Dónde debe acudir un freelance en caso de conflicto con sus clientes o proveedores

Conocer la legislación que nos aplica en nuestro quehacer profesional, como ya he mencionado en otras ocasiones, no es tan sólo algo interesante, sino que es algo necesario y que en muchas ocasiones nos podrá, ya no únicamente manejar mejor nuestro negocio, sino que nos supondrá no ir “a ciegas” en nuestra toma de decisiones, y nos servirá para no estar “vendidos” ni a merced de nadie más, pues nosotros sabremos (en muchas ocasiones a través o con la ayuda de profesionales especialistas) gestionar adecuadamente los asuntos que se nos presenten.

Pero si lo anteriormente dicho es bien cierto, también lo es que de nada sirve que nos estudiemos la legislación que nos aplica de no tener a modo práctico ni idea de ponerla en práctica, y es más de no tener ni idea de donde acudir cuando se nos presenten determinados conflictos, y eso en muchas ocasiones ni tan siquiera tiene que ver con la legislación, pues si bien ella aplicará, de lo que en realidad se trata es de saber llevar la gestión burocrática de nuestro negocio cada día.

Dicho esto, vamos a entrar a ver algunos escenarios posibles, y a donde deberíamos acudir en cada uno de los casos, teniendo presente que en este artículo nos referimos a los lugares donde acudir en el marco administrativo y organizativo español, teniendo presente también que obviamente aquí no se expondrán todos los casos, ni se expondrán los que se expongan de forma exhaustiva, pues se realizará de manera informativa. Y que de cada uno de los escenarios se desprende cada uno de los roles que podemos jugar a lo largo de nuestro día a día profesional.

Para explicar mejor lo anterior, lo de los roles, diremos que como profesionales freelance podemos ser distintos jugadores a la vez, distintos jugadores que abren y comportan distintos escenarios, dicho de otro modo, seremos consumidores y clientes de cada a nuestros proveedores, seremos prestadores de servicios de cara a nuestros clientes, y seremos empleadores en caso de que tengamos personal a nuestro cargo que hayamos contratado y con el que nos vincule una relación laboral. Todo ello, más allá y sin perjuicio de que existan otros escenarios y otras figuras de jugadores vinculadas por ejemplo al escenario mercantil o al escenario de nuestra relación con la administración pública (como contribuyentes, perceptores, sujetos obligados, etc.).

De referirnos primer a nuestra figura, a nuestra posición como clientes de nuestros proveedores, tendremos distintos sub-escenarios posibles, es decir, en caso de que tengamos algún problema con ellos tendremos distintas posibilidades y situaciones que se nos abrirán según sea el caso:

Como consumidores que seremos de nuestro cliente, es evidente que nos aplica la legislación y los organismos planteados de defensa del consumidor, así, los órganos oficiales de defensa de intereses de los usuarios y consumidores podrán ser una buena primera puerta de entrada en la resolución del conflicto que se nos presente. Tenemos que tener presente que si en nuestro desempeño como profesionales freelance somos usuarios de banca (somos clientes de un banco), tenemos seguros contratados con alguna compañía (por ejemplo de responsabilidad civil por nuestra actividad profesional), o bien somos clientes de servicios de telefonía, Internet o servicios básicos (agua, luz, gas), estos entes cuentan además de con la legislación y organismos genéricos aplicables al consumidor, con sus recorridos, escenarios y matices propios. Así, por ejemplo existen entes, algunos internos y otros externos a las propias empresas proveedoras (servicio de defensa del cliente, dirección general de seguros, etc.) que podrán ser otros órganos competentes y resolutivos interesantes. Todo ello teniendo presente siempre que en algunos casos la vía judicial puede que sea la única solución que nos quede, o que en algunos casos de proveedores con los que nos vinculen determinados contratos, el litigio en los juzgados será el directamente necesario o más recomendable, pero eso ya son casos muy particulares al respecto.

Si nos fijamos en el segundo escenario, en el que nosotros somos los proveedores de nuestros clientes, hablaríamos del mismo escenario pero enfocado al revés, poco más que decir al respecto, pues obviamente la situación del organigrama es la misma, y lo único que cambia es la posición de los jugadores en el tablero.

Y si por último nos fijamos en la figura nuestra como empleadores, en el caso de que lo seamos, existen dos nombres propios esenciales: juzgados de lo social y servicios de mediación. Mejor dicho, existe un servicio que es el de los conflictos que se dirimen en el orden social (casos laborales) y que se conocen y ventilan en el juzgado de lo social, de no haber mediado antes acuerdo en los órganos mediadores competentes establecidos al respecto. Estos organismos, tanto los juzgados, como los órganos de mediación nos aplicarán tanto si somos los “acusados” como empleadores, como si somos los que tienen que someter a controversia contra algún empleado algún asunto.

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