Las 10 competencias fundamentales de todo emprendedor exitoso

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Si quieres ser un emprendedor con éxito o quieres saber qué es lo que puede caracterizar a un emprendedor exitoso, te comentamos las 10 competencias más importantes que debe desarrollar todo emprendedor teniendo en cuenta la teoría del psicólogo y profesor de la Universidad de Harvard, David McClelland. 

Estas competencias están relacionadas con la teoría de la necesidad, y buscan cubrir tres necesidades básicas: de poder, de logro y de afiliación. ¿Cuáles son?

Las competencias son basándose en la necesidad de logro

  1. Iniciativa y búsqueda de oportunidades. Oportunidades que se pueden convertir en empresas o negocios que pueden ver los emprendedores de éxito.
  2. Persistencia, no abandonar sino seguir adelante para alcanzar las metas.
  3. Cumplir los compromisos, cumplir las promesas hechas a trabajadores y clientes a costa de lo que sea.
  4. Exigencia de eficiencia y calidad, el buscar hacer mejor y más rápido las cosas, incluso más barato.

Las competencias son basándose en la necesidad de afiliación

  1. Fijar metas, buscar alcanzar retos a corto, medio y largo plazo constantemente.
  2. Búsqueda de información sobre proveedores, clientes, competencia, nuevas oportunidades, nuevas tecnologías.
  3. Planificación y seguimiento sistemático, revisar las cosas para avanzar para conseguir las metas propuestas.

Las competencias son basándose en la necesidad de poder

  1. Persuasión y redes de apoyo. Buscar que otras personas les apoyen, haga n algo por ellos, para lograr así sus metas.
  2. Autoconfianza e independencia, la seguridad es clave para todo emprendedor, tanto en sí mismo como en sus capacidades.

¿Cuáles son tus principales competencias y cuáles crees que debe tener un emprendedor de éxito?

Cómo ser más competitivo siendo freelance

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Hay muchas cosas que puedes hacer para ser más competitivo como profesional, que puedes realizar antes de iniciar tu actividad o posteriormente para mejorar en tu profesión como freelance.

  1. Ofrece los servicios básicos, complementarios y algún servicio a mayores que pueda llamar la atención de tus potenciales clientes.  Cuanto más ofrezcas mejor ya que llegarás a más personas, pero que no sea más de lo que puedes abarcar o algo que no sepas realizar bien. Diversifica con cabeza.
  2. También puedes especializarte y buscar llegar a los clientes que buscan exactamente lo que ofreces (redactor de cocina, diseñador de logos, etc).
  3. Asóciate con otros freelance. Si te asocias con personas que ofrecen productos o servicios complementarios todos ganaréis, ya que la otra persona puede mandarte clientes que no obtendrías de otra forma y tú podrás mandarle clientes a los que no puedes ofrecerles lo que buscan. Haz buenas alianzas y ganarás mucho.
  4. Mantén contacto con personas que tengan tu misma profesión, con “tu competencia”, y con personas de tu sector.  No son tus enemigos, e incluso puedes crear alianzas beneficiosas para ambas partes.
  5. Aprovecha los beneficios que como profesional puedes ofrecer, aquellos que grandes negocios no proporcionan, como el trato personal, la flexibilidad y otros.
  6. Fórmate constantemente, adquiere más conocimientos sobre tu trabajo y conocimientos complementarios que te pueden ayudar a mejorar en tu trabajo. Infórmate también de la evolución de tu sector y profesión.
  7. Dedica tiempo a la promoción de tu negocio por todas las vías posibles, aprovechando también los beneficios de internet. Busca nuevas formas de llegar a tus clientes, como plataformas de trabajo freelance.
  8. Descubre en qué destacas por encima de los demás y poténcialo.

Cómo fijar el precio a negociar en cada uno de los servicios ofertados a clientes

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Llega el momento en que hay que negociar la tarifa con un cliente, un momento complicado en que se deben indicar los precios de partida que se han determinado, ya que en base a ello se puede ganar o no un cliente. Por eso, es importante fijar concretamente la tarifa que se ha de cobrar por cada uno de los servicios a realizar.

Cómo determinar el precio de los servicios ofertados

El precio de los servicios se debe determinar en base a una serie de factores fundamentales, pero sobre todo el tiempo que lleva hacer cada uno de los trabajos. ¿Qué hacer entonces para fijar las tarifas de cada servicio que se ofrece?

  • Hacer una lista de los principales servicios que se van a ofertar.
  • Calcular el número de horas estimadas de cada uno de los servicios.
  • Indicar el precio que cobrar por hora.
  • Hacer el cálculo del precio de cada servicio ( precio x nº horas de cada servicio).
  • Añadir una cantidad de dinero determinada (por ejemplo 10%) por imprevistos.
  • Hacer lo mismo con servicios adicionales que se suelen solicitar.
  • Hacer una plantilla con servicios principales y precios de cada servicio teniendo en cuenta todo lo anterior.
  • Indicar el precio de cada servicio cuando los clientes lo soliciten, tal cual se ha calculado. Si hay solicitudes a mayores, o se considera que va a tardar más por alguna razón, hacer el cálculo de nuevo para hacer el presupuesto.

Cómo fijar el precio por hora a cobrar

Para poder calcular el precio por hora que se va a cobrar en los servicios ofertados, que puede ser diferente según los distintos servicios, se debe tener  en cuenta una serie de elementos fundamentales.

  • Los clientes que se puede llegar a tener mensualmente (un estimado).
  • Las horas estimadas que se van a trabajar diariamente.
  • Las horas que se dedican a ciertas funciones no relacionadas con el trabajo.
  • El salario que se quiere cobrar mensualmente (para conocer cuánto cobrar por cada hora efectivamente trabajada teniendo en cuenta que se van a destinar más horas a otras funciones).
  • Los impuestos a abonar (iva, irpf).
  • Los gastos relacionados con el puesto de trabajo (oficina, suministros, internet, teléfono, utensilios de trabajo, desplazamientos, asesoría, material de oficina, etc).
  • Conocer las tarifas de la competencia.

El precio por hora que se va a cobrar ha de tener en cuenta todos estos aspectos, aunque solo alguno de ellos sea el principal. Se puede cobrar similar que otros competidores, se puede cobrar en función del sueldo que se quiere ganar al mes, etc. O quizá lo mejor es que las tarifas solicitadas mantengan un equilibrio entre todos ellos.

¿Y si un cliente ofrece menos?

La decisión de cobrar más o menos si el cliente regatea el precio depende de la decisión de cada uno, pero si se quiere ganar la vida con ello lo recomendable es mantener las tarifas prefijadas en cada uno de los servicios, y actualizando las tarifas en función de lo que realmente se destina a cada uno de ellos.

Actualizar tarifas con la experiencia

Pasado el tiempo, se debe actualizar tarifas no solo porque se tiene más experiencia y reputación sino porque será más fácil calcularlas desde una perspectiva más realista. Las tarifas han de ser en cierto modo competitivas, de acuerdo a la propia valía, pero las suficientes para obtener un sueldo decente cada mes.

Cuánto cobrar siendo freelance

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Para muchas personas, lo más complicado de ser freelance (y eso que hay cosas y cosas) es saber cuáles son las tarifas que se van a cobrar. Así que te vamos a asesorar para que puedas crear tus propias tarifas, aunque la última palabra la tienes tú.

En primer lugar, piensa lo que necesitas y los gastos que vas a tener:

  • ¿Cuál es el sueldo mensual que te querrías asignar?
  • ¿Qué gastos fijos vas a tener, tanto de negocio como otros? Seguridad social o gastos sociales, impuestos, servicios, alquileres, internet, etc.
  • Calcula cuántos días quieres de vacaciones o de libre disposición, incluso de enfermedad, ya que tendrás que compensarlos de alguna forma
  • Y piensa en una cantidad para imprevistos

Un caso práctico

Imaginemos que vives en España y quieres tener un sueldo de 1000 euros, más otros 200 para imprevistos, y gastarás 250 euros en seguridad social, no pagas alquiler, pagas 30 euros de luz, 50 de internet y teléfono, 20 de móvil, 50 de asesoría, 10 de hosting y dominio y nada más. Necesitas facturar 1610 euros al mes, y a eso hay que añadirle que también se pagan impuestos (21% de irpf y 21% de iva).

Si trabajas 22 días, 8 horas diarias, son 176 horas en total al mes (sabemos que la mayoría de freelance trabajan mucho más, pero lo vamos a calcular así). Tienes que dividir 1610 euros entre las horas que trabajes para ver cuánto deberías cobrar por hora. En este caso, te sale a menos de 10 euros la hora.

