Los derechos de autor en aquellos recursos que utiliza un profesional freelance

En los últimos lustros, hemos visto un desarrollo exponencial increíble de trabajos creativos desarrollados por profesionales freelance. Y cuando se habla de trabajos creativos debe hacerse desde la máxima expresión y extensión del término. Esto quiere decir que se tiene que hablar con trabajos de todo tipo que tengan la escritura de por medio, la fotografía, el diseño o cualquier otra disciplina que tenga un componente creativo.

Dicho lo anterior, también debe decirse que para el asunto que aquí nos ocupa y que se desgranará en las siguientes líneas también debe entenderse como trabajo con carácter creativo cualquier tipo de trabajo como, por ejemplo, montar una Web o una publicación digital, en la que se utilicen elementos creativos.

Muchos son los profesionales freelance que son contratados para desarrollar este tipo de trabajos pero no todos los profesionales freelance tienen claro cómo deben desarrollarlos en relación a los derechos de autor, a las limitaciones que la propiedad intelectual exige para este tipo de trabajos.

Obvia y evidentemente, la respuesta más fácil y obvia sería la de decir que el profesional freelance debe realizar todo el trabajo desde cero y entonces nunca se encontrará con ningún problema relacionado con los derechos de autor, con la propiedad intelectual, pero también resulta obvio y evidente que no siempre todo profesional freelance puede utilizar sólo recursos propios. ¿Qué sucede entonces?

Imaginemos el caso de un profesional freelance al que un cliente le encarga la redacción de unos determinados contenidos para su Website o para su blog. Imaginemos también que este mismo cliente no sólo desea el texto sino que lo que desea es que el profesional freelance también se lo suba a la plataforma y le incorpore alguna imagen o algún vídeo.

En el caso anterior podría ser que el profesional freelance disponga de fotografías realizadas por el mismo para vendérselas al cliente o de videos grabados por él para ser vendidos también en el servicio al cliente pero, sin duda, ello para nada es lo habitual, al contrario. Lo habitual es que si el redactor es un escritor profesional esté especializado precisamente en eso, en redactar, en escribir, y que utilice recursos de terceros para los elementos que no están directamente relacionados con su especialidad.

La anterior es una muy buena solución, probablemente la más óptima lo que sucede es que son demasiados los profesionales freelance que se piensan que toda imagen, video o cualquier otro contenido escrito que encuentra en Internet están a su disposición y que puede disponer libremente del mismo. Craso error comete quien piensa y hace esto. Muchos pensarán que está bien, pero la realidad es que es algo ilícito que, aunque muchas personas no lo piensen, puede llegar a estar penado hasta con la cárcel.

Entonces si resulta evidente que se requiere el uso de recursos gráficos, textuales o audiovisuales de todo tipo para muchos clientes y resulta claro que no todos los que se encuentran en Internet están disponibles para el uso libre pues están protegidos por la Ley de Propiedad Intelectual, es decir que están protegidos por los derechos de autor, ¿cómo se pueden conseguir y utilizar recursos sin riesgo y con todas las garantías legales?

Hay distintas opciones, algunas que no tienen por qué suponer un coste y otras que sí que pueden suponer un coste (entra dentro de la lógica remuneración que tienen derecho a recibir los creadores, pues del mismo modo que quien crea el texto quiere y tiende derecho a cobrar de su cliente, si esta persona utiliza recursos de otros esos también tienen derecho a cobrar por sus creaciones, por su trabajo).

Una opción que puede ser muy buena y que no tiene que suponer ningún coste es escribir al autor de la foto o del vídeo que se quiera utilizar. Por ejemplo, si en una Web se ve un dibujo que nos gusta mucho y queremos escribir un artículo sobre el mismo bien haremos de escribir a la página donde hemos visto el mismo a ver si nos dejan reproducirlo en nuestra Web.

Muchas personas dirán que no o querrán cobrar legítimamente por ello pero muchas otras no podrán impedimento ni querrán contraprestación alguna pues el simple hecho de ver su obra reproducida en otros sitios ya les supone suficiente satisfacción. Para estos casos lo ideal resultará que como mínimo existan emails, que exista una prueba escrita de que nos autorizan a utilizar esos escritos para evitar problemas posteriores.

Luego, otra de las opciones más utilizadas es la que tiene que ver con buscar en los distintos bancos de imágenes, vídeos y demás que se encuentran en la red aquellos elementos que nos interesen. Muchos de estos recursos son de pago, pero la mayoría de ellos tienen zonas de descarga libre donde se pueden descargar gratuitamente un número determinado de recursos.

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