Como pueden los trabajadores freelance estructurarse los pagos en divisas

Las nuevas tecnologías han traído muchas novedades en la vida de las personas, pero sí una de ellas se tiene de destacar es el haber propiciado un mundo más global, interrelacionado y cercano a la vez. Un mundo donde todo el mundo hace negocios con todo el mundo, pero un mundo donde no siempre la moneda, la divisa con la que se realizan las operaciones comerciales es la misma, y eso puede resultar un grave problema para los trabajadores freelance, ¿cómo solucionarlo? Veámoslo.

El lector que este leyendo este artículo entenderá y verá perfectamente esta globalidad de la que aquí se habla y de la problemática de las divisas, pues precisamente este lugar donde el lector esta leyendo este artículo es un gran mercado laboral freelance, donde las relaciones y los pagos son globales, donde profesionales, empresas, postulantes y postulados intercambian y demandan servicios profesionales. Y todo ello lo hacen desde todos los lugares del mundo, desde cada rincón, en todas las divisas y en todas las condiciones del mundo.

A priori diremos que el cambio de divisa es un problema histórico en el seno de las transacciones comerciales. Es decir, en un mundo, donde las operaciones comerciales entre distintos países sea al nivel que sean han existido siempre, y en un mundo donde nunca ha existido una moneda única global (aunque existen divisas de referencia), la operativa comercial internacional entre otros muchos factores siempre ha estado marcada por los cambios en la moneda de intercambio. Lo que diferencia la situación actual, es el alcance de los intercambios comerciales y la aparición de entes más pequeños, de los freelance, en escena.

Las empresas, las grandes, y las incluso medianas y pequeñas compañías a lo largo de los años han generado estructuras, mecanismos y herramientas (seguros de cambio, etc.) que les han protegido de las operaciones comerciales que requieren distintas divisas, pero el problema es que el trabajador autónomo, el freelance en muchas ocasiones no tiene opción, no tiene la capacidad física ni operativa para acceder a estos mecanismos.

¿Cómo puede entonces protegerse el trabajador freelance, el autónomo del cambio de divisa, de no perder dinero en la prestación de sus servicios? De distintas formas, veamos.

Veámoslo, pero primero digamos que el cambio de divisa no siempre será perjudicial para el freelance, al contrario en muchas ocasiones será una oportunidad y generará beneficios, pero en muchas ocasiones perderá dinero, ¿y de qué depende todo ello? De la fluctuación de la moneda, de la cotización diaria de las divisas que en su operación comercial entren en juego, y como que eso es variable y es una ruleta, y aquí no hablamos de productos de inversión, lo que deberemos buscar no es ganar o perder, buscaremos estabilidad en lo que ganamos en nuestro quehacer profesional.

Como se ha mencionado podrían existir herramientas al alcance del autónomo como pueden ser seguros de cambio de divisas y demás, pero como que esas a priori son opciones para un nivel importante de operaciones y son más apropiadas para la empresa que para el autónomo aquí hablaremos de las opciones, más simples y menos costosas.

Una buena opción puede ser tener en nuestro propio banco dos tipos de cuentas bancarias, una en nuestra propia divisa, y otra en la moneda distinta a la nuestra en la que recibamos la mayoría de pagos, esto nos servirá para ir acumulando divisas en distintas monedas y solo cambiarlas cuando el tipo de cambio nos interese. Pero esto que tiene ventajas, tiene importantes inconvenientes en costes como comisiones y en que solo nos permite hacerlo con pocas divisas, además de que no elimina que nuestros servicios vayan fluctuando del precio que comentemos al cliente.

Lo mismo que lo dicho anteriormente se podría realizar aplicando las variantes de que en lugar de cuentas bancarias al uso, se realizase por una cuenta bancaria nuestra abierta en el extranjero y en la divisa mencionada o en entidades de pago de dinero virtual. Estas son buenas opciones, en algún caso imprescindibles como tener una cuenta para recibir y emitir pagos en lugares de dinero electrónico, pero siguen sin eliminar todos los inconvenientes (si bien, por ejemplo, la cuenta en el extranjero en la divisa que más nos interese, puede sernos muy útil si emitimos y recibimos muchos pagos en esa divisa y dese ese territorio, nos evitaremos comisiones. Ahora bien, estructurarlo tiene un coste y además puede tener un impacto fiscal).

Ahora bien, si la solución más simple, sencilla, de bajo coste y menor problema queremos aplicar tenemos una solución: siempre dar nosotros el precio en nuestra divisa, dar el importe de nuestros honorarios en nuestra moneda, y que sea la otra parte que el día de pagarnos calcule lo que nos tiene que pagar en base a nuestra moneda y el tipo de conversión respecto a su moneda. No siempre nos será posible, ni es una solución sostenible si tenemos mucho movimiento, pero elimina el riesgo (lo traslada al pagador), y puede servir para los que realizan pocos movimientos con países de otras monedas.

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