Recursos para escritores: el plagio


La mayoría de los proyectos de trabajo dirigidos a escritores incluyen expresiones como “no se admitirá copy-paste”,  “los trabajos deben ser 100% originales” o  “no se aceptarán copias o traducciones literales”. ¿Qué significan y qué implicancias tienen?

¿Por qué se exige originalidad?
Evitar el “copy-paste”, literalmente “copiar-pegar”, o la solicitud de originalidad, responden a dos necesidades: una, prevenir el plagio, y la otra, conseguir un buen posicionamiento ya que las repeticiones de textos son penalizadas por los buscadores, desplazando al sitio de los primeros lugares en la lista de resultados. De hecho, la originalidad es una de las cualidades más apreciadas, pero no toda copia es plagio si se toman los recaudos correspondientes.  Como en Internet prácticamente no existen reglas y hay personas que creen que todo lo publicado puede ser copiado, por lo menos la cortesía y la buena educación obligan a citar la fuente y el autor de un texto que hemos tomado prestado de otro sitio web.

¿Cuándo existe plagio?
Según el diccionario de la RAE (Real Academia Española) plagiar “es copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”. Se considera “plagiada” una obra en la que existen coincidencias básicas y fundamentales con otra, más allá de accesorios, añadidos o modificaciones. Es decir que un autor estaría cayendo en el plagio cuando su obra fuera una copia total o parcial no autorizada de la obra de otro, o cuando presentara una obra ajena como propia.

Es importante tener en cuenta el plagio atenta contra los derechos de los autores verdaderos, no solamente económicos sino también morales, ya que las leyes les reconocen varios derechos, como el de ejercer la explotación y reproducción de su obra y reclamar indemnizaciones. Es conocido el caso de Google, que debió acceder a pagar derechos a los autores de obras parcial o totalmente digitalizadas que incluyó en su colección de libros.

Cualquier texto escrito puede ser factible de plagio, pero también las obras musicales y teatrales, las artes plásticas e inclusive los programas informáticos y las bases de datos; también las traducciones y adaptaciones y los arreglos musicales. Además, se considera plagio la reproducción de párrafos, citas o frases que no mencionen al autor ni la procedencia. Diferente es el caso de los autores llamados “negros” o fantasma, aunque para la doctrina jurídica española es plagio “comprar un trabajo a otro, al que se le llama “negro”, y presentarlo como propio (Universidad de Alicante, http://biblioteca.ua.es/es/propiedad-intelectual/aprende-sobre-el-plagio-y-como-evitarlo.html#1)”. Otra forma es el “autoplagio”: cuando volvemos a presentar un trabajo ya realizado como si fuera nuevo.

Cómo evitar y detectar el plagio
La forma de evitar ser acusados de plagio es entrecomillar los párrafos extraídos y colocar una llamada o a continuación del párrafo, entre paréntesis, el autor, obra y edición o sitio web donde se encuentra. Cuando reescribimos un párrafo o expresamos una idea con nuestras propias palabras, también es interesante citar la fuente al final del artículo.

Hay varias herramientas informáticas que permiten detectar el plagio. Son utilizadas por los propietarios de los sitios web para garantizar la originalidad de los textos, pero también por los propios autores, para detectar copias o plagios de sus escritos en la Internet.   Algunos buscadores incluyen la posibilidad de detectar un párrafo copiado, y de la forma más simple, puedes copiar un párrafo corto y pegarlo tú mismo en el buscador: los resultados te indicarán en qué medida el párrafo ha sido copiado textualmente o parcialmente modificado.

Es interesante saber que en Internet pueden encontrarse artículos “plr” o “private label right” que son considerados de libre utilización, sin embargo, no es recomendable copiarlos textualmente, sino que lo mejor tomarlos como base o inspiración, para escribir textos de nuestra propia cosecha. Los usuarios de Internet, agradecidos.

Guía de recursos

Real Academia Española: Diccionario
Copyscape: tiene una versión gratuita limitada y otra de pago más completa.
Plagium: busca gratuitamente párrafos de hasta 25.000 caracteres y se sostiene con donaciones.
Compilatio: herramienta de pago con soluciones anti-plagio y vigilancia de plagio en Internet.
Ley de Propiedad Intelectual (España)
Plagiarios ilustres: revista El Plagio Literario

Foto: vía 123rf

Un comentario

  1. Publicado el 31 diciembre 2012 a las 13:12 | Permalink | Responder

    ¡Por fin una información útil!.
    ¡Ya era hora!

Un Trackback

  1. Por El caso de los enlaces rotos « Trabajo Freelance el 31 diciembre 2012 a las 11:09

    […] citar un sitio web No es raro encontrar artículos o monografías en Internet que contienen párrafos textuales de otras obras escritas… sin mencionar su origen. En realidad, por una cuestión de buena […]

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