Diferencias de interés para el freelance de la LRJS respecto a la LPL

En España hace no mucho que acaba de entrar en vigor la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social (comúnmente conocida, en los ámbitos del derecho, por LRJS), una Ley que viene a sustituir a la ahora ya antigua Ley de Procedimiento Laboral, o también conocida por LPL, y ¿en qué afectará o qué tiene relación esto con el trabajador freelance? Veámoslo.

A priori, diremos que pudiera parecer que no tiene ninguna relación dicha nueva Ley Reguladora de la Jurisdicción Social con la labor, con el quehacer diario de un trabajador freelance, pero enseguida vemos que no es así, cuando comprobamos, que un trabajador freelance, en el ejercicio de sus acciones profesionales debe de encaminarse a los juzgados, concretamente a los juzgados de lo social (de los temas laborales). En ese momento, la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social cobra pleno interés para el mismo y le aplican e implican sus efectos.

Pero antes de entrar a valorar si la aplicación e implicación para el trabajador freelance, resulta ahora con la LRJS (que antes con la LPL) más positiva en su acceso a la jurisdicción social, hemos de tener muy claras primero dos cosas:

Primero decir que aquí obviamente nos adentramos en los casos en los que entre el trabajador freelance y el demandante o demandado existe alguna suerte de relación laboral, y entonces, y en consecuencia, son los tribunales de lo social los competentes para conocer del asunto. Así, aquí, y en relación a la LRJS y los conflictos laborales, debemos de destacar que no estamos hablando de conflictos entre por ejemplo el freelance y sus proveedores o clientes con los que no exista una relación laboral, sino mercantil, pues en esos casos aplicará comúnmente la jurisdicción civil, y no la social. Y si bien la jurisdicción social no deja de ser una jurisdicción civil con carácter especial, en realidad no es lo mismo, como tampoco tiene nada que ver que la jurisdicción civil (LEC, por Ley de Enjuiciamiento Civil), resulte supletoria de la ya ex-LPL o bien de la actual LRJS, pero vamos, esos son otros casos.

Y en segundo lugar, tenemos que tener presentes que cuando hablamos de LPL o de LRJS no estamos hablando de las leyes (ET, por Estatuto de los Trabajadores, o bien los convenios o el Estatuto del Trabajador Autónomo, o demás leyes aplicables) que regulan en sí mismas el marco laboral, sino que estamos hablando de las leyes que regulan el funcionamiento de los procesos judiciales en los juzgados.

Dicho de otra forma e intentándolo explicar de una forma muy didáctica y simple: la LRJS no nos habla de la hora que debe de dar el reloj (de cómo se debe ordenar la relación laboral, ni de las consecuencias de los incumplimientos), sino que marca en como debe funcionar el engranaje del reloj judicial, es decir, de los juzgados en el momento en que la parte (el trabajador freelance o la otra parte) deciden acceder a él.

Visto esto, podemos fácilmente entender y establecer que uno de los puntos básicos para que el acceso, para que el engranaje judicial funcione adecuadamente y por tanto que beneficie y resulte útil al trabajador freelance que a él acude, es que ese engranaje, que la función judicial resulte eficiente y eficaz, es decir, rápida y resolutiva, y es en ese marco de cosas, dentro de los que se encuentra la LRJS.

Y ahora, para finalizar, y desde un punto de vista valorativo, diremos que a entender del firmante, la LRJS cumple sobradamente con sus intenciones de agilizar los procesos judiciales y supone un avance muy importante respecto a su antecesora, también cumple con su intención de dotarlos (a los procesos) de menores cortapisas sin por ello cercenar las debidas garantías, y en consecuencia a consideración de quien firma la LRJS se convierte (y muy especialmente gracias a la figura de la nueva oficina judicial, así como a las nuevas potestades de los secretarios judiciales que permiten una mayor eficiencia en el desempeño jurisdiccional, así como a la decidida apuesta por las nuevas tecnologías en los juzgados) en una ley muy válida, positiva y crucial para el freelance que decida acudir a los juzgados.

Ahora bien, a todo ello hay un pero y no cualquier pero, sino un pero, una duda de incalculables dimensiones. Ese pero no es otro la posibilidad de la aplicación práctica de lo que dicta la ley (o como mínimo de la aplicación práctica en un plazo razonable y prudencial de tiempo), y es que no tenemos que engañarnos y reconocer que la realidad de los órganos judiciales está a años luz de lo que buenamente pregona la ley. Y peor aún, la realidad presupuestaría dista mucho, parece ser, de poder recortar años luz a esos  años luz existentes y pregonadas legislativas bienintencionadas, ¿soluciones? Ese es otro tema, quizá lo dejamos para otro artículo o para otros foros más acordes con ese tema concreto.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: