Diversificar en los negocios puede ser buena idea

Diversificar en los negocios es una estrategia que utilizan muchos para asegurarse de que si uno va mal aún quedan otros de respaldo, o simplemente para mejorar los resultados del negocio. No sólo podría consistir en hacer nuevas cosas, sino también en complementar con nuevos productos y servicios complementarios.

Las empresas pueden diversificarse por eso o por reducir costes, aumentar cuotas de mercado, hacerse más competitivas, etc. Tan sólo habría que elegir si es una diversificación en negocios relacionados, sin alejarse mucho de la esencia del negocio, o en negocios no relacionados, por si el sector o negocio falla tener algo en que respaldarse. Puede ser una estrategia defensiva, para prepararse ante lo que podría pasar, u ofensiva, para hacerse más competitiva y conseguir ser mejor.

La diversificación en negocios más relacionados es la más complicada y arriesgada, porque se trata de algo diferente, pero asegura que si pasa algo se tenga al menos una fuente de ingresos.

El principal inconveniente de diversificar es que hay que asignar tiempo y recursos a aquello nuevo que se va emprender, lo que supone bien perder en especialidad o bien tener que dedicar tiempo o recursos que se podrían asignar al negocio principal para que este crezca o mejore sus resultados. Además tiene sus riesgos, ya que además de que podría no funcionar hay que asignar tiempo, recursos, prepararse para el nuevo negocio, etc.

La principal ventaja es que se consigue aumentar los ingresos ya que, además de los ingresos que vienen del principal negocio, se suma el dinero que se obtiene con los nuevos negocios. Además, en ocasiones, alguno de estos negocios añadidos puede funcionar mucho mejor de lo que se esperaba inicialmente, superando a veces al principal.

Diversificar en los negocios es buena idea

Dicho todo esto, pese a que tiene sus inconvenientes, diversificar en los negocios puede ser una buena idea, especialmente en tiempos de crisis en los que se viven en muchos países (e incluso cuando las cosas van bien para ganar más dinero). Ya sea ofreciendo servicios o productos complementarios, que ayudan a muchos negocios a vender más, o emprendiendo en un sector o negocio totalmente diferente, merece la pena arriesgar. Siempre que arriesgar no suponga que se pueda llegar a perder o resentir el negocio principal, aquel que mantiene a la persona (familia) y en el que se han depositado muchas ilusiones.

Para ganar más dinero, llegar a nuevos mercados, aumentar la competitividad, superar a los competidores, seguir ofreciendo cada día más, superar las crisis o malos momentos, destinar recursos que de otra forma no servirían para nada, aprovechar momentos en blanco en la empresa o lo que sea diversificar puede ser una gran idea. Claro que las grandes ideas no son buenas para todos y por ello hay que estudiar si merece la pena o no antes de implementarlo.

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