A esto súmale el iva y el irpf (o los impuestos en tu país) para no llevarte sorpresas a final de mes. Además, es recomendable que pienses en asignar algo más para poder cubrir días imprevistos que no se puedan trabajar y días de vacaciones que se quieran tener. Hemos llegado a una cifra mínima de 15 euros (iva incluido), aunque puede ser recomendable asignar por ejemplo 18 euros, no sólo por vacaciones o imprevistos, sino también porque en ocasiones calculamos menos tiempo del que realmente necesitamos (y además hay que atender a los clientes, preparar presupuestos, hacer facturas, etc).

Ahora ¡haz tu caso práctico! Hay personas que necesitan 1000 euros para vivir, otras 600, otras 2000, otras quieren cobrar 3000 e incluso hay quien con 300 tiene más que suficiente. Hay quien tiene que pagar el alquiler, quien tiene otros gastos y necesidades, así que sólo tú puedes calcular tu precio por ahora. Y también en función de país los gastos son distintos.

Cuánto te va a llevar un trabajo

Teniendo en cuenta el tiempo que te puede llevar un trabajo de media, es el momento de pensar en tu tarifa o precio por servicio. Si vas a hacer una traducción que te va a llevar dos horas, puedes cobrar desde 10 hasta 36 euros en el caso práctico, pero habrás calculado lo que asignarías en tu propio caso.

Por supuesto, calcula el tiempo en función de lo que vayas a rendir en un nivel óptimo, ya que el cliente no tiene por qué pagar que un día rindas la mitad de lo normal o que no te organices bien. Aunque también piensa lo que vas a gastar con el cliente en otras cosas, o en funciones con las que no contabas. Piénsalo bien, porque acabar negociando con el cliente después no es bueno.

Y ahora mira cuánto cobran los otros

Para ser más competitivo y no dejar que el mercado nos coma, a veces hay que ajustar los precios, aunque esto suponga ganar un poco menos cada mes o tener que trabajar algunas horas más. Mira cuánto están cobrando otras personas por el mismo servicio para ver si puedes ofrecer un servicio adecuado y competitivo, y si no puedes no lo hagas, no te rebajes, busca nuevos proyectos. En el caso de la traducción, si ves que los demás están cobrando 30 euros puedes ajustar tu tarifa para ser más competitivo/a y captar al cliente con vistas de conseguir más trabajos y con el tiempo subir las tarifas.

Experiencia

Y por supuesto, tus tarifas y tu “sueldo” lo debes asignar en base a tu experiencia. Al principio se va a cobrar menos porque se está ganando experiencia, y porque además no se conocen muchas cosas y llevan más tiempo y  no se hacen tan bien como cuando se adquiere experiencia, y por eso alguien que acaba de empezar (sin ser explotado) puede llegar a aceptar tarifas más bajas. Aunque debería ser de una forma provisional mientras aprenda, aunque en realidad debería adquirir esos conocimientos con prácticas o trabajando con otras personas para no rebajar las tarifas haciendo algo similar a la “competencia desleal”.

Pero después, se cobra más porque lógicamente se tiene mucha más experiencia, se cobra en función de lo que se puede aportar al cliente. Y aunque se tiene miedo de las personas que están cobrando menos, si en realidad no valen o no aportan a las empresas lo que necesitan, los clientes acabarán volviendo a ti…. Aunque cobres más que ellos, porque lo vales.

Así que piensa en tus tarifas y asígnatelas tal cual. A veces puede que las tengas que rebajar un poco… pero nunca demasiado.

Cómo registrar nuestras ideas y proyectos

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Muchos profesionales freelance (no todos, ni mucho menos, por supuesto) se dedican a actividades profesionales de las que emanan elementos merecedores de ser debidamente protegidos como autores o creadores de los mismos. Estamos hablando de aquellos elementos relacionados con la propiedad intelectual (obras escritas, audiovisuales, etc) que merecen debido registro para que el profesional autor y creador de las mismas vea reconocida y protegida su obra. De todos ellos, y también de los relacionados con la propiedad industrial, vamos a hablar en este artículo.

Y decimos lo anterior pues son muchas las personas que se piensan que en realidad la propiedad intelectual y la propiedad industrial son lo mismo, se piensan que por ejemplo registrando en el registro de la propiedad intelectual un escrito con la idea, el proyecto o la marca todo ello queda protegido, cuando en realidad ello no puede estar nada más lejos de la realidad, pues como veremos nada tiene que ver la propiedad intelectual con la industrial como a continuación vamos a ver.

