próximos años, pero una medida que perjudica a los jóvenes que en tiempos de escasez de trabajo ven hasta difícil poder acceder a cobrar el 100% de su pensión a los 67 años.

Desgraciadamente esta es la realidad en la que nos encontramos, y la realidad también nos dice, o al menos quien apoya estos cambios presume de ello, que sin estos cambios el sistema de pensiones quebraría dentro de 20 años.

Como optimizar legalmente la factura fiscal

Opinión

En pocos momentos como cuando se acerca final de año se ve tanto movimiento entre los ciudadanos en general, los empresarios, los autónomos y entre ellos por supuesto en los trabajadores freelance para optimizar la factura fiscal, una factura cuyo cálculo se cerrará con el año natural, es decir, con las campanadas del 31 de diciembre y que de no saberlo planificar puede traer más de un disgusto a alguno.

¿Y a qué se refiere el término factura fiscal? El término de factura fiscal no es otra cosa que el darle un nombre al importe que deberemos abonar cada año a la hacienda pública por nuestros beneficios, por el dinero que hemos ganado, para decirlo resumidamente.

Por supuesto de facturas fiscales las hay muchas y de muchos tipos, desde las que nos afectan día a día en la compra o venta de cualquier producto o servicio, hasta las tasas o impuestos que nos cobran los entes públicos en base a cualquier producto, servicio o motivos que estés nos los apliquen, pero como que ese sería un tema demasiado extenso desarrollado en su totalidad, nos alejaría del objetivo de este artículo y complicaría que el mismo pudiese ser fácilmente entendible. Vamos a centrarlo en la afectación fiscal que tendremos que soportar como trabajadores freelance en base a las rentas que obtengamos en el desarrollo de nuestras actividades profesionales.

Por supuesto y según el país en el que nos encontremos y según las características y condiciones particulares del nombre, este tipo de impuesto puede recibir un nombre u otro y también puede sernos más rentable actuar como freelance en base a la figura del tradicional autónomo o bien constituirnos como sociedad para prestar nuestros servicios como freelance. En el caso concreto de España, a este impuesto se le llama IRPF, y como consejo sobre lo de operar como freelance con la figura de autónomos o bien como sociedad deberemos valorarlo (entre otras muchas consideraciones) especialmente en base al nivel de ingresos que obtengamos. Así, mientras hasta cierto nivel de rentas a priori puede sernos más rentable tributar como autónomos (directamente a la renta que se nos imputa como personas físicas, y en base a un escalado de retención), a partir de un determinado nivel de ingresos, nos será más rentable operar a través de una sociedad, que no tributa por el tipo del IRPF, sino que lo hace como persona jurídica, a través del IS (Impuesto de Sociedades) en su tipo (con algunos matices únicos). Pero bien, como en general, la decisión de operar de una forma u otra no es blanco o negro y existen muchas consideraciones a hacer al respecto, lo mejor es que ante la duda consultemos siempre a un profesional que nos guíe en nuestro proceso completo y particular.

Pero si lo que queremos es optimizar nuestra factura fiscal en base a ser unos profesionales freelance que prestan sus servicios como autónomos y por ende que obtienen sus rentas tributando estas a través del IRPF, diremos que para hacerlo fácil y entendedor la primera clave es que dentro de los que nos sea legalmente posible hemos de tener a final de año los menores beneficios posibles. Es decir y aunque dicho así, pueda parecer absurdo y un contrasentido que ganemos poco, ¿y cómo se entiende eso?, ¿quiere decir que hemos de vivir mal o tener poco dinero? ¡No!, significa que la clave está (ya que lo que la hacienda pública nos retendrá es en base a nuestro beneficio anual, es decir, ingresos obtenidos menos gastos soportados de carácter profesional) en que logremos tener los máximos ingresos posibles, pero que consigamos reducir al máximo nuestro beneficio imputando a nuestra actividad profesional los mayores gastos posibles que está nos haya generado y que la ley nos permita. Posibilidades de gastos a aplicar para reducir nuestros beneficios los hay y muchos, y siempre será bueno consultar con un gestor o especialista que nos oriente particularmente, pero decir que si hemos de comprarnos o tener cualquier gasto relacionado con el trabajo que desempeñamos antes de final de año este es el momento de hacerlo.

