Agregando valor a nuestros servicios

Aunque parezca una paradoja, la clave de la globalización está en la diferenciación. Es que aún en el océano global, la gente espera encontrar en la tienda electrónica o en el profesional los mismos valores de siempre: atención personalizada, solución rápida a los problemas y proximidad.

En realidad, a esto apuntan por ejemplo las nuevas estrategias de comercialización, basadas en la segmentación de la cartera de clientes para anticiparse a sus deseos y necesidades. Fortalecer la identidad, brindar una experiencia placentera y al mismo tiempo ofrecer un producto de calidad parece ser la forma de diferenciarse y encontrar un lugar en el mundo… de Internet.

Una de las ideas más interesantes para alcanzar la tan deseada diferenciación en un producto o servicio es la del “valor agregado”. Sin embargo, este concepto no siempre es bien entendido. La mayoría de las veces se lo confunde con beneficios materiales; se cree que agregar valor es hacer un regalo, brindar un servicio extra u ofrecer un descuento. Estos recursos pueden ayudar en algunos casos, pero no sirven para construir una relación larga y fructífera con nuestros clientes o contratistas. Agregar valor a nuestros productos o servicios es una cuestión que va más allá de lo material, es una decisión estratégica que exige del emprendedor o teletrabajador una gran dosis de flexibilidad.

Uno de los errores más comunes es creer que “agregamos valor” si damos más por el mismo precio, por ejemplo, creando una especificación no solicitada por el cliente. Al contrario, es posible agregar valor sin aumentar los costos por ejemplo siendo más eficientes y más amables. Es que lo que desde nuestro punto de vista podría ser considerado un valor agregado, no representa lo mismo para el cliente; lo que debemos buscar es la satisfacción del cliente, no la compensación ni la sofisticación. También agregamos valor cuando hacemos cada vez mejor lo que sabemos hacer o somos capaces de encontrar los recursos y soluciones para lo que no podemos hacer.

Hay muchos tipos de valor agregado y conviene evitar las simplificaciones. Indudablemente la calidad agrega valor; especialmente cuando se trata de teletrabajo o venta de servicios, las fuentes de valor agregado pueden encontrarse en:

  • La satisfacción del cliente
  • El momento u oportunidad
  • El precio justo
  • La reducción del tiempo de espera
  • La combinación de diferentes procesos de cuya suma resulte un producto con mayor valor que si se ofrecieran por separado.

Un aspecto importante cuando nos planteamos cómo agregar valor a nuestro trabajo o servicio es conocer los valores de los clientes. ¿Cómo son, cómo se relacionan con la comunidad? ¿Les interesa el cuidado del ambiente, la forma en que se hacen las cosas, valoran el tiempo libre y compartir con la familia? A veces el volumen de trabajo y la escasez de tiempo parecen conspirar contra la posibilidad de saber algo más acerca de las personas con las que nos relacionamos laboralmente, pero un breve comentario, el contenido de su sitio web o las tareas que nos encargan nos pueden dar pistas valiosas. La necesidad de competir en el mercado global no puede empañar el brillo de una siempre esperanzadora relación entre personas.

Foto: vía Morguefile

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