Dicho de forma sencilla, podemos decir que lo que vamos a registrar mediante la propiedad intelectual es la expresión por cualquier medio (escrito, audiovisual, etc) de la idea o del proyecto, no la plasmación de la idea o del proyecto en sí misma, que en todo caso correspondería a la propiedad intelectual. Expresado de otra manera: mediante la propiedad intelectual registraremos y protegeremos el cómo expresamos una idea o proyecto, mediante la propiedad industrial podremos decir que registraremos y protegeremos el cómo la plasmamos.

Así, y refiriéndonos ahora a la propiedad industrial vemos que ésta (a través del organismo que es la OEMP (Oficina Española de Patentes y Marcas en el caso español), o sus análogos en otros países, podremos registrar “títulos de propiedad industrial referidos a las invenciones, los diseños industriales, los signos distintivos y las topografías de productos semiconductores”,es decir, todos aquellos elementos plasmados de una idea que hayamos tenido o de un proyecto que hayamos desarrollado.

Destacar cabe también que las marcas comerciales son registrables en la OEMP y que cualquier registro en la OEMP adquiere eficacia en todo el territorio español. Paralelamente existen otro tipo de registros como son las patentes internacionales y demás que además de tener eficacia en España pueden tener eficacia internacional según el caso.

Un detalle importante que no se nos debe escapar es que si decíamos que en la OEMP podremos registrar y proteger, podremos reclamar los títulos de propiedad que nos correspondan de propiedad industrial pero que ello no debe de confundirse con lo referido a la propiedad intelectual (que para los que no lo sepan diremos que deben ejercitarse en los registros de propiedad intelectual correspondiente u en otros organismos privados que existen para asegurarnos nuestros derechos emanantes de la misma, si bien no cabria en realidad registro aunque el mismo es sumamente conveniente pues en realidad todo derecho nace por el mero hecho de la acción de ser los autores pero ese sería en todo caso sería otro tema), también debemos tener claro lo que no podremos registrar y proteger en la OEMP: los planes de empresa, los proyectos de negocio.

Y cabe decir lo anterior pues son muchas las personas que una vez han tenido una idea y la han plasmado en un producto o procedimiento concreto se piensan que no sólo pueden proteger esa idea o procedimiento, sino que pueden proteger el negocio que nazca de ella, y ello para nada es así, pues tal y como manifiesta la misma OEMP, el artículo 4 de la Ley de Patentes excluye específicamente del concepto de patentabilidad “los planes, reglas y métodos. etc. para el ejercicio de actividades económico-comerciales”, así “en la Oficina Española de Patentes no pueden protegerse las ideas de negocio al no tratarse de invenciones de aplicación industrial, es decir, aparatos, mecanismos, instrumentos, productos, etc. que se fabriquen en una industria”

Dicho de otra forma también, mediante la OEMP podremos pretender solicitar la titularidad que nos corresponda respecto a la aplicación industrial concreta que hayamos desarrollado pero no podremos solicitar titularidad ni ningún derecho sobre la forma de llevar al marcado la misma, no podremos protegernos de la forma de desarrollar en un negocio la aplicación protegida, pues ello no representa una invención en sí misma, la novedad patentable o registrable es la invención no el negocio que se haga con la invención.

Y para finalizar, decir a los que estén pensando en patentar o registrar una idea o proyecto, una marca comercial o cualquier otro elemento merecedor de ser debidamente protegido al amparo de la ley de propiedad industrial decirle que lo podrá hacer por vía telemática o presencial, que los modelos y datos a aportar diferirán mucho de cada una de las peticiones que ante tal organismo se pueden realizar. Destacando que algunos datos comunes a todas las peticiones son: la debida identificación del solicitante, así como una expresión clara e inequívoca de la solicitud de título. Además de que en los casos que corresponda (modelos de utilidad y patentes) nos soliciten descripción y reivindicación/es concretas,y en los casos de diseño industrial una reproducción del signo distintivo o diseño industrial con la debida explicación de la aplicabilidad en los productos que corresponda de dicho diseño o signo distintivo.

Consejos para una correcta conciliación de la vida familiar y profesional en autónomos

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Con respecto al colectivo de autónomos, hay dos posiciones bien diferenciadas con respecto a la conciliación de la vida laboral y personal: los que piensan que por ser autónomo es más fácil la conciliación y los que piensan que precisamente por ello es más complicado poder una conciliación.

Existen dos factores para pensar eso, los que tienen en cuenta que por ser el propio jefe se tiene más capacidad de decisión y actuación, y los que consideran que como se es autónomo hay que trabajar más horas y dedicar menos tiempo a la familia.

Pero sea cual sea la postura de las personas, se pueden tomar algunas medidas para ayudar en este aspecto, pero sobre todo lo más importante es ganar tiempo para poder dedicarlo a la familia o a las cosas que interesan. Para ello, es necesario no aceptar más trabajo del que se puede asumir, y en caso de hacer esto se puede delegar en otras personas algunas labores, y además es necesario planificar muy bien el trabajo bajo una buena organización.

Contar con un espacio de trabajo limpio, organizado y agradable puede no parecer tan importante, pero es mucho más de lo que parece y ayuda a trabajar con mayor comodidad.

Si se trabaja en un local distinto a la casa, algo muy frecuente en muchos casos, es bueno teletrabajar una o dos veces a la semana para así pasar más tiempo en familia, aunque estableciendo ciertas normas para evitar interferencias que compliquen en el trabajo.

Las multitareas son una buena solución, aprovechar el tiempo para hacer varias cosas a la vez, y buscar cada momento para pasarlo en familia y hacerlo agradable.

Aunque esto depende del presupuesto con el que se cuenta, puede ser interesante ir con la familia a algún viaje de negocios, aunque no se tenga todo el tiempo disponible para ello. Si es posible, se puede hacer reuniones por videoconferencia o llamadas para ahorrar tiempo y dinero en desplazamientos.

Dedicarse un tiempo para algún hobby o algo agradable, además de buscar formas de estar mejor, ayuda a estar mejor con la familia y aprovechar el tiempo lo máximo posible. Incluso puede ser buena idea encontrar hobbies compartidos y buscar cómo pasar el tiempo en familia.

Aunque parezca que no hay mucho tiempo para el ocio, siempre hay que dedicar un tiempo al año a las vacaciones en familia.  Siempre tenemos la constante impresión de que no vamos a dar a todo o que vamos a tener cualquier problema, pero surge un imprevisto y al final logramos llegar a todo, por eso mismo aunque parezca que no hay tiempo sí hay que crear un hueco en la agenda para las vacaciones.

Consejos de organización y gestión de tiempo para freelance

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Uno de los problemas que tenemos algunos trabajadores freelance es que no sabemos organizarnos. Y esto es un grave problema, porque organizándose bien el tiempo rinde mucho más y se pueden hacer más cosas.

Hay muchas personas que piensan que dedicar el tiempo a la organización es una “pérdida de tiempo”, pero organizarse mejor permite tener más tiempo para trabajar, poder conseguir mayores beneficios, poder compatibilizar mejor la vida familiar y profesional y tener más tiempo para sí.

La principal clave de organización del tiempo es no recibir más trabajo del que se puede abarcar, no pensar que se puede dar a todo cuando no es así, y es que el problema de intentar abarcar más de lo que se puede es que hay menos tiempo para dedicar a las cosas y eso supone o menos tiempo de descanso (el descanso es muy importante) o un trabajo peor realizado.

También existe otra solución, aprender a delegar. Esto es bueno cuando ya se tiene un trabajo afianzado, unos clientes fijos, y se puede contar con algunas personas de confianza para hacer las funciones a desempeñar, aunque siempre es recomendable revisar el trabajo antes de la entrega final al cliente.

Hay que minimizar las distracciones porque sólo hacen que se pierda la concentración. Es cierto que a los clientes les gusta que la otra persona les responda al momento, pero esto no siempre es posible, y seguro que les gusta más tener el trabajo al tiempo que alguien que les atienda en todo momento pero tarde más tiempo en entregar su trabajo. Así que teléfono, redes sociales y otras distracciones fuera. Si se trabaja en casa, hay que concienciar a la familia de “no molestar” cuando se está trabajando a menos que sea algo urgente (realmente urgente).

Tener un buen espacio de trabajo ayuda a organizarse mejor. No es lo mismo trabajar en un cuarto desordenado con todo tirado por ahí en el que no se encuentra un papel si se necesita que tenerlo todo bien ordenado y lo que se necesita a mano. Además, ofrece un mayor clima laboral y se trabaja mejor.

Elegir los mejores momentos para trabajar puede ayudar a rendir mucho más y con mayor eficiencia. Si se trabaja en momentos de menor concentración o en que se rinde menos al final consigue que se hagan menos cosas en el mismo tiempo. Hay que conocer los tiempos muertos, los tiempos de mayor rendimiento y concentración para poder aprovecharlo de cara al trabajo por ejemplo haciendo tareas rutinarias o más sencillas en tiempos de menor concentración.

Puede ser bueno contar con buenos recursos que ayuden a trabajar mejor y en menos tiempo. Esto pueden ser inversiones para mejorar en el trabajo, pero no hay que abusar de ello queriendo por ejemplo “comprar la tablet de último modelo que acaban de lanzar porque lo necesito para el trabajo” cuando es algo de lo que se puede prescindir, y es un ejemplo, porque si alguien necesita la tablet la puede comprar (claro está). Utilizar software libre y recursos gratuitos ayuda a un mayor rendimiento en el trabajo ahorrando dinero.

No es bueno hacer dos cosas a la vez porque se puede perder la concentración de una a otra, aunque es cierto que sí es bueno combinar cosas con frecuencia para no aburrirse de hacer siempre lo mismo. Si bien no se pueden escribir por ejemplo 3 artículos a la vez, sí puede ser bueno hacer uno de salud, otro de turismo, otro de salud después, aunque si crees que puedes hacer los 3 a la vez y acabas antes pues adelante, pero no es lo frecuente. No es recomendable tampoco dedicarse a dos proyectos grandes a la vez si los dos requieren estar el 100% del tiempo en ellos, porque esto sólo hace que las cosas se hagan mal y los tiempos de entrega se retrasen.

Crear objetivos y cumplirlos, organizar las propias ideas, pensar en una agenda y organizarse en base a ello ayudará mucho en la planificación del tiempo de trabajo como freelance.

Cómo elaborar un buen contrato de servicio entre el freelance y el cliente

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Aunque muchos profesionales freelance no lo sepan (y siempre hablando desde la realidad de la legislación española, aunque también la de otros muchos países, si bien en algunos puede que pueda o pudiera diferir) cuando un cliente nos contrata un servicio como profesionales freelance existe un contrato de por medio aunque no exista el mismo, pero hoy no vamos a centrarnos en ello, vamos a centrarnos en los requerimientos que debe de tener un buen contrato.

Centrémonos en ello pero antes aclaremos lo que se venía diciendo, lo que se mencionaba de que en realidad la ausencia de contrato es contrato, en todo caso lo que faltará será el formato papel del mismo, y lo más esencial: la forma de probar la existencia del acuerdo y de los términos del mismo, pero en realidad contrato, acuerdo existirá. Dicho de otro modo, la existencia de un contrato (en la mayoría de los asuntos) no pasa porque exista un papel que lo certifique, pasa porque el mismo exista en cualquier forma, incluso en un pacto verbal, si bien como se dice lo difícil en estos casos en muchas ocasiones era poder demostrar lo que hemos pactado, pero si podemos hacerlo, lo mismo puede tener la misma fuerza probatoria y válida que un contrato.

Por ello guardarnos todas las comunicaciones con el cliente que nos hagamos escritas, incluso por email, guardarnos cualquier presupuesto que le enviemos y que él nos dé su conformidad, y también puede resultar clave aprovechar que cualquier otra persona (testigo por conocedora de nuestro acuerdo con el cliente) pudiese corroborar que existía ese acuerdo nuestro con el cliente. Todo ello pueden resultar piezas clave para resolver entuertos en este ámbito ante conflictos posteriores que se presenten.

Ahora bien, aquí centrémonos en el caso de que existe un contrato firmado, de que se realiza la firma de ese contrato acordado en un documento de papel, entonces en se caso (que a la postre es el más que recomendable) valgan algunas recomendaciones al respecto:

Por una parte diremos que el lograr la firma de un contrato siempre ya es un logro por si mismo, pero el mismo debe de quedar atado, bien detallado para que nos suponga una ventaja y nos proteja adecuadamente en caso de controversia, por todo ello la redacción del mismo por parte de un profesional es más que recomendable para que el mismo tenga plenas garantías y se consiga el mejor resultado posible. Ahora bien, puede haber casos en los que prestemos un servicio muy estandarizado que con una simple plantilla contractual adaptada a los datos de cada cliente y alguna particularidad más que pueda haber puede resultarnos válida. Pero atención, en general está será la excepción, la extraña excepción debe de ser, pues no hay mejor contrato que el contrato personalizado, y no hay peor contrato que el contrato mal elaborado.

