¿Qué hacer cuando un cliente no paga?

Una de las inquietudes que más tienen los trabajadores freelance, tanto si van en serio y tienen que asumir una gran cantidad de gastos como si simplemente necesitan unos ingresos extra con los que contar para lo que sea necesario, es qué hacer cuando un cliente no paga.

En primer lugar, hay que hablar con el cliente para ver qué está pasando. Cuando no hacen más que dar largas, no es malo intentar dejar un tiempo prudencial por si estas largas son reales y en realidad van a pagar, aunque recordando de vez en cuando que se acerca la fecha de pago. Si el cliente dice que no puede pagar en ese momento, pese a que debería saberlo antes de la contratación, se puede negociar un plan de pagos o dejar un poco más de tiempo para el pago, comprobando que éste pago se va a realizar. Si el cliente no contesta, puede incluso ser necesario pasar a indicar que se tomarán acciones legales contra él y trasladarse al último paso (juicio monitorio).

Cuando llega una situación insostenible en que el cliente no paga tras haber pasado mucho tiempo, o no se quiere/puede esperar más, puede ser el momento de dar un ultimátum al cliente. Hay que pagar en x fecha. Si el cliente no contesta, o dice que no pagará, puede ser momento de mandar un burofax y recabar todas las pruebas sobre la deuda.

El burofax es un servicio para enviar de forma urgente documentos que pueden requerir prueba ante terceros, y que demostrará en caso de ser necesario que se ha solicitado el pago al cliente. La forma más habitual y segura de enviar un burofax es mediante Correos, aunque si no se tiene mucho presupuesto o no se quiere gastar demasiado en ello se puede utilizar servicios de Burofax como este. Es económico, pero no está tan bien valorado como el de Correos.

Antes o después del burofax, se puede seguir hablando con el cliente negociando los pagos, negociando pagos a plazo o incluso ofreciendo la posibilidad de cobrar algo menos a cambio de que realicen el pago ya. Mejor un acuerdo amistoso que ir por las malas, aunque llegará cierto momento en que se acabará teniendo que decir que si no pagan habrá que emprender acciones contra el deudor.

Hay quien afirma que hay que actuar rápido, porque es en los primeros 60 días desde que se detecta el impago en que hay más probabilidades de recuperar esa deuda.

La justicia es una opción segura, aunque lenta, por eso a veces es incluso esperar un poco antes que recurrir a ella. Pero en ocasiones es necesaria. En primer lugar, existe el juicio monitorio para deudas con  un importe menor a 250.000 euros, que es un juicio rápido y sencillo que no requiere de abogado y procurador en caso de solicitar menos de 2000 euros. Se puede acudir al proceso monitorio cuando se pueda acreditar la deuda con facturas, albaranes de entrega, certificaciones, telefax, documentos o alguna forma que demuestre claramente la existencia de esta deuda. Después de presentada y admitida a trámite por el juzgado esta denuncia, se requiere al deudor para que pague en un plazo de 20 días o se oponga a ella. Si la otra persona paga, finaliza el proceso, si no lo hace ni explica por qué se dicta auto de ejecución contra él.

Es recomendable cuando esto empieza a suceder con algún cliente y se necesita el dinero empezar a cobrar por adelantado, a menos que se confíe mucho en el cliente y no quiera hacerlo por cualquier razón. Así, al menos, se podrá tener parte del dinero en el momento evitando los malos ratos que se pasa reclamando una deuda y esperando a que pague por un trabajo ya realizado.

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