Cómo garantizar legalmente la propia salud del trabajador freelance y la de sus colaboradores

Cuando se inicia una actividad profesional, sea ésta en la modalidad, también por supuesto en la modalidad de trabajadores freelance, son muchos los aspectos que deben tenerse presentes y que deben tomarse en consideración. Uno de ellos es el de cómo preservar la propia salud del propio trabajador freelance y, por otro lado, la de cómo preservar la salud de los colaboradores que, en cualquier momento, regular o esporádicamente, puedan colaborar con este profesional freelance, y es de todo ello de lo que vamos a tratar en este artículo.

Son distintas las vertientes y las aristas que ocupan a este asunto, son distintos los elementos a tratar cuando se habla del cuidado de la salud en el ámbito laboral, en el ámbito profesional, son distintos los aspectos que afectan, atañen y ocupan a este ámbito. Vamos a intentar desgranarlos.

El primer de los aspectos puede parecer obvio, y además este aspecto no tiene en realidad relación directa con la capacidad directa del profesional freelance de ponerle solución, pero sí que tiene que ver con la capacidad directa del profesional freelance de no exponerse a situaciones que puedan poner en riesgo su salud, de no ponerse ni exponerse en situaciones que puedan poner en riesgo su salud y su responsabilidad de que ninguno de sus colaboradores se expongan a dichas situaciones de riesgo.

Y, ¿qué quiere decir lo anterior? Lo anterior quiere decir que cuando nos encontramos en temas que pueden afectar a la nuestra salud o a la de nuestros colaboradores que no podemos controlar, pero que sí podemos evitar, debemos hacerlo. Dicho de otra forma, no podemos evitar las condiciones de salubridad o las condiciones para la salud en general que tenga en sus dependencias un cliente cualquiera que nos haya contratado, pero sí que podemos rechazar trabajar bajo esas condiciones, sí que podemos -y debemos negarnos- a aceptar encargos que supongan de cualquier manera un riesgo para la salud.

Caso distinto es cuando ese riesgo para la salud es de algún modo responsabilidad directa de quien es el profesional freelance. En este caso, sí que es potestad, responsabilidad y función del mismo cumplir con todo aquello que esté en su mano para que la salubridad y la salud en general, para que la ausencia de riesgos esté ausente en toda la actividad profesional que se desarrolle.

Bien, mejor dicho, quizá no es correcto decir que el objetivo es que exista ausencia de riesgos, pues esto no es cierto del todo ni mucho menos. En realidad, el riesgo existe y existirá siempre en casi cualquier actividad de la vida y la actividad profesional, por supuesto, no es una excepción, pero de lo que se trata es de que ese riesgo intrínseco a cualquier actividad de la vida, a cualquier actividad cotidiana, a cualquier actividad profesional tenga el menor riesgo posible.

Lo anterior en el ámbito profesional significa, por supuesto, no realizar actividades que directamente supongan un riesgo real y directo para la salud, pero también supone que en todas aquellas actividad, acciones y funciones que no tengan por qué suponer un riesgo real y directo, un riesgo evidente ni inminente se apliquen todos aquellos protocolos de prevención de riesgos laborales que correspondan legalmente para minimizar el riesgo.

Ahora bien, por mucho que pueda decirse, por mucho que pueda exponerse de las obligaciones legales de minimizar los riesgos laborales mediante el cumplimiento estricto de la legislación vigente al respecto, obvia y evidentemente la primera clave de todo ello es siempre aplicar el sentido común, ese sentido común que lamentablemente no siempre es el más común de todos los sentidos es la base de todo para que los riesgos se minimicen.

Y, finalmente, indicar que más allá de las indicaciones generales que se pueda dar en relación a la prevención de riesgos laborales en el marco concreto y particular de la actividad que se desarrolla existen otros elementos generales a tomar muy en consideración.

Estos otros elementos generales son sumamente importantes y tienen que ver por ejemplo con la incorporación de las debidas salidas de emergencia y señalizaciones que puedan corresponder, de la incorporación de todos los elementos ergonómicos que correspondan para el desempeño de las funciones de oficina y para, por ejemplo, la instalación de una iluminación acorde y no dañina para el profesional y los colaboradores en el largo plazo, o la instalación y adecuado mantenimiento de extintores y otros elementos para la prevención de incendios, humos, inundaciones y demás que puedan corresponder.

En definitiva, legislación existe una base básica sobre ello y luego una legislación específica según las tareas y deberemos siempre atenernos a ella en todo aquello que las leyes, normas y reglamentos dictaminen, pero recordemos que ante todo y sobre todo se encuentra el sentido común.

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