Y un contrato bien elaborado debe de reunir todos aquellos puntos que protejan a las partes, y no nos engañemos especialmente a nosotros, por lo que si podemos ser nosotros quien impone el modelo a firmar de buen seguro que si lo hemos redactado bien, podremos tomar cierta ventaja, podremos haber incorporado ciertos detalles que nos harán más robusto el contrato para que sea más favorable a nosotros.

Y de lo anterior se desprende la bondad de que el mismo, de que el contrato sea realizado por un profesional, pues si bien todos sabemos escribir e incluso a muchos les puede parecer que “dominan” o que es fácil copiar el lenguaje, sólo un profesional sabe darle ese toque, ver esos matices, poner esa coma en aquel lugar concreto, cambiar una palabra por otra casi de idéntica que parezca que dice lo que dice pero que en realidad no dice lo que parece que dice y factores importantes por el estilo.

Aún y así si insistimos en elabóranos nosotros mismos el contrato el mismo debe de tener algunos detalles básicos incuestionables: los datos que identifiquen a las partes adecuadamente, el servicio que se va a prestar lo más detalladamente posible, la forma en la que se va a prestar el servicio y los plazos de ejecución, a la vez que obviamente la remuneración a percibir, estableciendo el cuánto, pero también el cómo y el cuándo cobraremos, etc.

Otros puntos ineludibles en cualquier contrato son la vigencia del mismo, el lugar y fecha de firma, la jurisdicción competente, así como todo lo que tenga que ver con las condiciones de privacidad y de protección de datos que puedan existir. Por supuesto entre otras muchas consideraciones y elementos que dada la particularidad de cada caso en particular, de cada asunto susceptible a ser plasmado en un contrato, es imposible de reflejar aquí en su plenitud sin extendernos infinitamente en el texto.

Qué es el TAE y cómo evitarlo

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¿Qué te parece que significa la sigla TAE? Para descubrirlo, sólo debes relacionarla con una de las cuatro estaciones del año… ¡Acertaste! Es el “trastorno afectivo estacional”, “winter blues” o, sencillamente, “tristeza de invierno”, un desorden que afecta a millones de personas cuando se aproxima la época más fría del año y que hasta puede llegar a influir sobre la productividad. ¿Es tu caso? No te dejes ganar por la tristeza y… ¡alegra tu invierno y el de tus colaboradores!

Radiografía del TAE
El TAE o trastorno afectivo estacional es más frecuente en las regiones en las que los inviernos son extremadamente fríos; en el resto del mundo, para la mayoría la llegada del invierno sólo exige un pequeño reajuste. Sin embargo en algunos casos las personas pueden llegar a deprimirse, debido especialmente a la falta de luz solar y, como es sabido, la depresión afecta la vida en todos sus aspectos, incluido el laboral.
El TAE se caracteriza por:

  • Permanente sensación de tristeza
  • Pereza, falta de deseo de ir a trabajar cada día
  • Pérdida de la creatividad

Según los actuales estudios sobre el TAE, si no se desarrollan estrategias para controlarlo puede extenderse casi hasta el verano. En ese lapso pueden pasarte muchas cosas como por ejemplo… ¡poner en peligro tu continuidad laboral! Sin llegar a este extremo, muchos especialistas en productividad laboral recomiendan a los gerentes implementar algunas estrategias no solamente para evitar que baje la productividad sino, especialmente, para que los trabajadores se sientan mejor y puedan superar este trastorno.

Efecto invernal
Es sabido que durante los meses fríos naturalmente disminuye la actividad metabólica de los seres vivos, a fin de ahorrar energía para enfrentar el crudo invierno. Durante el otoño la mayoría de los vegetales han perdido sus hojas y su lozanía y aparecen mustios y grises. Algunos animales prefieren irse a dormir (¡tal vez muchos de nosotros querríamos hacer lo mismo! ) pasando los meses del invierno en estado de hibernación. El principal factor que influye para provocar estos comportamientos es la falta de luz solar, que se manifiesta aún en los climas más benignos disminuyendo la cantidad de horas de luminosidad. Los humanos, en cambio, debemos continuar con nuestras actividades diarias y no podemos dedicarnos a reducir nuestra actividad como hace el resto de los seres vivos, pero sí podemos intentar algunas estrategias para mitigar el efecto invernal.

