Las mentiras legislativas de la denominada ley de emprendedores y las pocas ventajas que realmente presenta

Finalmente se han aprobado en España mediante un Real Decreto Ley las que denominan como las “cincuenta medidas de apoyo a las pymes y a los emprendedores”, unas medidas que dicen, prometen, ser un auténtico revulsivo que favorecerá el empleo juvenil y el trabajo autónomo especialmente. Quien este artículo firma no lo ve para nada así, y es desde este punto de vista crítico que se va a estructurar este texto.

Valga decir, que quien este artículo suscribe no esta diciendo que ninguna de estas medidas no sea positiva o que no aporten alguna ventaja, pues por supuesto no todo es malo ni todo va a dejar de causar algún efecto, pero de esto a venderlo como la gran medida o como la panacea o incluso como parte de la panacea del problema de muchas pymes y autónomos, también de los freelance, media un trecho.

Valga decir también que quien este artículo suscribe nunca se ha caracterizado por creer mucho en lo que los estados, en lo que los gobiernos públicos ni los estamentos oficiales pueden “hacer por nosotros”. Pues sinceramente cree que la sociedad en general, y entre ella las pymes, los autónomos, y por supuesto entre estos los freelance, confía y espera demasiado en que “nos puede dar papa Estado” y poco en como salirnos por nosotros mismos.

Dicho de otro modo lo anterior, puede que quizá mejor nos iría si en lugar de esperar medidas públicas de estímulo, de ayuda o de lo que fuere, empezásemos más a pensar que no hay nadie de fuera que nos tenga que ayudar o estimular, y que es de nosotros mismos de quien debe de provenir el desarrollo. Lo demás es esperar una falacia, y en muchos casos una trampa, como son, en parte, estas medias que nos anuncian.

El Estado, el gran órgano que muchos entienden que por nosotros debe velar y proteger (concepto erróneo creo yo), actúa como un gran y perverso agente comercial, ya que nos muestra sus propuestas para ponernos el caramelo en la boca, para darnos una zanahoria y luego cuando caigamos en la trampa de aceptarla, darnos el gran garrotazo burocrático y fiscal una vez más, y ya van muchas, todas a lo largo de la historia, y es que el fisco y los organismos burocráticos no tiene otra esencia que la de recaudar, es su negocio, y nosotros somos sus clientes, no a quienes van a ayudar, no nos engañemos.

Y bajo este manto de “gran medida” nos venden por ejemplo una cotización de autónomos reducida para menores de 30 años y por un plazo de 6 meses desde el inicio de la actividad, “tarifa plana a 50 Euros le llaman”, gran burla le llamo yo. El problema señores no es que el autónomo durante 6 meses disfrute de un incentivo, el problema es que después de los 6 meses el autónomo tendrá que hacer frente de por vida (mientras sea autónomo) a una cotización abusiva, actualmente a unos 300€ mínimo, gane lo que gane, y trabaje una hora al mes o doscientas. La gran burla en lugar de la medida podemos denominarle, ¿no?

La gran burla pues una medida así solo puede entenderse como una trampa comercial de cual mera aseguradora que en spots televisados nos dice a todo color y con múltiples sonidos que venga, que nos hagamos clientes de ella, que nos regala las primeras cuotas, todo ello con el fin de pescarnos y luego tenernos agarrados todo lo posible. El Estado actúa igual, y ello nos tendría que llevar a plantearnos si el problema no está en la propia existencia misma de las cotizaciones, ¿por qué se me tiene que obligar a cotizar por desempeñar mi profesión? ¿Y si no quiero las coberturas públicas que ustedes me ofrecen? ¿Por qué no puedo contratarlas yo por privado en el lugar, cuotas y coberturas que me convengan? Y de no ser así, si eso no es posible, porque no quiere el poder soltar la gran ubre que les amamanta, ¿por qué no se establecen distintos niveles de cotización según dedicación, ingresos, etc.?

Luego nos hablan de rebajas fiscales, concretamente en el caso de los autónomos se habla de una reducción durante sus dos primeros años de actividad de un 20% en sus beneficios, está bien, menos da una piedra, pero que más da un aburrido y simple 20% de “rebaja” en un escalado tributario que roza lo confiscatorio, lo abusivo. Que se preocupen más por acelerar el “IVA de caja”, y no financiar encima por adelantado al estado con el pago del IVA que no se ha cobrado y que se dejen de “semanas fantásticas de rebajas en Hacienda”, y que no se olviden que el mejor impuesto es el 0%, el máximo el 10% a lo sumo.

Y por último (quedarían muchas otras medidas a tratar puede no tan relevantes) y refiriéndonos a medidas que en este caso quien suscribe si que entiende que, si bien no son una panacea, si que pueden tener efectos positivos, como son la ampliación de la capitalización de la prestación de desempleo, y muy, muy especialmente la reducción total, del 100% de la cuota de contingencias comunes, para aquel autónomo o pyme que contrate a un desempleado.

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