Como también es el momento de hacer antes de final de año, uso de la segunda clave para reducir lo que pagaremos a hacienda, y esa no es otra que la de disponer y utilizar al máximo las herramientas que se nos ponen a disposición para reducir el impacto fiscal. En la mayoría de casos podemos hablar de aportaciones a planes de pensiones, o bien aportaciones a cuentas de ahorro vivienda o incluso a la adquisición de vivienda, ya que nos permitirá obtener importantes ventajas fiscales, pero mucho cuidado con este ultimo párrafo ya que cada país es un mundo, e incluso cada mundo tiene sus características y condicionantes fiscales. Así que si en los otros casos la participación de un buen gestor era casi imprescindible, aquí la presencia de un asesor fiscal que estudie nuestro caso se nos hace ineludible si queremos pagar lo menos posible a hacienda de forma completamente legal, si no queremos llevarnos sorpresas desagradables con el erario público.

Nociones básicas sobre los impuestos que debe soportar un freelance

Opinión, Recursos

El actual auge de las formas de trabajo freelance, la ruptura de los tradicionales espacios, la difuminación de las fronteras, y los sistemas de contratación y pago electrónicos han provocado una dilución del concepto que teníamos de un trabajo desarrollado con el correspondiente pago al fisco, a la hacienda pública.

Pero esta difuminación que evidentemente es real, y que se percibe en cada una de las plataformas y de los trabajos cerrados en está modalidad, no significa que deba de ser así, ni tiene que ser así. Y si bien es cierto que cada uno podrá tener sus consideraciones personales de modelo social y por ende de las retenciones a realizarse o impuestos que deberían ser pagados para la bolsa común. Y también lo es que en todo caso, esta difuminación se produce siempre en todos los cambios que se producen en cualquier sociedad y sobre cualquier tema, pues el cambio siempre precede a la regulación y la legislación. También es cierto que ello no es menester para que no cumplamos con las obligaciones de índole fiscal que nos correspondan, y para ello debemos conocer, aunque sea a grosso modo cuales son.

Primero se tiene que decir que probablemente la causa de la percepción de esta difuminación sea la informalidad con la que se tratan muchas de estas contrataciones o colaboraciones, igual que aun falta legislación al respecto, también falta cultura popular y conocimiento de una realidad que esta muy en boga y muy presente en nosotros, pero que en realidad es muy reciente, y sobretodo muy novedoso con el carácter etéreo de muchas colaboraciones. Así, si avanzásemos en esa cultura de la sociedad por el trabajo freelance y se entendiese simplemente como una nueva forma de desarrollarse profesionalmente, o mejor dicho, como una actualización del tradicional autónomo, probablemente generaríamos ese imaginario popular, ese conocimiento común de que se trata de una actividad económica de carácter profesional más para quien la practica.

También es de recibo decir que como que en la actualidad muchas de estas contrataciones se efectúan virtualmente, entre distintos países e incluso continentes, sin contacto en muchas veces personal, y faltando aún muchos mecanismos y sistemas al respecto, sucede que a veces aun y queriendo muchos se verán dificultados para poder desarrollar al modo “tradicional” la actividad. Pero que no se engañen, ello no es justificación para no hacerlo y para no estar obligado legalmente a ello.

A partir de aquí, y de tratar al trabajo freelance, y al trabajador freelance como un prestador de servicios profesionales más y que por ende desarrolla una actividad profesional con rendimientos económicos, cabe decir que este trabajador por cuenta propia cuenta con los mismos derechos y obligaciones que un asalariado por cuenta propia de cualquier otro ramo, inclusive en lo relativo en los tributos a satisfacer.

Una vez ya se ha hablado asentando la similitud entre un trabajador freelance y un “autónomo de toda la vida”, es momento de entrar en las obligaciones fiscales a satisfacer. En este punto es muy complejo y depende mucho de la ubicación del trabajador, de su país, de a que clientes les preste servicios, la ubicación de estos, que tipo de servicios y desde donde se prestan los mismos, y mil y un detalles que hacen aconsejable siempre contar con el asesoramiento profesional de un buen asesor fiscal que nos ponga al día, nos asesore y nos lleve todos nuestros asuntos con el fisco, pero a grandes rasgos nos encontramos con los siguientes impuestos:

Huelga decir que en cada país los tributos igual que pueden cambiar o ser distintos también pueden referirse a los mismos o análogos pero con distintos nombres. Lo aquí expuesto es la tributación esencial y básica de un freelance en España. Y este esta sujeto básicamente a dos impuestos: el IRPF (Impuesto sobre la renta de personas físicas) y el IVA (Impuesto al valor añadido), y tienen el funcionamiento que se expondrá a continuación.

