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Ser tu propio jefe… ¿o “ser” tu propia empresa?

Opinión

Mucha gente elige el teletrabajo autónomo porque está harta de tener un jefe, porque quiere más libertad, más flexibilidad y más oportunidades para desarrollar sus habilidades y hacer una diferencia con la vida de otras personas. Sin embargo, a poco de comenzar, los trabajadores autónomos se dan cuenta de que, para tener un lugar en el mundo, deben desarrollar alguna estrategia de comercialización. Ya no eres solamente tu propio jefe: ¡además eres tu propia empresa!

Sólo quiero trabajar

Muchas veces se sueña el teletrabajo de esta manera: trabajar tranquilamente en nuestra cómoda y acogedora oficina doméstica y cobrar nuestro dinero a fin de mes. Creemos que todo consiste en tener nuestro propio lugar para trabajar, y convertirnos en personas organizadas, perseverantes y autodisciplinadas. Creemos que hemos alcanzado los objetivos cuando nadie nos dice qué tenemos que hacer ni en cuánto tiempo ni nos controla para ver si lo estamos haciendo, y al final del día comprobamos con orgullo que pudimos cumplir con todas las tareas. En las conversaciones con colegas suele surgir esta expresión: “Yo sólo quiero hacer mi trabajo”, y en realidad es lo que hacen, y lo hacen muy bien. Pero sentir y saber que eres capaz de hacer un trabajo excelente y altamente profesional, no es suficiente.

Mi jefe, mi empresa
En un mundo altamente competitivo y globalizado como el actual, no basta con ser un excelente profesional. Muchas veces los trabajadores independientes sienten cierto rechazo por el marketing, les parece que es muy difícil o que en cierta forma los aleja de sus objetivos de teletrabajar y tener un estilo de vida diferente, con menos estrés, o que los convierte precisamente en lo que no querían ser cuando eligieron el teletrabajo. En realidad es necesario, pero no suficiente, conseguir clientes y armar la rueda de entregas y cobros de trabajos. Además, hay que hacer cosas para retener a los clientes y ganar otros nuevos, ya que los clientes pueden pasar rápidamente a otro proveedor, en el momento menos pensado puede aparecer un nuevo competidor, los momentos de crisis hacen bajar el precio de los servicios y tú ya tienes un nivel de gastos al que no puedes o no quieres renunciar… En síntesis: ¡todos los desafíos del marketing contemporáneo!

Algunas ideas de marketing personal
En realidad, el marketing personal no es ningún invento moderno;  las celebridades, políticos y otras personalidades, históricamente han desarrollado estrategias  de marketing destinadas a posicionarlos en la sociedad. La buena noticia es que tú no debes “vender” tu personalidad sino tu trabajo, lo cual es mucho más alentador… y más fácil. En realidad, retener los actuales clientes y ganar otros nuevos puede ser muy sencillo y no es necesario aplicar estrategias costosas o sofisticadas. Además de hacer muy bien tu trabajo, ¿qué te caracteriza? Trata de definir otras virtudes personales o analiza qué aspectos destacaron tus anteriores clientes: rapidez en la entrega, calidez en el trato, versatilidad, cumplimiento de plazos… o lo que fuera: esas son las soluciones que ofreces a tus clientes, además de un trabajo sin fisuras. Estar atentos a las necesidades del cliente y ser capaces de idear una solución creativa a sus necesidades puede ser la clave para conservarlos durante mucho, mucho tiempo.

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