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El teletrabajo en relación de dependencia: ¿un nuevo comienzo o más de lo mismo?

Opinión

Casi 40 años después de darse a conocer, el teletrabajo puede ser considerado uno de los principales fenómenos del siglo XXI. Es que el auge de las tecnologías de la información y la comunicación y el abaratamiento de los equipos y conexión a Internet, permiten que en la actualidad decenas de miles de trabajadores realicen sus tareas en forma remota. Sin embargo no todo son rosas para el teletrabajador.

Empresas y gobiernos
A pesar de la difusión de las bondades del teletrabajo, o de que, por ejemplo, podría facilitar enormemente el “primer empleo” a quienes recién se incorporan al mundo laboral, todavía no son muchas las empresas que se animan a implementar programas de teletrabajo y tampoco ayuda la legislación. En realidad, se calcula que en la actualidad, en promedio,  sólo el 7.5% de los trabajadores asalariados cumple sus tareas total o parcialmente fuera del ámbito físico de la empresa.

La realidad revela que encontramos desde empresas 100% virtuales, que hacen un culto del teletrabajo y teletrabajadores independientes creadores de sus propias empresas hasta quienes comienzan tímidamente a ensayar alguna fórmula que permita a sus colaboradores conciliar la vida laboral con la familiar, inclusive a nivel de la administración pública.  Es que, como bien se plantea en diversos foros, el teletrabajo es un concepto todavía difícil de medir en sus límites reales y connotaciones legales. Por ejemplo, el gobierno francés encargó un informe acerca del teletrabajo para ayudar a formalizar la situación de más de 1.5 millones de empleados, determinando que el 7.4% de la población teletrabaja, el 5.4% desde el hogar y el 2% como trabajadores móviles.

Algunas empresas, sobre todo las grandes dedicadas a Internet o las telecomunicaciones, cuentan con programas de teletrabajo, y también algunas pequeñas que nacieron íntegramente diseñadas para teletrabajar. Este fenómeno podría deberse a que las empresas de alta tecnología del sector se encuentran familiarizadas con la informática y sus posibilidades, integrando el teletrabajo a la cultura empresarial.

Foros y leyes
La falta de legislación sobre este fenómeno tan novedoso es evidente, pero también se pone de relieve la falta de comprensión o interés por parte de los legisladores y gobiernos: los avances legislativos se muestran bastante atrasados respecto de la realidad telelaboral en cada sociedad. Más avanzados están los foros de usuarios o de investigadores preocupados e interesados, como el Foro de Derechos Legales en Internet aunque éste discontinuó su actividad a partir del 31 de diciembre del año 2010. Cuenta con 19 documentos que actualmente son de libre disponibilidad debido al cierre del sitio, muy interesantes, con reflexiones e información sobre el teletrabajo. Otro foro interesante es Teletrabajo, Políticas Públicas y Modelos de Legislación, que difunde los avances del estudio realizado por ETIS-LAC sobre modelos de legislación en América Latina.

Los vacíos a rellenar
Según estos foros y análisis, los temas principales que debe cubrir la legislación para la protección de los derechos del teletrabajador/a, en un marco de confianza, serían:

  • El contrato de empleo debe contener una referencia específica sobre las horas de acceso y las presunciones de accidente
  • Debe definir un número limitado de horas trabajadas para prevenir la invasión a la privacidad y el concepto de horas extra
  • Asignación de costos o uso del equipamiento, incluido el de uso personal

Hoy en día, se considera que la lentitud en el crecimiento del teletrabajo se debe, principalmente, a la falta de un marco jurídico claro.

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