Cómo articular una profesión freelance con amigos

Llegado el momento de iniciar una actividad profesional por cuenta propia una de las dudas que asaltan con mayor frecuencia es el modo de iniciar esa actividad, concretamente, en lo relacionado con iniciar la actividad por cuenta propia de forma individual o bien el hacerlo de forma colectiva entre dos o más personas. En este artículo vamos a ver la mejor forma de articular esa actividad profesional por cuenta propia cuando se desea realizarla con otras personas.

Tratar este tema es sumamente importante y tiene muy importantes implicaciones, incluso para el futuro de las relaciones personales que en esa actividad ponen en juego, así como para la misma supervivencia de la empresa, del emprendimiento que se inicia, pues no sería ni mucho menos la primera ni la última vez que una buena amistad de muchos años se va al traste por conflictos surgidos en el ámbito profesional y tampoco sería la primera ni la última vez que un negocio exitoso se ve truncado por la mala relación o por los conflictos que se generan entre las partes, entre los socios, entre los amigos que lo andan desarrollando juntos y conjuntamente.

Una primera aproximación podría hacer pensar que el mejor modo de iniciar una actividad por cuenta propia es de forma individual pues así se evitarán problemas derivados de tener que compartir o de cooperar con otras personas, pero esa es una versión simplista e irreal, pues bien es cierto que en algunos casos, la profesión freelance, la actividad a desarrolla, podrá desarrollarse perfectamente por cuenta propia de forma individualidad y en la que la individualidad será la mejor opción pero, sin duda, para nada es así en la mayoría de los casos.

En la mayoría de los casos, emprender, montar un negocio y desarrollar cualquier actividad requerirá de más de una persona para poderla llevar a cabo, y será así por muchos motivos, será así por motivos operativos, por motivos económicos y por muchos otros. Dicho de otro modo, rara vez, raro negocio es aquel que se podrá desarrollar por cuenta propia sin contar con la ayuda ni la participación de nadie más pues resulta obvio por un lado que nadie puede dominar de todo, nadie puede abarcar todas las áreas de trabajo de un negocio y no siempre la inversión requerida puede ser asumida por una única persona.

Vista la necesidad de que en la mayoría de casos se tenga que colaborar con otras personas para poder desarrollar un negocio freelance o del tipo que sea, queda entonces plantearse la mejor forma de atar esa colaboración.

Muchas personas pensarán que un exceso de rigorismo o de formalismo cuando se van a desarrollar negocios entre amigos puede ser algo embarazoso y que puede ser sinónimo de desconfianza entre las partes, nada más lejos de la realidad: nada más adecuado que establecer de entrada claramente los términos y condiciones que regularán la colaboración para precisamente intentar evitar que nazcan suspicacias, desconfianzas y reticencias a posteriori entre los amigos.

Nada de malo tiene firmar un contrato, acordar los detalles en los que se basará la relación y que queden detallados todos los puntos por escrito. Ello puede parecer poco importante en un inicio, pero si el negocio se desarrolla ello tendrá una capital importancia y puede llegar ya no sólo a hacer que el negocio prosiga y no se hunda, sino que puede llegar a salvar la amistad.

La mejor forma de articular una actividad freelance entre amigos es estableciendo clara y nítidamente las obligaciones de cada una de las partes y los derechos, estableciendo todo aquello que pueda servir para aclarar futuras controversias que puedan existir.

En cualquier acuerdo entre amigos que se precie para desarrollar una actividad profesional debería detallarse lo más detalladamente (permítase la redundancia) posible aquellas funciones que cada una de las partes, que cada uno de los amigos participantes va a desarrollar. Por supuesto, también debe formar parte de cualquier parte la participación (en cantidad económica o de otro tipo, en porcentaje y demás) que ayude a determinar el peso y la participación de cada parte en el negocio.

Otros asuntos que pueden plantearse por escrito o no pero que deben formar parte de cualquier negociación con los amigos para llevar a cabo el negocio son aspectos relacionados con el día a día de la actividad (qué tipo de oficinas tener, qué tipo de logo utilizar, etc., etc., etc.),  obviamente la forma jurídica (autónomos, sociedad) en la que desarrollar el negocio, y muchos aspectos más que deberán tomarse en cuenta y tener en consideración.

En definitiva, llevar un negocio con amigos no es irse a la barra de un bar y tomarse cuatro cervezas, es algo muy serio en el que existen cosas en juego y que tiene la capacidad de generar importantes negocios y de fortalecer amistades pero también de destruirlas, sino se quiere que eso suceda lo ideal es que todo sea claro y transparente para todos antes de empezar, es la mejor forma de ser amigos y socios a la vez.

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