Consecuencias penales de la (mala) actuación de un freelance en el desempeño de sus funciones profesionales

Hoy, en este artículo vamos a tratar un tema que parece estar muy claro para todos pero que luego cuando hablamos individualmente con cada empresario o autónomo se ve que no es así: hoy vamos a tratar hasta donde alcanza la responsabilidad penal de un, en este caso, trabajador freelance mientras desempeña sus funciones profesionales.

Es de destacar que obviamente, y como en realidad es, todo parece indicar y llevar a la conclusión de que cualquier acto ilícito que un trabajador freelance, como cualquier otra persona cometa en el (mal) desempeño de sus funciones profesionales, la responsabilidad recaerá sobre esta. Pero si la realidad es esta y no debemos olvidar que la responsabilidad penal es en esencia una responsabilidad individual por unas acciones penadas cometidas, también lo es que en muchas ocasiones existe confusión, o bien sea porque entendemos por limitada nuestra responsabilidad a nuestra acción profesional, bien porque mezclamos conceptos como la responsabilidad civil, o bien porque asociamos nuestra responsabilidad penal a la mala acción de un tercero (como por ejemplo un cliente), cuando en realidad ello para nada es así, pero mejor veamos por partes la cuestión.

Por una parte no podemos decir que nosotros tenemos limitada a nuestra acción profesional pues en ello estamos mezclando conceptos. Por una parte no estamos hablando de casos donde estemos constituidos donde si que ciertamente el peso de la responsabilidad podría caer en parte en la misma sociedad, pero ni así, pues si bien, con las novedades legislativas las empresas como entes con personalidad jurídica propia adquieren relevancia penal, también lo es que si cometemos un acto delictivo como trabajadores freelance que poseen una sociedad quien realmente cometerá el acto punitivo y se verá sujeto a él seremos nosotros y no la sociedad.

Por otra parte no debemos mezclar de nuestras acciones profesionales como freelance la responsabilidad civil que se derive de nuestros posibles errores, faltas o negligencias profesionales, con la correspondiente responsabilidad penal que con ellas podamos incurrir. Pues mientras con las primeras podremos estar protegidos mediante seguros u otros instrumentos, la responsabilidad penal es una responsabilidad que no podremos eludir y que caerá directamente sobre nosotros.

Y por último, y en relación a los actos en los que nuestra acción delictiva en la esfera del desempeño de nuestras acciones profesionales como freelance se deba por “culpa” de un tercero, un tercero como por ejemplo puede ser un cliente al que le estemos prestando un servicio tal y como ya se ha mencionado a modo introductorio, diremos lacónicamente que depende. Y ¿de qué depende? Veámoslo en las siguientes líneas.

Diremos que depende en lo expresado en el párrafo anterior, dado que en esas situaciones la realidad no será tan clara y meridiana y tendrá matices. Si bien obviamente a grosso modo podremos decir que la responsabilidad penal seguirá siendo nuestra, es decir, a priori cualquier acción delictiva que cometamos es nuestra responsabilidad y eso así ha sido siempre, así es y así será, pero obviamente si tratamos de casos concretos en los que prestamos un servicio a un cliente, pero que es el quien realiza acciones delictivas y nosotros no somos conocedores de sus desmanes legales, no tenemos responsabilidad por lo que él haga.

Atención que ante lo anterior no estamos diciendo que si colaboramos con un cliente para que cometa o cometemos con él actos delictivos no tengamos responsabilidad, lo que estamos diciendo es que si por ejemplo nosotros somos asesores de nuestro cliente en unos asuntos determinados y él en otros asuntos tiene sus problemas legales eso no es asunto nuestro. Del mismo modo que por ejemplo no será asunto nuestro si trabajamos de modo freelance en las oficinas de un cliente y en las mismas, y sin que nosotros conozcamos nada sobre ello, se cometen actividades ilícitas.

Dicho esto, y como diría el spot publicitario, para todo lo demás…para todo lo demás estaremos sujetos a lo que en cada caso establezca el Código Penal vigente. Un Código Penal que establece aquellos actos delictivos que el ámbito penal impone y que, entre muchas otras, nos permitirá encontrar y establecer todas las penas relacionadas que pueden afectarnos en nuestro día a día profesional.

Así, actos delictivos como la estafa, los daños personales producidos contra personas y también los daños producidos contra la naturaleza y el medio ambiente son algunos de los más destacados, sin olvidarnos de muchos otros, que deberemos tener presentes en nuestro día a día profesional.

Y es que ya se sabe que la honradez, la honestidad, la buena acción y el comportamiento escrupuloso no depende, o no debería depender, de una ley que nos lo imponga, pero está bien saber que existe una responsabilidad que deberemos asumir en caso de tener la tentación, diremos de cuanto menos, ser poco decorosos en el desempeño de nuestra actividad profesional.

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