Elegir clientes también es importante: cómo elegir un buen cliente

Elegir un buen cliente es importante cuando somos freelance porque de ello dependen nuestros negocios. Contar con un cliente que da muchos problemas, que se queja demasiado, que no tiene claro lo que quiere y deriva responsabilidades a los otros, que no paga o lo hace muy tarde o que pueda crear cualquier otro tipo de inconveniente puede ser un auténtico quebradero de cabeza.

En ocasiones, hay que “conformarse” con los clientes que hay para poder subsistir, pero es importante conforme pasa el tiempo empezar a depurar la cartera de clientes. Puede sonar radical, pero se convierte en un “mal necesario” para muchos freelance. Conoce un poco más sobre este tema…

¿De qué clientes se debe prescindir? Sencillamente de aquellos que no compensa. Puede que en algún momento fuera interesante contar con ellos o que inicialmente  sí pareciera que compensaban, pero llega un momento en que hay que tomar decisiones y centrarse en los clientes que merece la pena mantener.

¿Qué clientes no compensan? Los que pagan poco por el trabajo que supone (aunque el precio lo haya marcado el propio freelance), los que dan mucho más trabajo del pactado, los que quieren que se trabaje más por el mismo dinero, los que quieren reducir la tarifa pactada inicialmente, los que no pagan o tardan mucho en pagar.

¿Qué hacer antes de prescindir de un cliente? Valorar alternativas y hablarlo con el cliente. Si lo que se trata es de dinero, se debe negociar con el cliente un nuevo precio que satisfaga a ambas partes, y en caso de no llegar a un acuerdo intentar quedar lo mejor posible con él agradeciéndole su confianza durante todo el tiempo en que se ha colaborado.

¿Cuándo renunciar a clientes? Lo ideal es hacerlo cuando se tienen otros clientes que ofrecen unas mejores condiciones de trabajo (buen trato y tarifas de acorde al valor real del trabajo), aunque también se puede arriesgar a hacerlo antes con vistas de encontrar nuevos clientes en los que concentrar esfuerzos. Una buena fecha puede ser a finales de año anunciando nuevas tarifas o en cualquier momento indicando que ya no se puede seguir colaborando, pero siempre con tiempo para que el cliente pueda encontrar a otra persona para ese mismo trabajo.

¿Cómo elegir un buen cliente? Saber si un cliente es  bueno cuando se lleva un tiempo trabajando con él o no es algo que debe valorar cada cual y analizar si conviene seguir la relación laboral. Sin embargo, cuando se está buscando un buen cliente todo ello se basa en la impresión inicial que inspire el propio cliente. Los mejores clientes son los que: saben lo que quieren y cómo llevarlo a cabo, tienen un plan de acción o de empresa diseñado, pagan lo que vale el trabajo, reconocen lo que conlleva el buen trabajo, están predispuestos a ayudar al freelance, tienen cierto punto de modestia y cortesía, pagan a tiempo (e incluso algunos quieren pagar antes de empezar el trabajo) y están dispuestos a recibir sugerencias (aunque muchos tienen su propio plan de acción y condiciones establecidas).

¿Cómo hacerlo? En caso de aceptar un nuevo cliente, hay que conocer todas las condiciones y manifestar cualquier duda o aclaración que pueda ser necesaria. Cuando se quiere renunciar a un cliente, se puede hacer ofreciendo una nueva tarifa más alta o indicando la imposibilidad de continuar con el proyecto agradeciendo la confianza y ofreciéndose a seguir trabajando unos días más hasta que encuentre un sustituto.

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