Explicado de una forma didáctica y sencilla diremos que el IRPF es aquel impuesto que pagaremos según los beneficios que obtengamos de nuestra actividad, y que se calculará (con muchos matices y muchas consideraciones a ampliar) por el cálculo de los ingresos que tenemos, menos los gastos que soportamos derivados de nuestra actividad profesional, y de ese resultado, se aplica un determinado porcentaje a pagar. Y el IVA es aquel impuesto que nosotros cobramos a cada cliente nuestro por cada servicio que le prestamos o producto que le vendemos y viceversa, pero en el que simplemente actuamos como intermediarios de la hacienda pública que es a quien se lo hemos de dar. ¿Cómo se calcula? Sumamos todo el IVA que cobramos y le restamos todo el IVA que pagamos (profesionalmente), el resultado es lo que deberemos pagar o recibir a o de la hacienda pública.

El teletrabajo: mucho más que “trabajar desde casa”

Blog, Opinión

La definición más aceptada de teletrabajo es la que lo considera como “trabajo a distancia facilitado por el uso de la informática y las telecomunicaciones”. Desde la popularización del uso de Internet y el acceso a equipos informáticos hogareños, muchas personas encontraron la forma de obtener un ingreso económico sin moverse de su casa. Este hecho, en realidad, no es nuevo en la larga historia del trabajo; es más, deberíamos decir que el trabajo remunerado, más o menos como lo conocemos en la actualidad, empezó en los hogares.

No otra cosa eran los primeros talleres en que los maestros de un oficio contrataban un aprendiz que prácticamente vivía en la casa del patrón mientras aprendía los secretos de la profesión.

Para la forma de trabajar nacida al calor de la Primera Revolución Industrial: miles de trabajadores desarrollando sus tareas organizada y sincronizadamente en gigantescas fábricas y oficinas,  el trabajo en el hogar estaba relegado a tareas mal remuneradas, poco especializadas, y generalmente una mayor explotación.

En el año 1995 se diseñó el MIRTI, “Model of Industrial Relations in Telework Innovation”, un proyecto de la Comisión Europea destinado a desarrollar recomendaciones y directrices para el teletrabajo en Europa, basándose en experiencias reales.

Este estudio demostró que el teletrabajo es mucho más que trabajar desde casa, y que para definirlo hay que tener en cuenta diferentes elementos, como por ejemplo, dónde se realiza el teletrabajo, cuánto tiempo se le destina, qué tipo de trabajo se realiza, y si es individual o colectivo.

Dónde se realiza el teletrabajo: las primeras formas de teletrabajo consistían en instalar la oficina en casa, contando con un ordenador personal y conexiones telefónicas y de red a ordenadores ubicados en otro lugar. La experiencia señala que, en general, se negocian buenas condiciones de empleo y que, como en todas las áreas, los teletrabajadores menos capacitados son los que resultan más vulnerables. Otras localizaciones del teletrabajo son: la oficina móvil, es decir el trabajador que se desplaza y puede teletrabajar desde donde esté: un hotel, la oficina de un cliente o mientras viaja, y la oficina satélite, ubicada lejos de la oficina central pero conectada a ésta mediante la informática y las telecomunicaciones.

El lugar de trabajo puede ser un telecentro, que es un espacio equipado con conexiones informáticas y de telecomunicaciones para ser utilizado por los teletrabajadores; a menudo los telecentros son instalados con apoyo de los gobiernos locales para fomentar el trabajo en áreas periféricas o desfavorecidas. Permiten al teletrabajador contar con un equipamiento al que quizás no podría acceder por sus propios medios. Una de las últimas creaciones es la oficina virtual, que es más que nada una forma de organización del trabajo a partir de una empresa en la que todo su personal trabaja a distancia.

Tiempo que se destina al teletrabajo: Según una clasificación inglesa, el teletrabajo desde este punto de vista puede ser marginal, si no se desarrolla con regularidad y el trabajador no dispone de equipos en su casa, sustancial si se ha convertido en una rutina y el teletrabajador cuenta con equipamiento suficiente en su hogar aunque desarrolla algunas tareas en la empresa, y primario si es la forma principal de trabajar.

Para finalizar, los teletrabajadores pueden realizar sus tareas por cuenta ajena, como asalariados en un contrato laboral que contempla el hogar como lugar de trabajo, o por cuenta propia, en forma autónoma, que es la forma más habitual de teletrabajo.

