Las consecuencias del divorcio para un/a trabajador/a freelance

¿Qué sucede con aquel patrimonio que podamos poseer por ejemplo como trabajadores freelance si estamos casados y nos divorciamos?

La respuesta a la pregunta anterior es más que múltiple y cabría analizar tanto la realidad particular de cada caso, como cada caso en concreto también según su ubicación geográfica y demás variables, pues las diferencias en cada caso pueden ser enormes y pueden dar pie a una u otra respuesta.

En este artículo vamos a centrarnos en una doble realidad, en la realidad que se da en los supuestos de divorcio en la legislación española y en la legislación catalana (en este ámbito tienen legislaciones ligeramente distintas pues parten de dos Códigos Civiles diferenciados), y lo vamos a hacer siempre centrándonos en las consecuencias económicas del divorcio para el trabajador/a freelance, no lo vamos a hacer desde otras vertientes, desde otros puntos de análisis o desde percepciones o consideraciones morales u de cualquier tipo del divorcio.

Cabe remarcar algo muy importante: cada caso es distinto y particular, cada supuesto debe de ser analizado y tratado pormenorizadamente (hijos en común de la pareja que se va a divorciar, situación socioeconómica de cada una de las partes, etc, etc, etc.) pero a grandes rasgos se puede decir lo siguiente:

El caso de los trabajadores freelance por supuesto no difiere de cualquier otra persona por lo que las normas en caso de divorcio son las mismas, pero en base a la estructura que éste pueda generar si que existen algunas particularidades que conviene destacar, pero antes de ello veamos quizá el punto esencial de todo: el régimen económico del matrimonio.

Cuando nos casamos adquirimos un determinado régimen económico matrimonial, es decir, casarse es un contrato entre dos partes y ese contrato además de otorgar unos derechos y deberes a los contrayentes marca lo que será el marco de relación y de desarrollo entre ellas, y una de esas es lo que sucede con todos los aspectos económicos y patrimoniales. Este punto es importante de destacar pues de él dependerá luego gran parte de las respuestas a las preguntas de que sucede con el patrimonio y con lo económico en caso de divorcio.

El régimen económico del matrimonio que se habla en el punto anterior es un régimen de libre acuerdo entre las partes, es decir, en el momento de casarse el matrimonio podrá escoger el que desee. Existen dos grandes regímenes económicos del matrimonio: uno de ellos es el que denominaríamos de “gananciales” y el otro es el de “separación” de bienes. Y es en este punto donde se encuentra una de las principales diferencias entre del Derecho Civil español y el Derecho Civil catalán en este ámbito, pues mientras en el primer caso el régimen que aplica por defecto (de no establecerlo el matrimonio en concreto en el momento de casarse) es el de gananciales, en el segundo de los casos por contra el que aplica por defecto es el régimen de separación de bienes.

Y determinar el punto anterior es clave pues de ello dependerán grandes consecuencias anteriores. Así sí nos hemos casado mediante el régimen de gananciales todo lo que se ha generado a lo largo del matrimonio (con las salvedades, matices y particularidades legislativas que quepa establecer) es de ambas partes indistintamente y en caso de divorcio a dividir en partes iguales, en el caso de la separación de bienes aplicaría aquello de “a cada uno lo suyo”.

Como se decía a lo anterior cabe aplicarle muchos matices (pues pueden aplicar pensiones alimenticias, derechos de disfrute de los bienes y demás factores particulares) pero la estructura general será ésta.

Siendo así y centrando el caso en el caso de la actividad profesional de la persona freelance diremos que esencialmente existen dos grandes variables a analizar, y un tercer punto en discordia no directamente relacionado pero interesante de ver: patrimonio generado y forma del negocio, con el debido comentario a los ingresos de las partes.

La respuesta a lo anterior empezará por el final, por los ingresos económicos de la actividad profesional, pues obviamente aquí se tendrá que decir que si se trata de meramente salario el mismo seguirá siendo de quien lo esté generando y ya está (con la particularidad de pensiones que a la otra parte nos puedan establecer por tener hijos, etc), otra cosa es que por ejemplo esto sean beneficios de una sociedad, etc, pues en ese caso nos lleva a responder los dos otros asuntos planteados.

Responder los dos asuntos planteados, teniendo presentes que si por ejemplo en el matrimonio hemos sido los dos los que hemos montado el negocio y los dos lo llevamos bajo la forma autónomos (cada parte tendrá sus beneficios y el patrimonio en conjunto), por contra si lo hemos montado mediante por ejemplo una SL (o análoga), dependerá de la estructuración de la misma, etc.

Y finalmente, refiriéndonos a la parte más importante, a la del patrimonio generado, es decir, a todo aquello (casas, coches, etc) que hayamos podido adquirir a lo largo del matrimonio con el dinero que hemos ganado decir que nos estaremos dicho de forma general a tenor de lo establecido anteriormente para los regímenes generales establecidos: cada uno lo suyo para la separación de bienes (con salvedades también) y a partes iguales en el caso de gananciales (igualmente con particularidades y matices).

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