Cómo proteger legalmente y dar a conocer las creaciones musicales de un freelance

Dicen que Internet ha matado la música, pero nada más lejos de la realidad. Quizás Internet ha dañado de muerte a una determinada industria discográfica o ha cambiado la forma de crear, distribuir y consumir música, pero de eso a que la haya matado media un trecho y muy largo.

En la actualidad, como nunca antes en la historia, las oportunidades que se presentan para todo tipo de artistas (sin importar lo conocidos que son o que dejan de serlo e incluso sin importar si disponen de recursos económicos o carecen de ellos) son enormes, y todo ello es gracias a Internet.

Internet se ha convertido en la plataforma y en el vehículo ideal para desde crear la música, hasta distribuirla y ponerla en manos del consumidor en general y, por supuesto, Internet se ha convertido en la plataforma ideal para darse a conocer como artista o como creador general.

Y, del mismo modo que sucede en con los escritores, ahora más que nunca en la historia existe una explosión creadora, una explosión de generación de contenidos y de subirlos a la red. Luego podremos hablar de la calidad de muchos de esos contenidos o de incluso la dificultad final de lograr un impacto con los mismos, pero la plataforma existe, millones de usuarios potenciales están ahí y millones de creadores están intentando hacerse un hueco en el mercado, muchos de ellos freelance.

Las barreras de entrada al mercado musical se han roto enormemente y hoy crear una canción, crear música o cualquier composición es más fácil que nunca, tan sólo se trata de cantarla o grabarla y colgarla en Internet e intentar que la escuchen el máximo de personas posibles pero deben tenerse aspectos legales de importante consideración para no llevarse desagradables sorpresas posteriores, conviene conocer las mismas.

Obviamente, no vamos a hablar de cómo ceder los derechos de autor en el caso de que una de las creaciones que ya se ha realizado tiene éxito y debemos llegar a un acuerdo con quien quiere comprarnos la creación o contratarnos, pues ello ya nos situaría en un escenario muy posterior. Vamos a hablar de aquello que se debe hacer de entrada, cuando se cuelga la creación por primera vez, en ese momento en el que nadie cree, casi ni uno mismo que esa creación va a tener éxito.

La mayoría de veces el éxito es aleatorio y muy pocas son las personas que han subido una creación musical suya  en Internet con la sensación de que iban a triunfar. Normalmente, todo empieza como una prueba y, por sorpresa, esa canción o la creación que sea gusta e incluso en los casos más extremos salta a la fama. Debe estarse preparado para esos casos.

Lo más común es que se suban creaciones y creaciones y, en la mayoría de ocasiones, no triunfen. En estos casos puede pensar que da lo mismo pensar en la protección legal de tales obras y, obviamente, en parte así, puede ser de no ser por dos motivos de suficiente peso: por un lado, una creación nuestra es una creación nuestra, tenga éxito la misma o no, y eso no da derecho a que nos la roben, a que nos la plagien si nosotros no queremos que lo hagan. Y, en segundo lugar, tiene que tenerse muy claro que una creación que en un presente no ha calado no significa que no vaya a calar en un futuro, en el momento menos esperado. Por ello, por si acaso, es importante para cuando llegase ese hipotético momento demostrar que esa creación es nuestra y de no llegar nunca ese momento ya va bien tenerla protegida y que nadie pueda apropiarse (o le resulte más difícil hacerlo) de aquello que hemos creado con esfuerzo e ilusión.

Por todo lo anterior registrar la obra adecuadamente en un registro de propiedad intelectual se torna como la primera piedra angular al finalizar cualquier creación musical, antes de darla a conocer y antes de subirla a la red en ningún lugar.

Con lo anterior ya tendremos una pieza importante del puzle lograda, una parte importante de la protección pero sin duda no será suficiente. A partir de allí existirán dos puntos clave a tener muy en cuenta, dos nuevos aspectos a tener muy presentes.

Por un lado, deberá tenerse muy presente subir a la red la música en lugares fiables, conocidos y reconocidos. Subirlo en según qué lugares que nos lo puedan plagiar o que subirlos suponga ceder irremediablemente los derechos de autor, sin duda, no resulta la opción más inteligente. Y luego siempre debería realizarse regularmente una monitorización (existen herramientas para ello) de que no se encuentre nuestra obra colgada en la red en sitios para su descarga o usos no autorizados por nosotros.

 

Un comentario

  1. Publicado el 24 marzo 2017 a las 16:16 | Permalink | Responder

    Buen día, me parece muy bien y pertinente la nota que ha escrito el amigo Jordy respecto de los derechos de autor. Un abrazo en nombre de todos los usuarios, como yo, a quienes nos sirve esta información. ah, otra cosa: veo que Jordy ha leído en su vida pues escribe bien. feliz día

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