Riesgos del incumplimiento de un freelance

Normalmente, estamos acostumbrados a ver y leer artículos y distinto contenido en general que nos expone y explica cuáles son las obligaciones legales que debe de reunir un profesional freelance, es decir, aquellas obligaciones que le aplican en su función profesional, pero pocas veces se pone el acento no en las leyes, normas, preceptos y trámites burocráticos a cumplir sino en las potenciales consecuencias legales de su incumplimiento. Aquí, en este artículo vamos a poner el acento en ello.

Decir que no se trata de entrar a valorar todas las penas, multas, procesos y demás consecuencias que puede acarrear un incumplimiento por parte del freelance, pues obviamente tanto los mismos procesos, como la tipología o la cuantía de las sanciones, etc, dependerá muy mucho de cada incumplimiento, de cada caso en particular, pero de lo que se trata es de, a grandes rasgos, ver en que puntos legales el freelance puede entrar generalmente en conflicto y en consecuencia acarrearle consecuencias jurídicas o administrativas de algún tipo.

De entrada, decir que el incumplimiento se puede producir de muchas formas y ante muchos sujetos, pero un freelance tiene tres grandes grupos donde podemos decir que puede incumplir: sus clientes, sus proveedores, o ante la administración pública. Obviamente, siempre y en todos los casos en las distintas formas en las que el incumplimiento se puede producir, es decir, no existe un sólo incumplimiento para cada uno, podemos incumplir de múltiples maneras con todos.

Para empezar si nos centramos en un cliente, podemos decir que habitualmente podremos incurrir como freelance en dos tipos de incumplimientos: por una parte el cliente nos podrá reclamar y quejar de nosotros por un servicio que nos haya contratado y que no le hayamos prestado o no se lo hayamos prestado adecuadamente, y también nos podremos encontrar con aquel cliente que nos reclame por daños (de distinta índole, según el caso) que le hayamos causado mediante la prestación de nuestros servicios.

Si al primer de los asuntos nos referimos (a no ser que hablemos de casos concretos donde actuemos con dolo y mala fe pues hablaríamos por ejemplo de estafa), decir que comúnmente la responsabilidad a la que nos enfrentamos es civil, relacionada la misma con incumplimiento de contrato. En el segundo de los casos, el asunto se complica, pudiera correspondernos incluso responsabilidad penal, pero lo más común es que también se trate de asuntos civiles, de resarcimiento económico, e incluso en muchas profesiones posibles de proteger mediante seguros de responsabilidad civil profesional.

En el caso de nuestros proveedores, lo más común es que ante ellos podamos incurrir en incumplimiento del pago de las obligaciones que con ellos hayamos contraído (dicho llanamente: que les compremos y no les paguemos), en este caso, y más allá también de los casos donde pudiere existir estafa, lo más común es que se trate de deudas comerciales, dirimibles jurídicamente dentro de lo mercantil/civil y con la consecuencia del pago de lo que debemos, más intereses y costas si corresponden, etc. En caso de reiterarnos en el impago, nos arriesgamos a ser incorporados a distintos ficheros de morosos, y, si los tenemos que nuestros bienes sean embargados.

Por último, y quizá el caso más complejo y más habitual de obligaciones con las AAPP (con las administraciones públicas), en este caso las opciones de incumplimiento son múltiples y sus consecuencias también.

Por una parte nos en encontramos con los incumplimientos de tipo tributario, es decir, aquellos incumplimientos que incumben al fisco de nuestro país, y en las que incumplir puede acarrearnos desde devolver lo no hayamos pagado con un sobrecargo, hasta cuantiosas multas económicas, e incluso penas de cárcel para delitos fiscales de grandes cuantías, etc.

En otro orden de cosas nos encontraríamos con los incumplimientos que podríamos denominar de cotizaciones sociales, es decir, en aquellos casos donde no cotizamos lo que deberíamos, en estos casos (entendiendo que no cotizamos adecuadamente lo que nos corresponde a nosotros como freelance, no que somos freelance empresarios que contrata a personal y no paga sus cotizaciones), la consecuencia en caso de que detecten nuestro incumplimiento, es el abono íntegro de las cuotas no satisfechas más recargos.

Y para finalizar deberíamos hablar de aquellos incumplimientos diríamos que generales: falta de pago de multas, tasas no abonadas, etc, en este caso el pago de la deuda, el pago de recargos y en su ausencia la reclamación hasta la completa exacción de lo adeudado, incluso con nuestros bienes, es la consecuencia destacada.

En otro terreno nos adentraríamos en aquellos casos donde operemos sin licencia, donde cometamos delitos de contaminación medioambiental como freelance o muchos otros supuestos, imposibles de tratar por su complejidad y extensión aquí, pues obviamente cada uno tendrá sus consecuencias, que pueden ir desde meras multas administrativas, hasta penas de cárcel por largos años que pueden afectarnos enormemente.

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