El trabajo freelance como medida de abatir el desempleo en México

Laborales, Noticias

El desempleo en el Distrito Federal de México se ha convertido en uno de los mayores problemas a los que se enfrenta el gobierno local encabezado por Marcelo Ebrard. Los datos oficiales indican que la tasa de desempleo a enero de 2010 habría llegado al 8.7%, cifra récord para la capital mexicana.

Esto significa una cifra de algo más de 370.000 personas económicamente activas desocupadas. La preocupación de las autoridades del DF de México está centrada en la problemática social que general un índice tan alto de desocupación y en la cantidad de dinero que cuesta el mantenimiento de los subsidios.

Una de las ideas con las que se piensa enfrentar el desempleo, es el incentivo para la conversión de parte de la masa asalariada sin ocupación en trabajadores autónomos. La crisis económica ha provocado un aumento a nivel mundial del porcentaje de trabajadores que se desempeñan en forma autónoma, y en la mayoría de los casos, ha sido una útil solución, no solo como paliativo para la crisis, sino que además se ha transformado en una nueva fuente de empleo legítimo.

En los Estados Unidos, esta cifra alcanza al 26%, mientras que en Europa los números indican que los trabajadores autónomos representan un 17% de los ocupados. Sin embargo, la vulnerabilidad de este sector de trabajadores requiere de políticas estatales específicas, que permitan que el trabajador autónomo cuente con las coberturas de salud y retiro adecuadas, de forma tal que este tipo de empleos sea de igual calidad que los dependientes.

Un cambio radical en la formación

Hasta no hace mucho tiempo, las políticas de formación de la UNAM tenía un enfoque claramente marcado hacia el empleo en firmas establecidas. Las dificultades de inserción en el mercado laboral de los últimos tiempos, ha provocado un giro en estas políticas, haciendo que el enfoque principal sea en la actualidad al trabajo autónomo.

Un porcentaje importante de empleados del tipo tradicional, encuentran insuficiente el desempeño de estas tareas como forma de desarrollo personal y como expectativa de crecimiento en materia económica. Muchos son los trabajadores que piensan que el desempeño autónomo resultará beneficioso para sus aspiraciones, dado que entienden que su trabajo requiere solo una parte de sus capacidades.

¿Trabajo autónomo solo para emprendedores jóvenes?

Una encuesta de Kelly Services indica que quienes tienen mayor aspiración a convertirse en trabajadores autónomos son las personas mayores de 45 años, aunque también señala que la diferencia con otros grupos etarios no es sustantiva.

Esta misma encuesta señala que un 20% de los trabajadores con empleos fijos preferiría desempeñarse como independientes, señalando como factores de esta preferencia la flexibilidad y la independencia. Los factores que impiden el pasaje de estos trabajadores al área independiente son las dudas con respecto a los ingresos y el temor al fracaso. Este último factor cobra mayor fuerza entre los jóvenes.

La encuesta también añade que casi la mitad de los trabajadores dependientes creen que sus habilidades y conocimientos serían suficientes para lograr establecer su propio negocio. Esto se ha visto reflejado en el gran crecimiento que el sector de trabajadores independientes ha tenido en los últimos años, crecimiento forzado por la crisis de empleo.

Capacitación: la diferencia entre el éxito y el fracaso

La evolución constante de la sociedad, la ciencia y la tecnología, requiere que los trabajadores independientes se actualicen y capaciten en forma constante. La UNAM señala que un 80% de los emprendimientos terminados en fracaso deben su final a la carencia formativa. Es por ello que muchos centros educativos de nivel terciario tienen proyectos específicos que apuntan a la formación de los emprendedores independientes, entre ellos, la propia UNAM.