Combatiendo la tristeza de invierno

  • Permanece más tiempo a la luz solar: si el día está soleado o el clima no es demasiado riguroso, invita a tus colaboradores a abrigarse muy bien y… ¡salir a caminar unos minutos!
  • Optimiza la iluminación natural: quita las cortinas y todo lo que obstaculice la entrada de luz natural; mueve los escritorios para que reciban más luz del día (de paso cambias un poco el escenario de trabajo).
  • Instala artefactos lumínicos brillantes y de colores alegres
  • Realiza las reuniones de trabajo en salas con abundante luz natural
  • Decora con plantas
  • Organiza al grupo para que tenga la oportunidad de salir unos minutos para disfrutar del sol y el aire libre, aprovechando para caminar o hacer ejercicio
  • Induce a tus colaboradores a traer fotografías de sus niños o su familia que los retraten en días soleados
  • Procura que ingieran alimentos sanos y jugos de fruta
  • Organiza el trabajo para que tus colaboradores puedan tomar unas mini-vacaciones los días más fríos.

¿Cuál es tu experiencia con la tristeza de invierno? ¡Compártela!

Algunos consejos para antes de emprender un negocio

Consejos

No hay nada que garantice el éxito de un negocio, aunque sí existen indicios de que algo puede ir bien o no.

Si vas a adentrarte un negocio más vale que conozcas de antes el sector, sino te será muy complicado entrar en ese mundo desconocido. Se puede conocer por los estudios, e incluso muchos han tenido experiencia trabajando para otras empresas y quieren dar el salto (o se han quedado sin trabajo). Si no sabes nada, es mejor esperar y formarse o adquirir experiencia, a menos que tengas la total seguridad de que debas iniciar en el negocio cuanto antes.

A cualquier negocio hay que entrar con dinero, aunque haya negocios en que se requiere poco dinero y mucho trabajo, así que es bueno contar con el dinero que se necesita para iniciar el negocio (y recomendable tener un fondo de emergencia). Si no se cuenta con el suficiente dinero, es mejor pedirlo a familiares y amigos que a los bancos (o empresas privadas).

Si no tienes dinero, compénsalo con trabajo. Si no quieres trabajar, entonces has de compensarlo con dinero, aunque emprender sin querer trabajar… ¡no es lo más idóneo!

Descubre cómo diferenciarte de la competencia, ten creatividad, crea algo diferente que no haya ya en el mercado o al menos en el mercado que se va a abarcar. Muchos negocios no triunfan porque no saben gestionarse, pero otros simplemente ofrecen lo mismo que empresas que llevan mucho tiempo en el sector y que cuentan con una buena cartera de clientes.

Si necesitas dinero y no lo tienes pero tienes una idea innovadora, puedes contactar con Business angels o empresas de capital riesgo que se interesen por el proyecto, incluso pueden participar con algo más que con dinero.

Es muy importante crear un buen plan de negocio, ya que ayuda a visualizar mejor lo que se pretende hacer y es una buena herramienta para emprender. Un plan de empresa también es una buena herramienta para saber si el proyecto es viable, qué estrategias se pueden y se deben utilizar, cómo es la situación de la competencia, conocer el mercado objetivo al que enfocarse, saber la cantidad de dinero que se requiere e incluso es importante si se busca financiación o subvenciones.

Si tienes un trabajo y no quieres arriesgarlo todo, puede mantener el trabajo fijo mientras se inicia el negocio, por lo menos hasta el momento en que el negocio empiece a ir bien y permita vivir de él. El trabajo por cuenta ajena es un salario fijo que puede ayudar a vivir en los inicios de un negocio e incluso para cubrir gastos hasta que empiece a mantenerse solo. Si tanto crees en tu negocio y tienes dinero para él, puedes dejarlo todo ¡pero piénsalo antes muy bien!

Si la idea de negocio es muy innovadora (e incluso aunque no)… empieza cuanto antes. A veces emprender no consiste en pensar hacerlo sino en ponerse en marcha desde el mismo momento en que surge la idea.

No todo tiene que ser perfecto para emprender, se puede empezar con algo básico que se puede mejorar con el paso del tiempo. Esto ayuda a ganar tiempo y a emprender aunque no se cuente con el suficiente dinero para grandes inversiones.

Ten mucha paciencia, te hará falta. Hay que pensar que los negocios no suelen tener ingresos hasta pasado cierto tiempo, e incluso muchos negocios fracasan, pero no hay que pensar en lo peor y se debe tener paciencia.

No te creas todo lo que te dicen, ni para bien ni para mal, ten tus ideas propias.

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