Adecuación legal de nuestras funciones a los servicios prestados como freelance

El trabajo freelance, entendido siempre como aquel que han traído consigo tecnologías de la información y la comunicación como Internet, pero también entendido como aquel trabajo de autónomo a la antigua usanza, es decir, aquel empresario individual sin empresa con personalidad jurídica propia constituida que presta sus servicios sin depender de un tercero, ha tenido a veces dificultades en la regulación de quien presta estos servicios, esto está cambiando. Veamos cómo.

Destacar que aquí, en este artículo no nos estamos refiriendo ni a aquel freelance que presta sus servicios a su empresa, en la que está en nómina, en este caso nos estamos centrando en aquellos freelance (que también sería válido para trabajadores no freelance) que montan un negocio, que prestan unos servicios y que para ello han de reunir unos requisitos concretos, unas habilitaciones específicas, ¿todos ellos lo tienen?, ¿esto seguirá así?

Veamos, primero tendríamos que diferenciar entre lo que se trata de certificaciones, títulos o análogos que demuestren simplemente nuestras capacitaciones, y segundo que se requieran de títulos específicos o de habilitaciones específicas para poder ejercer.

En el primero de los casos la cuestión es más simple, pero no por ello menos importante. Este es por ejemplo el caso de servicios prestados por freelance en el ámbito de las nuevas tecnologías, donde pueden generalmente prestarlo sin unos requisitos al respecto, pero que si además cuentan con las titulaciones o certificaciones que lo habilitan es una garantía de calidad o de profesionalidad y de buen servicio que da sin duda mayores garantías y seguridad al cliente. En estos casos, obviamente lo ideal, no es estar tan sólo capacitado para prestar el servicio, sino poder demostrarlo, pero evidentemente será más un tema comercial que no de imperativo legal. Destacar que existen administraciones, que están realizando certificaciones oficiales de competencias al respecto (el caso de Catalunya es uno de ellos), para poder certificar las garantías de los profesionales que operan en el sector TIC.

En el segundo caso, nos encontramos con un tema mucho más complejo, por ejemplo resulta evidente que ningún médico o abogado puede ejercer si no está titulado al respecto, o que ningún arquitecto puede diseñar la arquitectura de una construcción sino tiene la titulación para ello. Pero esto que parece resultar obvio no lo es tanto cuando vemos que la ley (por ejemplo en España con la nueva Ley de Servicios Profesionales donde prácticamente quedarán reguladas las profesiones vinculadas a la medicina y al ámbito legal, quedando las otras y primando en general el libre ejercicio) y la sociedad avanzan a una mayor prestación de servicios sin tanta regulación, donde las competencias, manden más que las titulaciones.

Y es que ¿cuál es el sentido de unas titulaciones o habilitaciones en muchos casos obsoletas para ejercer unas determinadas profesiones en un mundo libre donde cada uno puede ofrecerse sin prácticamente limitaciones geográficas? Y más aún, tener la titulación puede aún resultar importante, pero ¿de dónde la obligación de colegiarse? Y en todo caso, ¿no es más importante estar capacitado para ello que no estar titulado para ello?

Obviamente en casos estrictamente legales donde se deba ejercer como abogado ante un tribunal con garantías, o en ámbitos como un médico o un cirujano que puede poner la vida o la salud en grave riesgo de una persona la titulación, la habilitación, la colegiación y todo lo que resulte una garantía añadida no debe nunca de ponerse ni en cuestión, pero excepto esto, y alguna función más, a entender de quien este artículo firma, debería ser a libertad de quien se ofrece y quien contrata. Cada uno que ofrezca las capacitaciones que desee, y quien contrata que exija aquellas garantías que le aporten mayor calidad y seguridad.

Esto trasladado a lo que aquí nos atañe, al freelance, decir que hoy en día es muy fácil ofrecer todos nuestros servicios por Internet, casi sin límites y casi sin regulación, por eso somos nosotros mismos quienes deberemos saber si estamos capacitados o no para saber lo que ofrecemos, pero sin duda, no ha sido tan fácil como ahora ofrecerse para prestar múltiples servicios.

Obviamente siempre deberemos tener mucho cuidado, y debemos cumplir estrictamente la ley, pero ¿quién ha dicho que si por ejemplo tenemos amplios conocimientos de un ámbito pero no estamos titulados de un sector no podamos montar una empresa en ese sector? Igual no podremos ejercer directamente como tal profesión, pero de buen seguro que pueden existir profesiones cercanas, funciones análogas o parecidas, que podamos prestar como freelances, cumpliendo estrictamente la ley y exponiendo y aportando al mercado todas nuestras capacitaciones.

¿Y para aquellas funciones en las que igual no podamos dirigir nosotros directamente? Pues en estas, nada mejor que nosotros actuar como directores de nuestra empresa y la practica y la acción dejarla en manos de personas habilitadas que colaboren con nosotros.

En definitiva, una cosa es por ejemplo ejercer de médico y otra es tener una empresa que presta servicios médicos o que por ejemplo como profesionales freelance escribimos sobre temas médicos, sin ser médicos, ¿eso es ilegal? No, al contrario, en ese caso somos escritores, no médicos (otra cosa es que suplantásemos la identidad o que firmásemos como médicos o lo que fuere pero estos no son los supuestos que aquí planteamos).

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