Otro aspecto importante a tener en cuenta a la hora de realizar el esfuerzo de independizarse, es hacer un diagnóstico correcto del nicho de mercado en el cual desempeñarse. Como ejemplo, se señala que uno de los sectores económicos preferidos es el de la gastronomía. Si bien es cierto que es seguro que la población se va a seguir alimentando, el sector se encuentra saturado en México, por lo que las posibilidades de éxito son notablemente menores.

En este sentido, se señala que los sectores de la información y las tecnologías son los mercados más prometedores, a pesar de que requieran una mayor capacitación y actualizaciones constantes.

Valoración contractual de las relaciones profesionales de carácter freelance

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En los últimos años está en auge el modo de trabajo freelance y este modelo va a ir a más en los próximos años pues el auge, avance y consolidación de las tecnologías de información y la comunicación y la necesidad de un nuevo marco de relaciones laborables más flexible, más autónomo son el perfecto abono, el perfecto caldo de cultivo para que la forma de trabajar freelance ya no sea un reducto de unas pocas profesiones o personas, sino que se extienda en el seno de la sociedad cada vez más ya no solo como una alternativa profesional, sino que se consolide como una realidad profesional más.

Pero todo este auge y consolidación del modelo freelance nos trae muchas preguntas y dudas al respecto, una de ellas, puede que en la lista de las más importantes, es la de cómo garantizar la seguridad jurídica, la seguridad contractual en este modo de relación profesional. Pero para entenderlo primero hemos de entender muy bien en sí mismo el concepto freelance.

Concepto freelance

Y es que como se decía en las líneas anteriores la vinculación contractual y la seguridad jurídica vendrán asociadas al tipo de relación que se establezca, por ello es muy importante diferenciar entre los distintos tipos de trabajo freelance.

En los últimos años puede que por estandarización del término en algunos casos, por desconocimiento en otros y por perversión del concepto en el resto, parece ser que a todo trabajo realizado fuera de la oficina se le llame freelance, técnicamente aún cada uno le da una acepción determinada al término freelance pero en lo que se refiere a la concepción que nos configurará una relación contractual u otra que es lo que aquí nos concierne existen los siguientes tipos de trabajos y trabajadores freelance, cada uno de ellos con unas particularidades distintas.

Para empezar en el término clásico de la palabra bien podríamos decir que el trabajo freelance o trabajador freelance es equiparable al término autónomo o trabajador por cuenta propia, es decir a aquel que presta sus servicios profesionales directamente al cliente final o bien a través de una empresa sin estar asalariado en ella, sino a la que le presta sus servicios bien sea en exclusiva o parcialmente. En este caso la vinculación contractual existente estará regulada por la legislación laboral vigente en cada país en lo que se refiere al trabajador autónomo, como norma general siendo un régimen especial de la seguridad social u órgano competente, esto por lo que se refiere a vinculación laboral, otra cosa es los derechos contractuales que emanen a nivel de comercio de nuestra prestación de servicios.

Actualmente además el trabajo freelance se ha extendido en la aceptación de este término, (aunque para muchos eso no es un auténtico trabajador freelance) a todo aquel trabajador autónomo o asalariado, a tiempo completo o parcial, que desarrolle sus funciones profesionales fuera del seno de la compañía, es decir fuera de sus oficinas y bien que lo realice en su propia casa, en otras dependencias o bien que sea por ejemplo un vendedor que va con un equipamiento informático y telefónico por la calle, ello aún y con las reservas de que se pueda considerar realmente trabajo freelance y aceptando con esas mismas reservas si así comúnmente le denominan que así se le denomine, en cualquier caso nos encontraremos simplemente en una regulación laboral al uso sin más particularidades que establecidas en la legislación laboral general y/o particular vigente en cada momento.

