Cómo debe actuar un profesional freelance ante los retrasos con los pagos ante Hacienda y de Hacienda

Muchas veces, cuando se habla de las obligaciones fiscales que se tienen ante el fisco público, se entran demasiado a detallar todos aquellos aspectos que se deben cumplir, pero no se entra tanto en el fondo de cómo deben cumplirse, y si bien resulta cierto que el saber que obligaciones se deben cumplir, bien cierto resulta también que conocer el fondo de como cumplirlas también es indispensable.

Ahora bien, aun y cuando en ocasiones se pueda entrar a valorar el fondo de la cuestión desde el punto de cómo valorarlas, en muy pocas ocasiones se pone el foco concreto en aspectos concretos de ese fondo y uno de los fondos más importantes a cumplir es el de los tiempos, el de los plazos de cumplimiento.

Del mismo modo, también cabe decir que si el foco se pone pocas veces en los plazos y tiempos de cumplimiento, mucho menos se gira ese foco y se pone el mismo sobre los plazos y tiempos del fisco hacia el profesional freelance. Dicho de otro modo, en pocas ocasiones se habla de aquello que sucede y de cómo actuar ante los retrasos del fisco con nosotros y no de nosotros con ellos.

En este artículo se pretende dar la vuelta a todo ello y se pretende hablar de los tiempos y de los plazos, pero no se quiere hacer desde un punto de vista numérico ni detallado, no quiere hacerse desde mostrar un calendario legal de cumplimiento de obligaciones tributarias, pues resulta algo muy manido y que incluso en las páginas oficiales de los fiscos suele constar y de la que existe en general una información en gran abundancia.

En este artículo se pretende exponer el asunto desde un punto conceptual en el que se ha de entender el asunto desde un prisma general, desde una perspectiva aérea que permita situar el escenario, verlo desde ambos bandos para aprender a bajar a ese escenario a “jugar” en la práctica esa “partida” de obligaciones fiscales.

En relación a las obligaciones fiscales que un profesional freelance tendrá con el fisco, en primer lugar el aspecto esencial al que deberemos atenernos es a la jurisdicción a la cual resulta sujeto ese profesional freelance, pues no es ni mucho menos el mismo calendario fiscal, ni mucho menos las obligaciones a cumplir que en otro. Todo ello puede diferir -y mucho- de un lugar a otro, por ello los calendarios concretos dependen de jurisdicciones concretas, del mismo modo que las consecuencias del incumplimiento de esos calendarios dependen mucho de unas jurisdicciones o de otras.

Otro aspecto que resulta esencial para configurar las obligaciones fiscales de un profesional freelance es el modo en las que el mismo los presta, pues no es el mismo calendario exacto ni tiene las mismas obligaciones en forma ni fondo un profesional freelance que articule su actividad profesional como freelance como profesional dado de alta en el régimen de autónomos (siempre hablando de la realidad legislativa española) que uno que lo haga a través de una sociedad que constituya a tal efecto.

A partir de este punto es donde debemos entrar en el terreno más conceptual del asunto, y es donde debemos entrar en el terreno más conceptual del asunto pues, tal y como se ha visto en las líneas anteriores, y tal y como ya se avanzaba en los inicios de este artículo, los otros asuntos, los aspectos más de obligaciones concretas y de calendarios específicos resultan más concretos de jurisdicciones concretas, de países específicos.

Conceptualmente diremos que el fisco público siempre suele tener una vara digamos que no muy rigurosa para medir lo que entiende como retrasos. Esto no suele decirse, pero es la pura y dura realidad. Así, mientras la Hacienda Pública exige que se paguen al día los impuestos que correspondan y si existe retraso automáticamente aplica recargos y puede llegar a aplicar hasta sanciones si es la misma la que debe devolvernos dinero y no lo hace ese rigorismo, esa exigencia no la entiende del mismo modo.

Por supuesto, la Hacienda Pública si tiene que retornar dinero lo hará y no se está diciendo que no lo haga pues lo hace y debe hacerlo pero para poner un ejemplo práctico (en el caso de la legislación española) para las declaraciones de renta del IRPF, mientras el ciudadano/a que presenta la declaración resulta sujeto a unas mayores obligaciones en el caso de que la declaración le salga a pagar, si sale a retornar el fisco puede hacerlo sin intereses hasta fin de año, eso es hasta 6 meses después del fin del plazo de presentación de la misma, o incluso más tarde pagando intereses.

Llegados a este punto resulta claro que el fisco tiene una ligereza técnicamente más real y al no tenerla nosotros lo adecuado será cumplir con los plazos y si se incumple regularizar lo antes posible, pues aunque aplicará recargo no habrá sanción ya que si además de presentarla tarde se hace cuando nos hayan descubierto además aplicarán sanciones, etc.

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