Teletrabajo: aprender a delegar

Una de los principales desafíos que asumen las personas que deciden trabajar desde casa con Internet, es al mismo tiempo la concreción del sueño que posiblemente impulsó la decisión de cambiar de trabajo o emprender una actividad nueva en el hogar: pasar más tiempo con la familia, compatibilizar las obligaciones domésticas con la carrera laboral o disponer de tiempo libre para hacer otras cosas que le gustan.

Tareas Domésticas

Tareas Domésticas

Si no nos organizamos bien, podemos terminar siendo esclavos de nuestra propia decisión y condenar al fracaso lo que debió ser una experiencia vital y un cambio en nuestro estilo de vida. Las imágenes que muestran al teletrabajador relajadamente sentado frente a su ordenador portátil al aire libre, con el telón de fondo de un paisaje paradisíaco, o a la teletrabajadora frente a su ordenador con un sonriente bebé en brazos, pueden ser un instante en la vida pero no lo habitual. Como lo hemos dicho muchas veces, para llevar adelante en forma satisfactoria la experiencia del teletrabajo, se debe disponer de un espacio físico y un tiempo material destinados exclusivamente a esa tarea.

Pero esto no basta. Además, hay que delegar tareas, no solamente porque es materialmente imposible hacerlo todo, sino porque la familia debe comprender que aunque que la persona que teletrabaja está en casa, esto no significa que esté siempre disponible para las tareas domésticas.

Delegar no es conseguir que otro haga nuestro trabajo, sino confiar a otra persona los trabajos que uno no puede o no debe hacer o que el otro hará mejor.

A nivel de las empresas u organizaciones, la delegación es un proceso complejo que involucra uno o varios sectores y niveles jerárquicos y requiere de la implementación de dispositivos de control que aseguren eficacia y eficiencia. Es interesante conocer algunos elementos de este proceso ya que pueden ser muy útiles a la hora de delegar tareas dentro del hogar.

Para empezar, es importante saber que al delegar, todas las partes van a cometer errores hasta tanto se complete el aprendizaje. Por eso, una delegación eficaz requiere flexibilidad mental y capacidad de adaptación.  También es necesario tener en cuenta que la delegación debe contemplar tareas factibles de realizar para las personas en las que delegamos.

Hay distintas formas de delegación y debemos encontrar la que mejor se adapte a nuestra personalidad y la cultura de nuestra familia o de las personas en las que vamos a delegar; es que delegar no es un acto o una función, sino que es un proceso que debe ser pacientemente diseñado, en la convicción de que más allá de las dificultades, cuando empecemos a avanzar conseguiremos mayor productividad de nuestra parte y más compromiso por parte de los demás.

Conceptos básicos
Un concepto básico en la teoría de las organizaciones dice que “Delegar es transferir a otros la autoridad y responsabilidad para desarrollar ciertos trabajos. La delegación eficaz implica que aquellos en los que se delegan las tareas conocen los objetivos, tienen los medios y la capacidad para conseguirlos y además desean hacerlo”.  Antes de delegar, debemos verificar si las personas en las que delegamos cuentan con la capacidad y actitud que les permitan asumir nuevas tareas, o si podemos desarrollar esa capacidad y actitudes; también se deberá realizar un seguimiento y control de las tareas delegadas, en base a la comunicación y la estimulación de nuevas capacidades.

Ventajas
Las ventajas de la delegación son indudables. Aprovecharemos mejor nuestro tiempo, al mismo tiempo que conseguiremos de los demás una mayor motivación, autonomía, capacidad de tomar decisiones y compromiso con las tareas.

La pregunta es: ¿qué estamos haciendo que puede o debe ser realizado por otros miembros de la familia o posibles colaboradores? La respuesta comenzará a definir el proceso de delegación y la selección de los nuevos responsables.   En las organizaciones existen las llamadas “barreras culturales” que dificultan los procesos de delegación, por ejemplo, falta de experiencia, inseguridad, temores de quienes recibirán la delegación, pero también el perfeccionismo y excesos de control de quienes delegan. Una vez más es necesario destacar que el proceso de delegación exige una mentalidad abierta y flexible, dispuesta a admitir errores e innovaciones, pues muchas veces la forma tradicional o arraigada de hacer las cosas puede dificultar el proceso frente a una forma novedosa que se le ocurre a la otra parte.

Cada vez que se delega una tarea, se debe producir al mismo tiempo una asignación de responsabilidades. Esta asignación es un elemento central del proceso; las personas que asumen nuevas responsabilidades están más dispuestas a sentirse partícipes de la construcción de una nueva realidad en la cual son verdaderos protagonistas.

Para tener en cuenta al delegar:

  • Establecer de forma concreta la función que se va a delegar: objetivos. plazos y límites.
  • Asegurarse de que el colaborador elegido tenga las características oportunas.
  • Explicar claramente la función que se va a delegar.
  • Describir qué significa compartir la responsabilidad.

Reconocer los aciertos, criticar con suavidad los errores, estimular el gusto por las cosas bien hechas y la tarea cumplida, involucrar e involucrarse, para alcanzar el sueño de un futuro mejor para la familia.

Foto: ArcSoft


Un comentario

  1. Publicado el 18 noviembre 2010 a las 06:33 | Permalink | Responder

    Muy buen articulo, estoy casi 100% de acuerdo contigo :)
    college loan help

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