En cuanto a la clasificación entre individual y colectivo, se ha señalado que el teletrabajo individual es el que se realiza parcial o enteramente en el hogar para una o varias empresas, mientras que el colectivo es el que incluye redistribución de funciones dentro de la empresa o entre empresas y el trabajo realizado en equipo a través del intercambio electrónico de datos.

Un capítulo interesante del estudio es la que apunta a la elección del teletrabajo por sectores económicos. Por ejemplo se menciona que las primeras empresas en adoptar el teletrabajo fueron las de los sectores informático, de telecomunicaciones, seguros y financieros.

Sin embargo, otro estudio pone el acento en que la modalidad del teletrabajo es especialmente útil en las actividades relacionadas con la información, dando lugar a la aparición de nuevas especialidades: gestión de bibliotecas y de todo tipo de documentos, como catalogación, clasificación, resúmenes de información, búsquedas bibliográficas y estudios bibliométricos, búsquedas temáticas y elaboración de directorios, consultoría, análisis y diseño de sistemas de información, diseño y mantenimiento de bases de datos, redacción de manuales técnicos, producción de contenidos, elaboración de estudios y preparación de informes y proyectos entre otras.

El plan de negocios del trabajador independiente

Opinión, Recursos

Toda empresa importante fundamenta el éxito en sus emprendimientos en un plan de negocios. Difícilmente encontremos que las grandes empresas realicen acciones que no estén debidamente planificadas. Nada queda librado al azar y en estas empresas se trata de que todo se encamine dentro de lo que se denomina plan de negocios.

El plan de negocios es la descripción de las acciones a llevarse a cabo y es donde se asignan los recursos necesarios para ello. Tiene tres finalidades fundamentales, que son estudiar la viabilidad de un proyecto, establecer la forma en que se obtendrán los recursos necesarios y establecer los objetivos y la forma de conseguirlos.

Todo esto, que en principio parece excesivamente teórico, puede convertirse en la piedra angular del éxito de un emprendimiento, por pequeño que sea. Por ejemplo, un vendedor de golosinas prevé que en los accesos de determinado evento se va a producir una importante concurrencia de personas. Dado que se trata de un evento para personas adultas, decide comprar golosinas que sabe que son del gusto del público adulto. Como se encuentra falto de dinero, recurre a un proveedor con el que trabaja desde hace mucho tiempo y le solicita que parte de la mercadería le sea entregada para pagarse al día siguiente. Luego, se dirige a una zona a medio camino entre los accesos al evento y los servicios de transporte público dos horas antes del inicio del mismo.

En este simple proceso, podemos ver como, sin saberlo, el vendedor de golosinas ha elaborado un plan de negocios y lo ha llevado adelante. Si falla en alguno de estos pasos o no lo realiza, seguramente fracasará u obtendrá menos beneficios de los que podría lograr.

El plan de negocios del trabajador freelance

El trabajador freelance es un empresario, por lo que necesariamente deberá establecer un plan de negocios general y planes específicos cuando la ocasión lo amerite si quiere tener éxito en su emprendimiento.

Cuando se inicia en la actividad, debe establecer su plan de negocios general, con lo que logrará establecer objetivos precisos, determinar la ruta para lograrlos y obtener los recursos necesarios. También, ante determinadas posibilidades específicas, podrá establecer planes de negocios particulares, de forma de no dejar nada librado al azar.

La entrega de un presupuesto para una tarea determinada, también encaja dentro de la planificación. Los objetivos serán marcados por las necesidades del proyecto, se deberá establecer quién y cómo se obtendrá los recursos, y se deberán establecer metas y plazos precisos.

Planificación de objetivos

Por más que no lo parezca, este punto es delicado. Establecer metas difíciles de lograr puede hacer que el emprendimiento fracase desde el mismo inicio. El trabajador debe evaluar correctamente la viabilidad de un proyecto y establecerse objetivos asequibles en tiempos razonables.

Establecer una serie de objetivos intermedios, puede resultar valioso en la consecución de objetivos más grandes. El crecimiento de un emprendimiento en raras ocasiones sucede en forma inmediata, y generalmente se logra tras haber conseguido establecer y cumplir una serie de metas intermedias. Siempre es preferible lograr el éxito en un emprendimiento modesto que fracasar en un plan desmedido.
En los casos en que es necesaria la intervención de una fuente de financiación externa, el plan de negocios es un elemento exigido por quienes pueden financiarlo, de forma que el mismo en esos casos se vuelve imprescindible. Nadie invierte en una idea genial si no va acompañada de un proyecto sólidamente planificado.

