Emprendedor: cómo cerrar legalmente un buen acuerdo de financiación

Si tienes un emprendimiento entre manos o te estás planteando emprender, es muy probable que una de las necesidades básicas que tengas es el obtener financiación para que tu proyecto salga a la luz y se desarrolle adecuadamente.

Si el caso expuesto en el párrafo anterior es tu caso, de buen seguro que ya has buscado y rebuscado información sobre cómo obtener financiación, y a ciencia cierta se puede asegurar que has encontrado mucha y muy variada información al respecto en infinidad de lugares. Pero, ¿también has encontrado la misma información sobre cómo cerrar ese acuerdo de financiación lograda? Quien firma este artículo está convencido de que no, y es con este objetivo que nace este artículo, con la modesta intención de aportar un poco de claridad a un tema que, a veces, lamentablemente queda en un terreno secundario escondido en la oscuridad.

Generalmente, gran parte de la información que se encuentra y ofrece está basada en el objetivo de lograr la financiación, de orientar a las persones en saber cómo encontrar esas fuentes de recursos necesarias e imprescindibles para tirar adelante la gran mayoría, no todos, de proyectos de negocios y empresariales, pero no tanto en cómo cerrar esa financiación una vez lograda como se decía.

Lo anterior supone un grave error, pues si bien resulta obvio y evidente que saber dónde y cómo buscar financiación es imprescindible, muy perjudicial puede resultar lograrla y no saber cómo enfocarla para que nos sea beneficioso para nuestros objetivos e intereses, y que no suponga una oportunidad perdida o, peor aún, un grave problema para nosotros.

Si tienes un emprendimiento, o te planteas desarrollar uno, uno de los elementos clave que debes tener presente es cuanta financiación necesitas sí, pero también debes saber el coste, los condicionantes que te comportará acceder y disponer de esa financiación. Y atención que no estamos hablando tan sólo de costes económicos, estamos hablando de tu propia participación en tu emprendimiento.

Así, algunas de las preguntas clave que debes resolver antes de ir en busca de financiación son las siguientes: ¿Qué papel deseo que juegue el inversor en mi proyecto? ¿Qué papel deseo reservarme yo en mi emprendimiento? Las respuestas a estas preguntas, entre otras, deben llevarte a la respuesta de cuál es la mejor fuente de financiación para ti.

De entrada, siempre debes partir de la premisa de que nadie te financiará por caridad, por amor al arte, quien presta dinero lo hace lógica y legítimamente con un interés propio y con el objetivo de un beneficio por su inversión. Si es un banco o entidad financiera “al uso” su objetivo simplemente será dejarte una cantidad económica determinada y que se la retornes con unos intereses económicos, pero si por ejemplo es una empresa de capital riesgo puede tener ese mismo objetivo, pero también puede ser que su objetivo sea no tanto el retorno del préstamo, sino que lo que busque sea participar de una forma temporal o estable en la sociedad conjuntamente contigo para obtener los beneficios de la misma que de ella se desprendan, o incluso hacerse con el control de tu emprendimiento, negocio o empresa.

De modo que tienes que tener muy claro que deseas para saber cómo negociar una buena financiación, pues no es lo mismo que tu intención sea simplemente vender la idea que has tenido y conseguir dinero y nada más, que lo que tu pretendas simplemente sea recibir un apoyo económico pero mantener el control y la gestión de tu negocio.

Todas esas variables, entre otras, determinarán muy particularmente la forma de cerrar la financiación, de negociar un acuerdo, pero a grosso modo y con carácter general se pueden ofrecer los siguientes inputs:
Si tú proyecto o emprendimiento es bueno, no temas, financiación obtendrás. El capital existe, lo que faltan son las buenas ideas, y la buena capacidad de gestión de las mismas. Con ello se quiere decir que no tengas prisa, no cierres un mal acuerdo por las prisas o el temor de que no aparezca otro inversor. Sé paciente y busca un buen acuerdo. No cedas más allá de tus intereses o posibilidades.

El mundo ideal es aquel que no necesitas a nadie que te financie y que tú te lo puedas hacer todo, pero como eso en muchas ocasiones es inviable, debes saber que concesiones deberás hacer (en la gestión del negocio, en la propiedad del mismo, etc.), de ti y sólo de ti debe depender establecer las líneas rojas que no estás dispuesto a traspasar. Antes de sentarte ante el inversor piensa que quieres y hasta dónde estás dispuesto a ceder, focaliza tu búsqueda de inversores en aquellos que te ofrezcan lo que tú necesitas, existen inversores que no les importa para nada la gestión de tu negocio y sólo se fijarán en tu idea y en tu equipo gestor, otros querrán incorporar el suyo a tu negocio (no lo desestimes, igual su experiencia puede ayudarte mucho en desarrollar tu negocio), ¿Qué quieres tú? Piénsalo, no es positivo ni negativo, todo tiene sus puntos fuertes y sus puntos débiles.

Finalmente, negocia, negocia y negocia. Déjate asesorar por buenos profesionales y déjalo todo bien atado contractualmente. En la mesa de negociaciones ve con la intención de cerrar un acuerdo de “tú a tú”, tú necesitas una inversión, el inversor te necesita a ti y a tú emprendimiento para poner en valor su capital, él tiene sus condiciones, tú tienes las tuyas, en el arte del acuerdo beneficioso para ambas partes estará el éxito.

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