Modalidades de cobro tradicionales, novedosas y alternativas para los profesionales freelance

Los tiempos evolucionan, las formas de trabajar también evolucionan y las formas de poder cobrar las facturas también se transforman. Obvia y evidentemente, la base sigue siendo la misma: una parte que ofrece sus productos o servicios, y la otra parte que cobra por esos productos o servicios que ofrece, pero es en la forma del intercambio donde se producen las diferencias y los matices mencionados.

Son los profesionales freelance uno de los tipos de profesionales más avezados a probar siempre nuevas formas y nuevos sistemas, a la vez que son de los más necesitados de conocer los métodos más comunes y habituales de cobro de las facturas de los productos o servicios que los mismos ofrecen.

Cuando se habla de modalidades de cobro tradicionales, novedosas y alternativas para los profesionales freelance, en realidad se puede estar hablando de dos cosas bien diferentes y diferenciadas.

Por un lado, al hablar de modalidades de cobro se puede estar planteando la forma de cobrar la factura, es decir, los plazos, los tiempos y demás características que tienen que ver con el momento de la recepción del pago y, por otro lado, se puede estar hablando del método que se utiliza para cobrar la factura del producto o servicio en cuestión.

Sobre la primera de las concepciones vamos a entrar un momento en la superficie de la cuestión, pero no nos adentraremos en la misma ni mucho menos pues, sin duda, no es ese el objeto de este artículo. Sobre la misma tan sólo mencionar que, por muchas condiciones que pretenda querer poner el cliente, lo más adecuado y lo que realmente garantiza el cobro al profesional es cobrar el cobro por adelantado, o como mínimo una parte nunca inferior a la mitad por adelantado y el resto a la mitad del servicio o al finalizar el mismo.

Muchos dirán que lo anterior no es fácil, que algunos clientes se pueden negar a aceptar ese tipo de condiciones y que así se pueden perder clientes. Todo ello es muy cierto, pero cierto es también que, por un lado, puede que sea mejor perder malos clientes que trabajar para ellos y luego no cobrar. También debe tenerse en consideración que el poner como vendedores o proveedores de servicios las condiciones a los clientes también es una forma de generar propio valor de marca.

Ahora bien, tal y como ya se ha comentado, no vamos a entrar en este artículo a tratar en profundidad lo anterior, cada uno que haga lo que estime conveniente y lo dicho debe quedar como una mera reflexión, donde sí que resulta imprescindible detenerse es en tratar sobre las modalidades de cobro.

Puede decirse que las formas de pago convencionales (tratando sólo las que pueden considerarse seguras) han sido la transferencia bancaria especialmente y, en algunos casos, los cheques bancarios, las tarjetas de crédito, el efectivo para los casos en los cuales se le puede pagar al profesional in situ, y sistemas que funcionan muy bien en algunos países y muy mal en otros como pueden ser Western Union y otros parecidos.

En el mundo actual siguen existiendo o coexistiendo las anteriores formas de pago pero las mismas se han visto complementados con otros métodos o plataformas de pago que ofrecen una gran seguridad.

Actualmente, plataformas como PayPal se convierten en aliadas indispensables para poder cobrar nuestras facturas, incluso desde dentro de las mismas el sistema permite emitir facturas como vendedores. Pero, además, existen otras formas de recibir los pagos, complementarias, intermedias o alternativas que sin duda no resultan nada desdeñables.

Y ya no estamos hablando incluso de las plataformas que ofrecen el cobro de los servicios mediante trueque por otros productos o servicios (una alternativa al intercambio monetario que emana del trueque histórico y que contablemente no deja de ser un método de pago más cuya conversión debe ser monetaria con la correspondiente aplicación impositiva que corresponda), sino que se está hablando de plataformas especializadas en intermediar entre los profesionales freelance y los clientes que ofrecen servicios de “escrow” para cobrar ellos los servicios y pagarlos al cliente final.

En realidad, estas formas de pago no son métodos de pago en sí mismos, pues el proveedor de servicios terminará recibiendo por alguno de los otros métodos tradicionales, pero son una pantalla intermedia que garantiza el pago y el cobro de las cantidades adeudadas.

Lo mismo que para las prestaciones de servicios sirve en este caso para los profesionales freelance (por ejemplo, artistas que venden sus obras físicas por Internet) que ponen a la venta sus creaciones y que son las plataformas que venden sus productos las que cobran a los clientes y luego liquidan a los creadores las cantidades que correspondan.

Existe una gran variedad de opciones en el mundo actual, tan sólo es necesario conocerlas y escoger el abanico de opciones que resulte más conveniente en cada caso.

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