Cómo llegar a ser un mal jefe

En ocasiones un empleado es promovido a un nivel superior de la organización, es decir que llega el tan ansiado ascenso.  ¿Estás preparado para ese momento?

El desafío de ser jefe
Uno de los sueños más caros de todo trabajador de una empresa es ascender y alcanzar posiciones jerárquicas, no solamente para mejorar su salario, beneficios y condiciones de trabajo, sino porque el ascenso es una gratificación y un reconocimiento a su capacidad, dedicación y experiencia.  En la actualidad los ascensos son mucho más difíciles que en otras épocas, ya que en general las pirámides jerárquicas se han ido achatando, los empleados cumplen muchas funciones y el trabajo en equipo distribuye el liderazgo entre todo el personal.  Por eso, cuando llega la esperada y deseada promoción, se genera una gran expectativa entre los nuevos colegas y los antiguos compañeros, situaciones no exentas de tensión y bastante nerviosismo frente al desafío.

Capacidad de liderazgo
Asumir una posición jerárquica en la organización es tan difícil que muchos nuevos gerentes no logran cumplir con éxito su función y parte del fracaso se debe a que ni la organización ni ellos mismos se preocupan por desarrollar las habilidades de liderazgo que convierten al gerente en un líder de equipo amado y respetado.  En realidad, todos en mayor o menor medida, tenemos habilidades naturales para liderar; algunas personas poseen esas habilidades más desarrolladas, pero en realidad, cualquiera puede aprender a liderar, es decir, orientar su capacidad para movilizar la energía del grupo en pos de los objetivos propuestos.

Cómo ser un mal jefe
En la mayoría de las organizaciones es casi normal que los subordinados critiquen al jefe, por eso los buenos jefes asumen sus nuevos cargos gerenciales con sencillez y naturalidad, demostrando a los ex compañeros que en realidad siguen siendo quienes eran, sólo que ahora tienen más responsabilidades. Aunque en realidad si lo que quieres es ser un mal jefe lo mejor que puedes hacer es sentirte poderoso e imponer tu proyecto desde el primer momento, sin pedir a nadie su opinión ni compartir tus ideas.
Si no te sientes seguro, puedes comenzar a leer literatura sobre liderazgo; hay muy buenos libros que te ayudarán a comprender cómo enfocar tus nuevas responsabilidades con profesionalismo y humildad.  Pero… si lo que quieres es ser un mal jefe, entonces es seguro que ya has alcanzado la cima de tus sueños y lo único que necesitas es dar órdenes para que el resto las cumpla.
Por último, la cuestión de la confianza de los empleados.    ¿Quién la necesita? Preocuparse por conseguir que los subordinados confíen en su jefe es una verdadera pérdida de tiempo; basta con la seguridad en uno mismo y el éxito de la propia gestión…  Te sorprenderá saber que precisamente esta idea es una de las principales causas del fracaso de los nuevos gerentes: los expertos han revelado que en realidad, los factores que llevan a los subordinados a confiar en su jefe son la observación de su comportamiento ético, su comunicación honesta y su actitud de respeto mutuo.

Foto: vía Morguefile

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