Creación y gestión legal de contenidos

Sin lugar a dudas, la labor de creación de contenidos escritos es una de las tareas profesionales que más auge ha tenido en los últimos años, y sin duda alguna también es una de las labores profesionales que mayor crecimiento tendrá en los próximos años, y ello incide directamente en los profesionales freelance.

La oferta y la demanda de este tipo de servicios se han disparado en los últimos años, y es que los profesionales capaces y capacitados para elaborar buenos contenidos, para ser buenos redactores y escritores son muy buscados. Y no es para menos, pues la ingente cantidad de contenidos escritos  que para el entorno digital se requieren así lo dispone.

Muchos podían pensar que con el auge de Internet y de lo audiovisual la escritura en general y la redacción en particular quedaría relegada. Craso error cometieron pues cierto es que ha existido un declive de un tipo de escritura y de algunos formatos de productos escritos, pero no de la escritura ni de la redacción en general. Se transforman los formatos no el hecho de escribir en sí mismo.

En la actualidad, al contrario de lo que se podía pensar, se lee mucho más que nunca, se leen muchos más libros, prensa, revistas y contenidos escritos de todo tipo que nunca antes en la historia. Se han transformado los formatos donde leer, incluso la estructura de los contenidos (hoy los blogs, las redes sociales, los eBooks, entre otros, mandan en lugar de los tradicionales libros o periódicos de papel por ejemplo) se ha modificado, pero no la necesidad de disponer de contenidos, y más aún, de disponer de contenidos que sean de calidad.

Así para alimentar toda esta ingente cantidad de contenidos que se demandan (artículos, reviews y un largo etcétera) se demandan profesionales que sean capaces de elaborarlos, y como se decía, que sean capaces de elaborarlos con calidad.

Por supuesto toda esta creación de contenidos va asociada a distintos aspectos legales, desde las consideraciones que emanan de la contratación de los servicios profesionales para realizarlos, hasta los derechos sobre los mismos contenidos. Hagamos aquí unas breves consideraciones al respecto:

Si tú eres el creador de los contenidos, es decir, si eres el profesional freelance que te han contratado para realizarlo debes tener muy presentes los siguientes aspectos:

Por defecto, por el mero hecho de realizar los contenidos estás protegido y sujeto a lo que establece la legislación sobre propiedad intelectual. Al respecto y, en resumidas cuentas, decir que existen dos tipos de derechos: los morales y los patrimoniales.

Harás bien de que si te hacen firmar una cesión de derechos o lo que sea, incluir una cláusula que indique que dicha cesión no entrará en vigor hasta que no te hayan pagado por completo el servicio contratado. Con ello te garantizas que si quien te contrata no te paga tu podrás hacer pleno uso de los contenidos que hayas elaborado. Además, debes tener presente, que los derechos morales (no así los patrimoniales) aun y cuando puedas haberlos cedido son inalienables, es decir, aunque los hayas cedido la autoría es tuya y nadie te puede negar la paternidad del contenido, si buen puede que tengas cedida la explotación de los contenidos y debas cumplir con ello.

En el supuesto de la creación de contenidos complejos (libros, etc.) siempre puedes protegerte más aún realizando primero el registro en la correspondiente autoridad de tu país en materia de Propiedad Intelectual (en España el Registro de la Propiedad Intelectual), y luego, en base a ello, ceder los derechos que correspondan.

Por el contrario, si tú eres quien contrata los contenidos recomendarte lo siguiente:

En primer lugar recomendarte encarecidamente que guardes todas las comunicaciones con el contratado. Esto en caso de conflicto puede ser prueba determinante de la existencia de un pacto contractual y de que existía una elaboración de contenidos a tu favor.

Por supuesto también resulta necesario que compruebes que todo el contenido que te elaboran no es plagiado, y para ello puedes utilizar muy buenas herramientas que encontrarás en Internet que te permitirán chequearlo rápidamente.

Y, finalmente, diciendo lo mismo que se decía para el caso del contratado pero ahora visto desde tu vertiente, decir que también es sumamente aconsejable que para tu interés (y para el de la parte contratada) firméis esa cesión de derechos que se mencionaba. Cierto es que no es necesario legalmente firmarlo y que puede quedar claro que existe cesión si le contratas para ello y existen pruebas escritas de lo que pedias, de que él te lo envía y de tus pagos, pero sin duda establecer un contrato de por medio, un simple acuerdo de unas pocas líneas es la mejor garantía, y es unas de las pruebas más claras e irrefutables y no todas las otras que por otros escritos puedas poseer.

Un último apunte: es importante que dicha cesión de derechos una vez entre en vigor, sea definitiva e irrevocable, que alcance todos los formatos de distribución del contenido y que existan importantes penalizaciones en el caso de incumplimiento.

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