El plan de negocios y los pequeños emprendimientos

Tal como hemos visto, aún en aquellos emprendimientos muy pequeños es absolutamente necesario elaborar planes de negocios viables. Por ello, todos los trabajadores freelance debemos dedicar parte de nuestro tiempo a la planificación, de forma que todo lo necesario para que el emprendimiento llegue a buen puerto quede establecido previamente.

Si bien es cierto que planificar no asegura el éxito, lo que es seguro es que cualquier empresa que no esté debidamente planificada terminará en fracaso.

La importancia de la reputación online

Consejos, Opinión

Actualmente, internet no es sólo una fuente de entretenimiento, sino también una gran fuente de información, por eso cada día más buscamos en internet información sobre todos los temas que nos interesan o nos preocupan.

Por esta cuestión, no es de extrañar que a veces nuestros futuros contratantes o clientes, nos investiguen en internet y encuentren información que no nos sea nada conveniente.

Por ejemplo, aquella foto de fiesta el día en que estabas de baja en la empresa, aquella borrachera de juventud en que sales con todos tus amigos, aquella foto en que sales fatal, etc.

Es importante mantener la reputación, no sólo en persona sino también en internet, y evitar incluír en la red fotos o información que nos pueda comprometer y que pueda caer en malas manos.

Tu imagen en la red

Ya que la reputación online es tu prestigio en internet, has de crear tu propia imagen en internet.

Crea tu propia imagen en la red, ya que ella va a ser tu presentación en internet. Puedes hacer negocios en internet o fuera de internet, pero tienes que darte a conocer y empezar a crear tu imagen. En internet además de una persona eres una marca. Tu propia persona es tu propia marca.

Si te llamas José López y eres arquitecto esa es tu imagen en internet. Si eres Miguel Moreno y, además de arquitecto, eres escritor de artículos de arquitectura en internet, esa es tu imagen en la red.

¿Qué es lo que quieres mostrar de ti? ¿Qué es lo que crees que los demás deben saber de ti? ¿Qué te gustaría saber de ti si fueras otra persona? Trata de pensar en estas cuestiones e intenta responderlas en tus propios espacios personales.

No descuides los detalles, no ofrezcas una mala imagen, no molestes a la gente, sé una persona cordial, y crea tu propia red de contactos.

Crea una reputación online

Es importante que aprendas a promocionarte, ya que nunca se sabe quién puede estar buscándote en internet. No sólo es importante que te des a conocer sino también que empieces a promocionar tu propia persona.

Después de ofrecer la mejor imagen en internet, es necesario que busques métodos de promoción.

Puedes crear tu propio blog, que además podría tener tu currículum vitae y lo que ofreces. Así mismo, puedes explotar redes sociales como xing, facebook, twitter y otras. En ellas no sólo puedes poner lo que te interese y se te ocurra, sino que puedes seguir a más personas y crear contactos que te pueden ser interesantes en el futuro.

Cuida y mantén tu imagen

Después de crear tu imagen y promocionarla  es muy importante saber cuidarla, no dar mala imagen. Como bien es sabido, si es difícil crear una buena imagen más difícil es saber mantenerla. Hace falta mucho tiempo para crear una buena imagen, pero basta sólo un momento para perderla.

Es por eso que tienes que ser prudente con tus acciones, tratar a la gente cordialmente, no quitar razón a la gente e intentar razonar llevándola a tu terreno, mantener el contacto con las personas que pueden interesarte, responderte a quien te hable o te haga alguna pregunta. Trata de ser tú mismo/a pero sin descuidar a las demás personas.

Borra tu mala reputación

Lo más curioso de la reputación online es que si no te gusta puedes borrarlo, pero no es fácil, porque cuando te creas una reputación es muy difícil eliminarla, y muy difícil quitar ciertas cosas de internet.

Hay actualmente herramientas para poder ver tu reputación online fácilmente y también hay empresas que ofrecen limpiar tu reputación en internet (algo importante en caso de mala reputación).

Consejos para conseguir una buena reputación online

  • Permanece al tanto de lo que hablan de ti en internet.
  • A las críticas positivas hacia tu persona, contéstales haciendo ver que es importante.
  • Si te critican negativamente, contesta desmintiendo educadamente y trata de revertir la situación a tu favor.
  • Cuida  a las personas que te siguen.
  • Actualiza de vez en cuando los medios que utilizas (blog, twitter, facebook, etc).
  • Si alguien te contacta, trata siempre de contestarle.
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