Motivos por lo que fracasan recurrentemente las medidas legislativas de fomento del emprendedor y del trabajo freelance

Si una cosa ha traído consigo la grave situación socioeconómica por la que están pasando muchas personas a raíz de la grave situación que una buena parte de la sociedad está viviendo es la necesidad de remodelar parcialmente en ocasiones, y en muchas otras por completo, las actuales legislaciones fiscales, laborales, y demás análogas, con el fin de que las mismas se adapten a una realidad actual que dista mucho de las realidades que habíamos conocido hasta ahora.

Esta necesidad, que viene reforzada como se dice por un cambio de paradigma como no se había producido nunca antes en la historia por su profundidad, rapidez y extensión, adquiere tintes capitales si lo que se pretende es que la economía de los países más afectados vuelva a crecer, y vuelvan a ser territorios competitivos y con oportunidades laborales y empresariales. Para ello es capital también que el enfoque de estos cambios sea el adecuado a la realidad global y tecnológica del siglo XXI, así como que se dirija a los que realmente pueden y deben ser los motores de arranque y los elementos de crucero de las sociedades modernas: los empresarios, los proyectos emprendedores y con mucha, mucha fuerza los profesionales freelance, sin duda uno de los elementos laborales clave de la nueva era que ha llegado entre nosotros para quedarse.

Entonces, si esa importancia resulta tan notoria y evidente, y en realidad los órganos gubernamentales, el legislador, ya está tomando medidas (de una u otra manera, según el entender ideológico de cada caso) para (intentar) adaptar las economías a las necesidades actuales, cabría preguntarse, y muy seriamente, por cual es el motivo que parece que ninguno de los cambios que se introduce en realidad aporte las ventajas y los beneficios que se prometen y por los cuales se implantan esas medidas o esas nuevas realidades legislativas, el motivo por el cual parece que ninguna de las medidas que toman los gobiernos en realidad surtan el efecto deseado.

Para analizar todo ello deberíamos analizar muchos parámetros y factores, sobre poner múltiples elementos y estudiar a fondo cada caso para llegar a las conclusiones que de cada caso se puedan extraer de esta poca efectividad de muchas de las medidas que desde los gobiernos se toman, pero existen determinadas conclusiones generales, determinados elementos que, con carácter genérico, pueden acercarnos a los motivos de tal mermada eficacia.

En primer lugar, resulta obvio y evidente entender que la realidad social y las necesidades de los colectivos más interesados (emprendedores y freelancers) es demasiado dinámica y con unos procesos actuales demasiado inmediatos para que un cambio legislativo pueda surtir efecto con celeridad, pues en primer lugar siempre se debe tener en cuenta aquello tan manido de que “las cosas de palacio van despacio” que aplicado a lo que aquí nos incumbe se podría traducir a que cualquier cambio necesita de un periodo de adaptación y para que surta efecto. En segundo lugar, y muy importante, cabe entender que en la actualidad nos encontramos ante un cambio de sociedad global como pocas veces antes en la historia, en estos momentos estamos viviendo un momento histórico que sólo puede compararse (y no asimilarse, pues el actual por su globalidad e inmediatez aún es mucho más profundo) por ejemplo al cambio que se vivió con la aparición de la imprenta, con la aparición de la rueda o del ferrocarril. Ese cambio social que se produjo entre el antes y el después de tales elementos sería lo más similar al momento de cambio actual, y adaptarse a ello no es cuestión tan sólo de incorporar un puñado de leyes, pues ello contribuirá, pero en realidad se está hablando de un cambio que supone un cambio de la forma de funcionar el mundo en sí mismo.

Y en tercer, y en último lugar, cabe señalar un aspecto que atañe directamente a las prioridades y al enfoque del legislador, de los gobiernos de turno. Pues si bien, y tal y como se decía, las leyes enfocadas a los emprendedores y a los freelancers deberían acompañar a ese cambio global que se está diciendo, bien cierto es que en muchas ocasiones, por intereses políticos, ciclos electorales, por enfoques ideológicos o prioridades diferentes en realidad no se aplican las medidas y los cambios que realmente deberían aplicarse, sino a los que partidistamente interesan aplicar.
¿La solución a todo lo anterior? Obviamente no existe una varita mágica, y en realidad la solución llegará de la mano del mismo empuje de una necesidad que no tiene marcha atrás y que debe hacer que se adapten las normas fiscales y laborales, entre otras, este empuje debe poner en el centro a la creatividad y a las ideas, a los emprendedores y a los freelance como elementos de valor y como creadores de riqueza y empleo, y eso sólo surtirá efecto cuando se dejen atrás posturas partidistas y sesgos ideológicos, y se tomen medidas asépticas según las necesidades reales mencionadas.

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