Financiación para Pymes agrupadas

El Gobierno está impulsando un cambio en las políticas públicas orientadas a las Pymes. En el Ministerio de Economía aseguraron a Página/12 que hasta ahora los programas de subsidios, financiamiento a tasas preferenciales y capacitación se han venido implementando en forma horizontal y aislada, lo que dificultó el desarrollo regional. Por lo tanto, en la actualidad están comenzando a reorientar esos programas otorgando mayores incentivos a Pymes que integren redes productivas locales, para poder llegar a consolidar clusters. La intención es que las empresas que operan en un mismo sector se asocien para potenciarse, recibiendo también el apoyo de universidades y organismos intermedios. La Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa (Sepyme) inició una prueba piloto con compañías ubicadas en las provincias del norte del país, a las cuales, por ejemplo, se les aplicará un mayor subsidio sobre la tasa de los créditos para que terminen pagando menos que sus pares del Gran Buenos Aires.Una de las primeras tareas consistió en identificar a quince empresas dedicadas a la industria del software que se encuentran dispersas en las provincias de Tucumán, Catamarca, Salta, Santiago del Estero y Jujuy. El objetivo es asistirlas para que comiencen a trabajar en red y puedan afrontar proyectos de mayor escala. Una idea es crear un centro de servicios que sea propiedad de todas las empresas y que les sirva para impulsar desarrollos productivos comunes y para capacitar personal. Otra prioridad es ayudarlas a elaborar planes de negocios y facilitarles el acceso a nuevos mercados. En la Sepyme toman como ejemplo el polo productivo que funciona en la ciudad de Córdoba, donde cincuenta Pymes dedicadas al software crearon Córdoba Technology. Los funcionarios calculan que la industria del software está en condiciones de absorber a 10 mil empleados, pero en la actualidad sólo 6500 personas trabajan en el sector debido a las fallas existentes en la organización y a las dificultades para hallar personal calificado.

La Sepyme también está trabajando con el gobierno de la provincia de Catamarca, en la localidad de Tinogasta, donde se encuentran radicados cerca de veinte pequeños productores de vino de altura. En la actualidad, los técnicos están avanzando en la identificación de los problemas que enfrentan los empresarios de esa zona para flexibilizar los programas nacionales en base a las necesidades locales. En Catamarca también se puso el foco en los pequeños productores de nogal y olivo, pero la intención es obtener resultados visibles con los viñateros de Tinogasta para recién entonces avanzar sobre otras experiencias.

El tercer foco se puso sobre la industria metalmecánica radicada en San Miguel de Tucumán. Allí trabajan alrededor de ochenta pequeños y medianos empresarios dedicados fundamentalmente a proveer de maquinaria al sector azucarero, aunque esas Pymes tienen una gran versatilidad, ya que durante la época de crisis de los ingenios se reciclaron para abastecer a los productores de cítricos. También se está evaluando la posibilidad de trabajar con los productores tucumanos dedicados a la apicultura.

El cuarto bloque productivo involucra a los fabricantes de maquinaria agrícola radicados en las localidades santafesinas de Firmat y Las Parejas. Los proyectos en carpeta buscan promover la articulación entre empresas para crear, por ejemplo, una cosechadora nacional armada con componentes locales.

También se tiene como prioridad el apoyo a la cadena productiva de la madera y el mueble que integran pequeños y medianos productores de Entre Ríos, Misiones, Chaco, Formosa y Jujuy. Hasta ahora los primeros avances se concretaron en la localidad entrerriana de Concordia y en el pueblo jujeño de Caymansito, donde trabajan decenas de carpinteros dedicados a la producción de muebles artesanales de alta calidad. Entre las prioridades también se encuentran los productores de abono orgánico radicados en la localidad de Perico y la incipiente industria turística de El Carmen, un pueblo jujeño cercano a San Salvador.

Las redes productivas han tenido un fuerte desarrollo en Silicon Valley y en cuatro regiones clave de Europa, como Lombardía, Baden-Württermberg, Rhones-Alpes y Cataluña. Allí el asociativismo les permitió a las Pymes acceder a mejor tecnología, capacitar a su personal, incrementar la producción y ampliar mercados, siempre con el apoyo del Estado y organizaciones de la sociedad civil. El objetivo del Gobierno es impulsar el desarrollo local teniendo esos ejemplos como referencia, aunque las dificultades existentes en el norte argentino son mucho mayores y los recursos públicos son más acotados si se los compara con los invertidos en esas experiencias internacionales.

Fuente: Fernando Krakowiak, Página 12.

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