Como optimizar legalmente la factura fiscal

En pocos momentos como cuando se acerca final de año se ve tanto movimiento entre los ciudadanos en general, los empresarios, los autónomos y entre ellos por supuesto en los trabajadores freelance para optimizar la factura fiscal, una factura cuyo cálculo se cerrará con el año natural, es decir, con las campanadas del 31 de diciembre y que de no saberlo planificar puede traer más de un disgusto a alguno.

¿Y a qué se refiere el término factura fiscal? El término de factura fiscal no es otra cosa que el darle un nombre al importe que deberemos abonar cada año a la hacienda pública por nuestros beneficios, por el dinero que hemos ganado, para decirlo resumidamente.

Por supuesto de facturas fiscales las hay muchas y de muchos tipos, desde las que nos afectan día a día en la compra o venta de cualquier producto o servicio, hasta las tasas o impuestos que nos cobran los entes públicos en base a cualquier producto, servicio o motivos que estés nos los apliquen, pero como que ese sería un tema demasiado extenso desarrollado en su totalidad, nos alejaría del objetivo de este artículo y complicaría que el mismo pudiese ser fácilmente entendible. Vamos a centrarlo en la afectación fiscal que tendremos que soportar como trabajadores freelance en base a las rentas que obtengamos en el desarrollo de nuestras actividades profesionales.

Por supuesto y según el país en el que nos encontremos y según las características y condiciones particulares del nombre, este tipo de impuesto puede recibir un nombre u otro y también puede sernos más rentable actuar como freelance en base a la figura del tradicional autónomo o bien constituirnos como sociedad para prestar nuestros servicios como freelance. En el caso concreto de España, a este impuesto se le llama IRPF, y como consejo sobre lo de operar como freelance con la figura de autónomos o bien como sociedad deberemos valorarlo (entre otras muchas consideraciones) especialmente en base al nivel de ingresos que obtengamos. Así, mientras hasta cierto nivel de rentas a priori puede sernos más rentable tributar como autónomos (directamente a la renta que se nos imputa como personas físicas, y en base a un escalado de retención), a partir de un determinado nivel de ingresos, nos será más rentable operar a través de una sociedad, que no tributa por el tipo del IRPF, sino que lo hace como persona jurídica, a través del IS (Impuesto de Sociedades) en su tipo (con algunos matices únicos). Pero bien, como en general, la decisión de operar de una forma u otra no es blanco o negro y existen muchas consideraciones a hacer al respecto, lo mejor es que ante la duda consultemos siempre a un profesional que nos guíe en nuestro proceso completo y particular.

Pero si lo que queremos es optimizar nuestra factura fiscal en base a ser unos profesionales freelance que prestan sus servicios como autónomos y por ende que obtienen sus rentas tributando estas a través del IRPF, diremos que para hacerlo fácil y entendedor la primera clave es que dentro de los que nos sea legalmente posible hemos de tener a final de año los menores beneficios posibles. Es decir y aunque dicho así, pueda parecer absurdo y un contrasentido que ganemos poco, ¿y cómo se entiende eso?, ¿quiere decir que hemos de vivir mal o tener poco dinero? ¡No!, significa que la clave está (ya que lo que la hacienda pública nos retendrá es en base a nuestro beneficio anual, es decir, ingresos obtenidos menos gastos soportados de carácter profesional) en que logremos tener los máximos ingresos posibles, pero que consigamos reducir al máximo nuestro beneficio imputando a nuestra actividad profesional los mayores gastos posibles que está nos haya generado y que la ley nos permita. Posibilidades de gastos a aplicar para reducir nuestros beneficios los hay y muchos, y siempre será bueno consultar con un gestor o especialista que nos oriente particularmente, pero decir que si hemos de comprarnos o tener cualquier gasto relacionado con el trabajo que desempeñamos antes de final de año este es el momento de hacerlo.

Como también es el momento de hacer antes de final de año, uso de la segunda clave para reducir lo que pagaremos a hacienda, y esa no es otra que la de disponer y utilizar al máximo las herramientas que se nos ponen a disposición para reducir el impacto fiscal. En la mayoría de casos podemos hablar de aportaciones a planes de pensiones, o bien aportaciones a cuentas de ahorro vivienda o incluso a la adquisición de vivienda, ya que nos permitirá obtener importantes ventajas fiscales, pero mucho cuidado con este ultimo párrafo ya que cada país es un mundo, e incluso cada mundo tiene sus características y condicionantes fiscales. Así que si en los otros casos la participación de un buen gestor era casi imprescindible, aquí la presencia de un asesor fiscal que estudie nuestro caso se nos hace ineludible si queremos pagar lo menos posible a hacienda de forma completamente legal, si no queremos llevarnos sorpresas desagradables con el erario público.

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