La copia, el plagio, los trabajadores freelance e Internet

Uno de los mayores problemas a los que se enfrentan los clientes de algunos trabajadores freelance relacionados con el ámbito de redacción es la copia y el plagio de los escritos que contratan.

Ésta, que es una realidad por suerte minoritaria, tiene unas importantes implicaciones y afectaciones que conviene conocer. Y, después, otro de los mayores problemas que afecta al entorno freelance en su conjunto y, en realidad, a todos los negocios, es la copia o el plagio de las marcas comerciales de las empresas, es decir, de sus logotipos y demás.

En primer lugar, se debe diferenciar entre las distintas violaciones de derechos, pues si bien todas ellas pueden estar enmarcadas en la propiedad de un sujeto que se ve dañada por el mal uso de otro sujeto las consideraciones a aplicar son distintas, todo ello sin entrar en consideración de que puedan existir otros daños relacionados con el diseño técnico de elementos que produzca colisión con los derechos del legítimo poseedor de los mismos en tanto y cuanto los mismos le resulten protegidos como un diseño industrial de su legítima propiedad.

Hablando de los dos supuestos que aquí más nos interesan, pues son los que comúnmente tienen una mayor afectación al entorno freelance en su globalidad, hablando de los supuestos que afectan a los contenidos estrictos producidos por redactores y profesionales análogos (producción de artículos para blogs, texto para apartados Webs, etc.) y a los supuestos de las marcas comerciales decir lo que se expone a continuación:

En el primero de los casos, en el tema de los contenidos escritos, lo primero que debe hacer un profesional freelance es algo obvio y que no debería ni ser necesario de mencionar: nunca se debe realizar un escrito que sea ni lo más mínimo copiado de un texto de un tercero ya existente.

Aún en relación a lo mencionado en el supuesto anterior, indicar que aunque tampoco debería tener que ser necesario pues debería tener que poder presuponerse la profesionalidad del profesional contratado, nunca está de más es más incluso es recomendable que siempre que se contratan textos someter a los mismos a los detectores de plagio que se pueden encontrar online.

Pero más allá de las indicaciones generalistas conviene hablar de las consecuencias legales de todo ello y las mismas pueden ser muy importantes para todas las partes. Para el profesional que plagie las consecuencias pueden llegar a ser penales dada la gravedad del hecho punitivo y de una cada vez mayor sensibilidad social y dureza legislativa ante estas deleznables acciones, pero luego el cliente que contrata a un profesional y este le plagia también puede encontrarse en problemas legales con el legítimo depositario de los textos originales pues él es el responsable de haber contratado a quien haya contratado y de haber publicado contenido plagiado.

Luego el cliente podrá demandar también al profesional que ha plagiado por los daños y perjuicios que en este ámbito le haya causado pero él ya deberá haber afrontado consecuencias legales.

Parecido pero diferente es el supuesto de las marcas comerciales, así mientras en el caso anterior podían entrar por ejemplo en juego, además del Código Penal y otros preceptos legales sobre todo lo relacionado con la Ley de Propiedad Intelectual, en el supuesto de las marcas en el caso español las mismas disponen de legislación propia, legislación que encuentra acomodo en la Ley 17/2001 de 7 de diciembre.

De dicha ley, sobre todo a los efectos que este artículo ocupan, se deberá estar especialmente atento (sin perjuicio de otros apartados de la misma ley que directa o indirectamente puedan tener relación) a lo establecido en su artículo 34 y luego a todo lo establecido en su capítulo tercero, a todo lo establecido entre sus artículos 40 y 45 (ambos inclusive).

En el primero de los apartados de la ley a tener en cuenta, en relación a lo establecido en su artículo 34, decir que este artículo de la ley es el que configura los derechos que otorga ser el titular de una marca registrada. Dicho de otro modo, configura y determina los derechos que asisten al legítimo propietario de la misma.

Y, finalmente, en relación a lo establecido en todo el capítulo tercero de la Ley de Marcas, eso es en relación a todo lo establecido entre sus artículos 40 y 45 (ambos inclusive) decir que este capítulo, que estos artículos lo que determinan es aquellas acciones que se pueden emprender por parte del legítimo titular de los derechos de una marca registrada que ve los mismos indebidamente violentados.

Muy destacable resulta específicamente lo nombrado en el artículo 40 de la ley de marcas pues es este el artículo el que habilita el titular de los derechos a la posibilidad de emprender acciones civiles y también penales con el objetivo de que pueda preservar sus intereses, exigir ser resarcido y que se impongan penas de castigo punitivas contra el infractor.

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