Pero todo ello trasladado al nuevo concepto de trabajador freelance entendido como aquella persona que no depende de nadie y que especialmente a través de clientes que consigue a través de páginas de internet o cualquier otro medio presencial o virtual vende sus servicios a un determinado cliente (ya sea este particular o empresa, y ya sea para hacer trabajos puntuales o de largo recorrido de cualquier ámbito o sector, como por ejemplo pero sin que sea excluyente de cualquier otro: La realización de contenidos escritos, diseño de páginas web, diseño gráfico, traducción o corrección de textos, desarrollo de programas informáticos, etcétera), ¿cómo se regula?, ¿qué valor y garantías contractuales existen al respecto?, adelantando que este concepto se asemeja al de profesional por cuenta propia de toda la vida pasemos a verlo.

El valor de la prueba

Llegados a este punto no solo hay que decir las cosas técnicamente como son sino que también hay que decirlas como son en realidad: Si analizásemos puramente este tipo de relaciones que se establecen, ya sea a través de internet o de cualquier otro medio, las deberíamos enmarcar pura y duramente dentro del marco laboral y fiscal, ello quiere decir que legislación en mano deberíamos para prestar servicios como trabajadores freelance estar dados de alta como trabajadores por cuenta propia, cotizar los impuestos correspondientes, emitir facturas, tributar los impuestos correspondientes, etcétera. Pero ello aunque debería y debe de ser así (y de ninguna de estas palabras se debe de desprender una invitación a no hacerlo, todo lo contrario, pues la regulación laboral y con el fisco de nuestro país nos dará unas ventajas innegables, además de ser de ley y de ser símbolo de la prosperidad de nosotros mismos como profesionales) en la mayoría de estos casos no lo es.

Y es que no siempre vivimos en el marco perfecto que deberíamos vivir, si miramos la realidad veremos que en muchos casos es así, en otros igual aun y siendo así el trabajador acepta trabajos sin reunir estos requisitos fiscales y demás (esto ya existe desde la antigüedad) y en otros muchos casos, especialmente en contrataciones que se realizan a distancia, entre distintos países, etcétera, nos encontraremos que ni muchos contratados reúnen estos requisitos y que la mayoría de los contratantes tampoco los requieren, entonces ¿cómo garantizar o preservar el valor contractual entre ambos?

Aquí entramos en un punto interesante y que no todo el mundo conoce, que nosotros no reunamos los requisitos fiscales o laborales correspondientes no quita que si prestamos un servicio no nazca y emanen de esa relación unos derechos y unas obligaciones concretas, no hablamos de los derechos de prestaciones o subsidios del estado, hablamos simplemente en este caso del marco de una persona que presta un servicio y de un cliente que recibe ese servicio, en este caso no dependerá ni tendrá relevancia la situación laboral o fiscal del prestador de servicios, este es un tema particular suyo con el organismo público correspondiente, no con el cliente, con este le une una relación comercial, regulada por el código de comercio y demás (u normas análogas según el país) y de esa vinculación nacerán los derechos de cumplir con lo pactado, de cumplir los términos, pagos, etcétera.

Evidentemente el problema que nos podemos encontrar en muchas ocasiones en estas situaciones es que aún y cuando legalmente la ley nos reconozca la posibilidad de defender nuestros derechos nos encontraremos con la gran dificultad o bien por una parte de demostrar que existe la relación comercial o bien aun y cuando la podamos demostrar nos será difícil hacerlo por encontrarnos en distintos países. Ante la primera diatriba lógicamente como más medios de prueba (hoja de contratación, contrato, emails, etcétera), más fácil nos será protegernos y reclamar nuestros derechos y que estos nos sean resarcidos en caso de conflicto, no es que el pacto verbal o no fehaciente no sea válido o nulo, pero en esos casos la dificultad recaerá en poderlo probar. Y en el caso de distintos países (o reclamaciones de pequeño importe), deberemos estudiar si realmente iniciar una reclamación judicial nos será rentable, seguro que en la mayoría de los casos no será así, por eso protegernos de entrada con pagos parciales por adelantado, etcétera, será una buena solución para en caso de conflicto no resultar tan perjudicados, repartir riesgos y preservar nuestros derechos de antemano.

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