La guerra de los sexos en el mundo empresarial

Según un informe de la Escuela de Negocios de la Universidad de Columbia y la Universidad de Maryland, Estados Unidos, a las empresas que tienen mayor cantidad de mujeres en los puestos directivos les va mucho mejor.  Analizaron los resultados de las 1500 empresas más grandes de su país y los relacionaron con la presencia – o no – de mujeres en sus directorios.  Señores accionistas y directores, vayan tomando nota.

El difícil ascenso de las mujeres
En los aproximadamente 200 años que lleva la historia de la liberación femenina, las mujeres hemos conseguido dar pasos gigantescos para alcanzar la igualdad de derechos sociales, civiles, políticos y económicos en la sociedad.  En los últimos tiempos muchos varones nos acompañan, convencidos de esta necesidad.  De todos modos las mujeres continuamos soportando sobre nuestras cabezas, especialmente en el mundo laboral y empresarial, el “techo de cristal”: una barrera invisible pero infranqueable, que no nos permite ascender hasta las más altas jerarquías institucionales.

Más mujeres = mejores resultados
Aunque entre 1996 y 2006 la cantidad de mujeres directoras de empresas se multiplicó por 12  en 2010 apenas superaba el 10 %.  Sin embargo, muchos analistas se preguntan si las mujeres son capaces de liderar más eficientemente que los varones.  Según el mencionado estudio, las empresas que cuentan con una mayor participación de las mujeres en sus niveles directivos resultan ser más innovadoras, democráticas y participativas, y en consecuencia sus integrantes se sienten más cómodos y mejor representados, existiendo un más favorable clima laboral.

La feminización del trabajo
Sin embargo no todo son rosas en la larga lucha de las mujeres.  Según algunas estadísticas europeas, el 82% de los puestos de trabajos perdidos por la crisis eran desempeñados por varones, pero estos puestos u otros nuevos están siendo cubiertos por mujeres.  No es para alegrarse demasiado: lo hacen en condiciones de mayor precarización, inseguridad o inestabilidad que tenían sus antecesores.  Este fenómeno se conoce como “feminización” del trabajo, se produce en los niveles medios y bajos de la estructura empresarial o social y no tiene nada que ver con las capacidades o habilidades de las mujeres para desempeñar una determinada función.

Las cuotas de participación
Volviendo a la cuestión anterior, una de las formas que se ha encontrado para aumentar la participación de las mujeres allí donde parecen existir barreras más altas o difíciles de salvar, es la llamada “discriminación positiva”, que determina cuotas de participación, por ejemplo en las listas de candidatos a cargos públicos electivos.  La Comisión Europea parece haber tomado nota de lo que planteábamos al comienzo de esta nota y, basándose en la discriminación positiva, se propone avanzar en una verdadera innovación: conseguir que el Parlamento Europeo y los Estados miembro obliguen a las compañías a incorporar más mujeres a sus consejos directivos hasta alcanzar un equilibrio razonable ya que, según se evaluó, al paso que vamos, se necesitarían 40 años para alcanzar una participación del 40%.

Fuentes:
Comisión Europea
Universidad de Columbia

Foto: vía morguefile

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