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El teletrabajo… ¿es trabajo?

Opinión

En los últimos días tuve la oportunidad de participar  en discusiones en el ámbito doméstico, político y con colegas, acerca de si el teletrabajo es “trabajo”. Debo decir que me encontré con una cuestión inesperada: en el discurso, y en especial en el discurso femenino, todavía, el teletrabajo no es trabajo… ¡y menos aún si lo haces desde casa! Lo bueno de todo esto, es que se está comenzando a hablar de teletrabajo con más familiaridad.

Trabajar desde casa
Una de las grandes dificultades que encuentran las personas que teletrabajan para que su teletrabajo sea definido como trabajo, es que lo hacen desde casa. Históricamente el trabajo “desde casa” ha estado relacionado con tareas mal pagas y de poca especialización, sin tener en cuenta que muchísimos profesionales instalan sus estudios o consultorios en sus propias casas… ¡y a esto no se lo llama trabajar desde casa! Es que hay una gran influencia de las pautas culturales construidas alrededor del trabajo asalariado (esto excluye a los profesionales independientes). Por ejemplo: “ganarás el pan con el sudor de tu frente”; resulta que el teletrabajador o teletrabajadora está en casa, en la comodidad del hogar, frente a un ordenador, no tiene que viajar, no tiene que comer fuera de casa, puede estar cómodamente vestido, tiene tiempo para los hijos o las cosas que le gustan… No parece que esté sudando mucho su frente, ¿no es cierto? Por otra parte, la sociedad sigue creyendo aquello de que “el trabajo organiza” imponiendo horarios y rutinas, y esto sólo es posible si debes ir todos los días a la fábrica o la oficina. El resto lo hacen la falta de leyes, el miedo a emprender una actividad por cuenta propia y la necesidad de la seguridad de la relación de dependencia.

¿Qué es el trabajo?
En realidad, para decir si el teletrabajo es trabajo (para teletrabajadores y teletrabajadoras no hay ninguna duda, pero parece que hay que insistir sobre el tema) deberíamos decir qué es el trabajo. Así descubriremos que las antiguas definiciones de trabajo tienen poco sentido en esta era de globalización, crisis, fusiones empresariales que dejan cientos de miles de personas en la calle, cada vez más el trabajo humano reemplazado por la máquina, y nuevas tecnologías que nos conectan donde quiera que estemos… Y esto hace que casi hasta la definición tradicional de teletrabajo deba revisarse, a medida que aumenta la penetración de las tecnologías y se inventan nuevos usos y aplicaciones. De hecho, mucha gente teletrabaja sin reconocerlo.

El teletrabajo, una revolución laboral
Para cuando todo el mundo quiera darse cuenta, se descubrirá que el teletrabajo es casi una nueva revolución laboral, ya que no solamente implica la utilización generalizada de las nuevas tecnologías, sustituyendo todo lo anterior, sino un cambio sustancial en los procesos de gestión y los modelos laborales que ubica la posibilidad de generar riqueza en algo que todos tenemos: el cerebro humano. En este futuro que ya es presente, se trabaja con información, tecnología y neuronas, y el teletrabajo es el vehículo para este proceso revolucionario.

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